Fèlix Sánchez Bas (Barcelona, 1975) atiende a Panenka para compartir la experiencia que ha vivido en Oriente con el fútbol, en un país que apostó por un proyecto deportivo con entrenadores internacionales, entre ellos él, un técnico de La Masia, para liderar a una selección catarí que ha hecho historia al ganar su primera Copa Asia. Acaba contrato en verano, pero de momento solo piensa en un presente que se centra en preparar la Copa América -en la que Catar participará como invitado- y en valorar un pasado muy trabajado.


 

¿Cómo un entrenador que está en el fútbol base de uno de los clubes más grandes del mundo apuesta por marcharse a la aventura de entrenar en un academia de Catar?

En el Barça me sentía un privilegiado, pero veía que no podía crecer más como entrenador. En aquel momento, en 2006, Alexanco estaba al mando, y tampoco había mucho feeling. Entonces con la propuesta de Josep Colomer [Director de la Aspire Academy de fútbol] vi una oportunidad para crecer. Además, antes de decidir fui a Catar a verlo todo, y el proyecto me sedujo.

¿Y en que consistía exactamente ese proyecto?

Me explicaron que el proyecto era una iniciativa del jeque Jasemm, que tenía como objetivo promover el deporte en el país. Para ello, creó un centro de alto rendimiento deportivo, Aspire Academy, para promover la cultura del deporte en el país. Colomer se encargaba del scouting y me comentó que hacían falta entrenadores. Entonces, captábamos a los mejores jugadores jóvenes de cada club, los llevábamos a la academia, donde se les formaba como potenciales futbolistas para la selección, y así los chicos entrenaban en las mejores condiciones posibles. No era exactamente un club, ya que luego los fines de semana volvían con su equipo de procedencia del país para jugar sus respectivos partidos, pero la prioridad siempre era Aspire. Esto quiere decir que si la Aspire Academy tenía un torneo, como puede ser el MIC, los jugadores venían con nosotros a competir.

¿Esto no generaba problemas con los clubes?

El proceso de selección de la Aspire Academy fue fácil porque no nos teníamos que pelear con ningún equipo. Es más, los clubes trataban de llamarnos y ofrecernos a los mejores jugadores. En este aspecto, no hay la competencia que existe en Europa por los jugadores jóvenes, donde un club, si tiene un chaval muy prometedor, tiene cierto miedo de que se lo quiten. Se entendía que la Aspire Academy era y es un proyecto de país para mejorar el fútbol nacional.

Y al estar saliendo y entrando de la Aspire Academy. ¿No se corría el riesgo de perder el potencial del jugador?

No, para nada, porque el seguimiento de estos jugadores en sus clubes también tiene sus ventajas en Catar, que es un país muy pequeño donde casi todos viven en la capital y el que no, está a 30 km. Hay alrededor de unos 16 clubes, y están todos en la misma ciudad. Entonces, esta peculiaridad que tiene Catar te quita muchos obstáculos para controlar la evolución del grupo que habíamos seleccionado.

Te vas allí a hacer de entrenador. ¿Qué equipo te dan para empezar?

Me hago cargo de un grupo de jugadores sub-16. El primer año no nos clasificamos para la Copa Asia, pero vamos creciendo y al año siguiente, jugamos la Copa de Naciones del Golfo y llegamos hasta la final, pero perdemos ante Arabia Saudí. Después en 2014, ya como sub-19, ganamos la Copa Asia. Es extraordinario que cinco jugadores que estuvieron con nosotros en el primer torneo de fútbol al que fuimos hayan acabado jugando en la final de la Copa Asia contra Japón.

¿Te costó adaptarte a tu nuevo lugar de trabajo? Al marcharse fuera, el idioma suele ser uno de los grandes retos a nivel comunicativo para muchos entrenadores.

No mucho. El idioma no es un problema si tienes un nivel básico de inglés, porque al final te encuentras con más gente que está aprendiendo inglés como tú. Para mí nunca ha sido un problema para comunicarme y llegar al jugador.

¿Y en lo extradeportivo, con tu familia, costó asimilar el cambio?

Siempre habíamos sido gente de estar en casa, pero al final creo que es bueno salir para conocer mundo. Siempre estaré agradecido a mi mujer por su apoyo en esta aventura catarí. Al principio, hablamos de hacer un plan de valoración cada dos años, para así analizar la situación y decidir si volver o quedarnos, y ya llevamos 12 años seguidos. Mis hijas se han criado aquí [en Catar]

Entonces, ¿estáis a gusto en Catar?

La familia está encantada. Vivimos como en una especie de camping, por decirlo de alguna manera, tenemos de todo y los niños son felices. Una de las cosas que más me gusta es la seguridad y lo bien organizado que está el país. También es muy agradable la diversidad de personas que hay, puedes encontrarte con italianos, ingleses, portugueses, brasileños, argentinos…. Es más, tengo la sensación que aquí hay más gente de fuera que cataríes.

Desde Occidente, en los medios, y también en gran parte de la sociedad, se tiene una imagen de Catar muy poco ligada a los derechos humanos: la falta de libertad de expresión, la discriminación a la mujer, el déficit democrático… ¿Qué opinas?

Muchas veces leo cada cosa que se escribe de este país, que pienso que se deben de referir a otro… Mi familia hace prácticamente la misma vida que haría en Catalunya. Sí que es cierto que son muy religiosos, y que es una cultura muy diferente, pero hay un respeto a las diferentes culturas. Al final, los cataríes viajan mucho, y de algún modo u otro se acaban globalizando y hacen las mismas cosas que nosotros. Quizás, en ciertos aspectos tienen muy poca tolerancia, y sancionan de forma más rigurosa cosas que en Occidente también se persiguen, como por ejemplo conducir borracho. Pero creo que hay una imagen muy exagerada. Ahora parecerá que quiero hacer propaganda del país, pero es que se escriben cosas muy bestias en contra de Catar, y la realidad con la que yo convivo, por lo menos, no se ajusta para nada a lo que llega allí.

Volviendo al fútbol… ¿cómo se trabaja en la Aspire Academy? ¿Os piden alguna metodología?

Cuando llegué a Aspire nos dejaron mucha libertad a la hora de escoger cómo trabajar cada aspecto futbolístico, ya que en la academia había entrenadores de distintas partes del mundo, cada uno con su forma de ver el fútbol. Entonces, cada entrenador trabajaba como creía que era la mejor forma hacerlo. Hasta que llega Roberto Olabe [responsable del departamento de fútbol], que implantó una metodología en la que se busca más tener el protagonismo con el balón y el juego. Pero, en el momento en el que me dan la oportunidad de llevar la selección, me dan de nuevo la total libertad, a la par que la responsabilidad de llevar al equipo nacional a competir en el Mundial.

 

“Mi familia hace prácticamente la misma vida que haría en Catalunya. Sí que es cierto que son muy religiosos, y que es una cultura muy diferente, pero hay un respeto a las diferentes culturas”

 

Con total libertad. ¿Cuál es tu idea de juego?

Nos gusta ser dominadores del juego, que es cuando los chicos disfrutan más, también. Pero hay que ser conscientes de que somos Catar, y que si siempre jugáramos de la misma manera, pues seguramente en octavos de la Copa Asia estaríamos fuera. También hay que destacar que hemos competido contra equipos que tenían más jugadores en Europa, y eso sube mucho el nivel de los rivales y te condiciona. Por lo tanto, hemos tenido que aprender a dominar las diferentes fases que puede haber en un partido.

¿Por ejemplo?

Por ejemplo, en la final contra Japón, en los primeros 30 minutos dominamos y marcamos los dos primeros goles. Pero al salir después del descanso, no es que nos replegáramos para aguantar el resultado, sino que ellos nos metieron en nuestro campo con su calidad, y es ahí donde tuvimos que demostrar habilidades para ejercer una fase defensiva que fuera efectiva. Es decir: tener líneas juntas, que lleguen por la banda y defender bien los uno contra uno con ayudas o los posibles centros laterales.

Por eso es primordial estudiar bien al rival, ¿no? Para prever el partido y las fases que habrá.

Hay que conocer a cada rival, saber lo que te vas encontrar, y para eso tienes que ser consciente de la realidad. Es cierto que a nuestros los jugadores les gusta ir más a por el dominio del balón, porque así se sienten con mucha más confianza. Te pongo otro ejemplo: sabíamos que Irak, que es un equipo con un mucho potencial tanto físico como técnico, al final nos iba a acabar presionando mucho y bombardeándonos con centros al corazón del área y nos preparamos para tratar de competir en esas situaciones, y ganar segundas jugadas.

Sin duda, siempre hay que tener en cuenta al rival, pero también explotar al máximo las características de tu propio equipo. ¿En Catar, a qué crees que le habéis conseguido sacar más rendimiento?

Como equipo, hemos conseguido ser muy pragmáticos. Tenemos jugadores muy rápidos, sobre todo Afif Akram, que nos ayuda muchísimo en las transiciones ofensivas con sus conducciones y su velocidad. Al final, parte del éxito de este equipo se ha basado en tratar de adaptarse a las diferentes situaciones para poder competir. Además, con los resultados positivos, los jugadores, al ver que todo funciona, van cogiendo cada vez más confianza y creciendo como futbolistas. Esta es mi manera de pensar, pero también respeto a los que tienen una idea clara y no lo cambian mucho.

Además, tus jugadores no solo han tenido que enfrentarse a adversidades futbolísticas. Como consecuencia de las relaciones totalmente rotas entre Emiratos Arabes, la anfitriona del torneo, y Catar, se han encontrado un clima algo más hostil que otras selecciones.

Organizativamente no tuvimos ningún problema. Nos trataron muy bien. Pero en los Emiratos Arabes está prohibida la entrada de cataríes,  así que, durante todo el torneo, no tuvimos ningún apoyo de nuestra afición. Por suerte, los omaníes siempre han estado muy hermanados con los cataríes, y nos fueron apoyando, excepto en el partido de semifinales contra Emiratos Arabes.

¿Les afectó de alguna manera ese contexto complejo a tus jugadores? ¿Tuviste que comentarles algo en relación al escenario?

Los jugadores estuvieron muy bien. Han vivido un contexto muy complicado, porque no tener apoyo en la grada puede afectarte anímicamente. Pero creo que conseguimos encararlo como una motivación más. También es cierto que algunos tenían la experiencia de jugar en la Champions League asiática, donde se habían encontrado en climas similares. Contra los Emiratos Arabes, les comenté que vigilaran en las celebraciones. No que no celebraran, porque, un gol, creo que siempre se tiene que celebrar; pero que no dieran pie a pensar que se trataba de una provocación… Al final dio igual, ya que nos tiraron de todo, incluso zapatos, que en el mundo árabe es uno de los signos más grandes de desprecio.

Centrándonos más en los jugadores, vemos que muchos de ellos han pasado por Europa, quizás con menos éxito del que se esperaba. ¿Cómo valoras estos ‘Erasmus’ de fútbol?

Llegó un momento en el que acabaron su formación en la Aspire Academy, y entonces se creó un proyecto para que salieran fuera. Por ejemplo, Hissam Al Rawi estuvo en el Celta B porque al entrenador le gustó, y luego ha habido otros jugadores que han estado en clubes como la Real Sociedad, el Villarreal, el Celtic, el KAS Eupen belga… Creo que ha sido una experiencia positiva, a pesar de que han tenido problemas de licencias, falta de continuidad porque tenían que venir con la selección y no acababan de entrar en el grupo. En definitiva, muchos de ellos no han tenido suerte con el contexto de su llegada a Europa.

¿Por eso muchos de ellos este último año volvieron a Catar?

Sí. Decidimos volver a recuperarlos por dos razones. Primero, porque algunos ya podrían competir en la Champions League asiática con equipos del país e iban a tener más protagonismo. Segundo, porque aquí la liga nacional es muy pequeña y el calendario es mucho más flexible, hasta el punto que hemos podido parar la liga catarí prácticamente un mes antes de la Copa Asia, que como nunca se ha jugado un Mundial, se presentaba como el torneo de fútbol más importante en el que haya participado la selección absoluta. Luego hay casos como Afif Akram, que sí logró asentarse algo más en el KAS Eupen.

¿Esperas que después de ganar la Copa Asia se revaloricen y jueguen más en Europa?

En general, creo que son jugadores que tienen nivel para foguearse en ligas de segundo nivel de Europa, como la belga, por ejemplo. De la liga española, sinceramente, pienso que no están tan lejos como se puede pensar. También hay que escoger muy bien a dónde van. Nuestro objetivo es que vayan a Europa, pero que jueguen, porque al final la competición es lo que te hace crecer y mejorar. Entrenar solo te prepara para competir.

¿Cómo es el jugador catarí? ¿Le puede llegar a afectar negativamente este primer éxito?

No creo que se relajen con este éxito reciente porque hay Mundial a tres años vista, y una Copa América que también les motiva mucho. El jugador catarí, en general, es talentoso, y sobre todo es muy rápido, un aspecto que considero que es un plus. Sí que, quizá, no son excesivamente fuertes y altos.

 

“Al final, parte del éxito de este equipo se ha basado en tratar de adaptarse a las diferentes situaciones para poder competir”

 

¿Ganar la Copa Asia era uno de los objetivos al inicio de tu andadura con la selección de Catar?¿Dónde estaba la listón?

Nosotros cogimos el grupo juvenil y fuimos compitiendo en Asia. Incluso nos quedamos a las puertas de ir a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Pero el equipo fue creciendo, y nos dieron la oportunidad de hacer un relevo generacional con la selección absoluta. El objetivo principal que nos pusieron es que Catar tenga la sensación de que puede competir con todos los equipos de Asia. Y este resultado que hemos conseguido es el producto de un proceso de ir paso a paso midiéndonos cada vez con los equipos orientales más potentes.

Sin duda, se ha hecho una gran inversión por el fútbol en Asia. Otras selecciones han apostado por entrenadores de mucha experiencia como Marcelo Lippi (China), Carlos Queiroz (Irán), Paulo Bento (Corea del Sur)… Al no tener, quizás, tanto reconocimiento y experiencia. ¿Has sentido presión o intimidación en algún momento al competir con estos técnicos?
En Asia, cada vez apuestan más por el fútbol, y buscan gente experimentada que les pueda ayudar. Me he cruzado con ellos en bastantes amistosos, pero, más que presión, para mí ha sido un orgullo. Por ejemplo, ves a Marcelo Lippi, la experiencia y la facilidad que tiene para mover a su equipo, cómo lo cambia y lo modifica en cualquier momento del partido en función de las necesidades… Al final, acabas aprendiendo mucho compitiendo contra ellos, ya que son conocidos porque saben mucho. Y sin duda,  da más valor a lo que hemos hecho.

Si Catar mira hacia adelante tiene en frente la Copa América a la que irá como invitado. ¿Cómo la encaráis?

Ir a jugar contra selecciones que son favoritas para ganar un Mundial, o que pueden llegar muy lejos, es muy positivo para medirnos a nosotros mismos. Esto nos aclimatará más al tipo de escenario que nos podemos encontrar para cuando nos toque salir al Mundial de Catar 2022. Porque puedes hacer amistosos contra estas selecciones, pero como somos Catar, para ellos no es la misma tensión competitiva.

¿Crees que ahora se os puede exigir más como selección?

Es normal que la exigencia ahora sea más grande, pero también hay que ser realistas. Se ha ganado una Copa de Asia muy merecidamente, se ha jugado bien, pero al final son los detalles los que te dejan fuera o dentro. Por eso hay que valorar con perspectiva lo que ha hecho el equipo. Vamos, lo que se dice siempre de ‘ni antes eramos tan malos, ni ahora somos tan buenos’.

¿Y tu futuro como entrenador, cómo lo ves?

Es algo que ni me he planteado porque tengo contrato hasta el 31 de Julio de 2019. Ahora tenemos la Copa América, que es una parte más del proceso de crecimiento tan largo que llevamos con este equipo. De verdad que no he pensado más allá del presente. Son cosas que cuando tengan que pasar, pasarán. Además, me llevo muy bien con el presidente de la federación, y estoy seguro de que haremos lo que nos convenga más a los dos. No creo que haya problemas.

Finalmente, ¿cómo se explica en pocas palabras la historia de este proyecto y su éxito?

Lo que han hecho aquí es único, y es fruto de dos factores clave. El éxito de Catar es la paciencia y la pasión que han puesto en todo este proyecto. La gente de fuera cree que solo hay mucho dinero y poco más, pero la gente de aquí tiene una ilusión tremenda por el fútbol. Además, estoy seguro de que con esta victoria en la Copa Asia hemos conseguido que el país se implique aún más. Hace 14 años, cuando empezó todo esto, nadie se imaginó que podríamos ganar una Copa Asia, ya que nunca se había llegado a cuartos de final. Luego, personalmente, yo he tenido la suerte de ser la persona escogida para este proyecto. Creo que ahora el mundo del fútbol tiene una idea diferente de Catar, y deseo que cuando acabe el Mundial la gente se quede con el gran Mundial que ha organizado y el buen equipo de fútbol que tiene.