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Héctor Alonso: una vida entre el césped y la panadería

Aunque cueste que aparezcan en los medios o las redes, son muchos los jugadores de fútbol que tienen que compaginar su pasión por el balón con un oficio, porque la primera no les da para vivir. Charlamos con uno de ellos

Héctor Alonso (Puentenansa 1994) es jugador de la Real Sociedad Gimnástica de Torrelavega, en Tercera Federación, y en su día a día compagina la panadería familiar y el fútbol, una pasión que vive con exigencia y compromiso. Su rutina, marcada por el esfuerzo y la constancia, define una forma de entender el deporte alejada del profesional al uso. Hablamos con él para comprender qué pasa cuando el balón está ahí pero no te da para vivir.

Para quien todavía no te conozca, ¿quién es Héctor Alonso fuera del fútbol? 

Ahora mismo soy panadero y repostero. Trabajo en un negocio familiar que lleva muchos años en marcha y al que le dedico la mayor parte de mi tiempo. Actualmente estoy más centrado en la repostería, aunque la panadería también me gusta mucho. Es mi trabajo, mi medio de vida y algo con lo que me siento muy identificado. Más allá de eso, el fútbol sigue siendo una parte muy importante de mí. Aunque no me dedico profesionalmente a él, lo vivo con mucha serenidad y compromiso. Para mí no es solo un hobby, sino algo que forma parte de quién soy y de cómo entiendo mi vida.

¿Cómo es un día normal en tu vida, compaginando la panadería y el fútbol?

Mis días empiezan muy temprano. Normalmente me levanto entre las cinco y las seis de la mañana, aunque hay días que incluso antes. Desde primera hora estoy en la panadería trabajando, sacando producción y organizando el día. Entre semana, suelo terminar alrededor de las dos de la tarde. Después voy a casa, como algo rápido y descanso lo justo, porque por la tarde toca entrenar. Es una rutina muy marcada, bastante exigente, pero ya estoy acostumbrado.

Y los fines de semana, ¿cómo te organizas?

Ahora mismo puedo organizarme algo mejor porque es un negocio familiar. He conseguido ajustar horarios y eso me permite, sobre todo los fines de semana, reducir un poco la carga de trabajo en la panadería. De esta manera puedo centrarme más en el fútbol, en los partidos, en los entrenamientos y también en pasar tiempo con mi familia, que durante la semana es más complicado.

 

“Lo más duro de compaginar el fútbol con otro oficio es el cansancio acumulado, sobre todo en épocas en las que hay mucho trabajo en la panadería”

 

¿Qué es lo más duro de conciliar ambas cosas?                                                                            

Lo más duro es el cansancio acumulado, sobre todo en épocas en las que hay mucho trabajo en la panadería. Descansas menos y peor, y eso al final el cuerpo lo nota y también se refleja en el rendimiento deportivo. Además, lo que más se echa en falta es el tiempo libre. Tener más momentos para desconectar, para estar con la familia o simplemente para no hacer nada

¿Alguna vez has pensado en dejar una de las dos cosas?

No, la verdad es que no. Mi trabajo me gusta, es un proyecto de mi familia y además me gustaría seguir haciéndolo crecer en el futuro. Es algo que no concibo dejar. Y el fútbol, desde hace unos años, me lo tomo muy en serio. He pasado por mi mejor etapa deportiva en los últimos años y no me imagino dejándolo ahora.

Has dicho en alguna entrevista que, si tuvieras que elegir, te quedarías con la panadería. ¿Por qué?

Porque al final es lo que me da de comer. El fútbol es una pasión muy grande, pero si llegara el momento de tener que elegir, tendría que quedarme con mi trabajo y con el negocio, que es lo que me permite tener una estabilidad.

¿Qué es lo que te hace sentir orgulloso de la vida que llevas?

Me llena sentir que cada día me esfuerzo por ser mejor en todo lo que hago. Tanto en mi trabajo como en el fútbol intento ser lo más profesional posible, dentro de mis circunstancias. No es fácil compaginarlo todo, pero saber que no descuido ninguna de las dos partes y que doy el máximo en ambas es algo que me hace sentir orgulloso.

¿Qué pasaría si se te abriera la puerta del fútbol profesional?

Al nivel en el que estoy ahora, he podido competir sin dejar de currar y puedo seguir haciéndolo. Pero a un nivel más profesional es prácticamente imposible compaginar ambas cosas. Mi trabajo es muy físico y el fútbol, en ciertas categorías más elevadas, exige dedicación exclusiva, flexibilidad horaria y tiempo para recuperarse. Llevar las dos cosas en ese escenario sería inviable.

¿Qué te ha enseñado la panadería que te haya servido en el fútbol?

A aprender cada día y a exigirme al máximo. La panadería es un trabajo en el que nunca terminas de saberlo todo, y eso lo aplico también al deporte y a la vida. Me gusta llegar a casa y poder decir: “Hoy lo he dado todo”. Eso te permite ir a la cama tranquilo, y creo que es una de las claves para ser feliz.

¿Y el fútbol, qué te ha aportado a nivel personal?

Desde pequeño, cuando empecé en la cantera del Racing Club de Santander, aprendí valores como la convivencia y el trabajo en equipo. Creo que todos los niños deberían practicar deportes colectivos porque te enseñan a relacionarte y a tener hábitos saludables. El fútbol me ha ayudado a llevar una vida equilibrada.

¿Crees que sin él te hubiera sido más difícil mantener ese equilibrio?

Sí, sin duda. He tenido épocas en las que he estado menos equilibrado conmigo mismo y han coincidido con mis peores años futbolísticos. Cuando he conseguido una estabilidad personal y una rutina más ordenada, también han llegado mis mejores momentos en el campo. Todo está muy relacionado.

En una época en la que muchos sueñan con ser futbolistas, ¿qué mensaje te gustaría transmitir?

Que si realmente quieren algo, se exijan al máximo cada día. No solo cuando les apetezca, sino también cuando les cueste. Trabajar, insistir y enfocarse en lo que quieres es la única manera de no tener remordimientos en el futuro.

¿Qué papel juega tu familia en todo esto?

Un papel fundamental. Mis padres hicieron todo por mí cuando era pequeño, llevándome a entrenar y apoyándome siempre. Ahora mismo, quien más comparte este día a día conmigo es mi pareja, que es un apoyo clave, y mi hija, que es mi mayor motivación.

¿Ha habido algún momento en el que hayas pensado que todo este esfuerzo merecía  la pena?

Ahora, sin duda. En los últimos años estoy disfrutando mucho del fútbol y del momento que vivo. Mirando atrás, te arrepientes de no haber aprovechado mejor algunas oportunidades, pero ahora valoro cada entrenamiento y cada partido.

¿Cuál ha sido el momento más especial de tu carrera?

Jugar la Copa del Rey en Mestalla con el Barakaldo en la temporada 201-16 fue un momento muy especial, pero sin duda el más importante llegó en la 2023-24, cuando pude jugarla en El Sardinero con el Cayón frente al Athletic. Siendo canterano del Racing, nunca había tenido la oportunidad de jugar en ese estadio, y ese partido fue el momento más especial de mi carrera.

 

“Al nivel en el que estoy ahora, he podido competir sin dejar de currar y puedo seguir haciéndolo. Pero a un nivel más profesional es prácticamente imposible compaginar ambas cosas”

 

¿Y el más complicado?

Los momentos de frustración, cuando sabes que puedes dar más y no te salen las cosas. Esos momentos de no rendir como quieres y de sentirte limitado son los más duros.

¿Cómo imaginas tu vida dentro de cinco o diez años?

Con mi negocio y seguramente ligado al fútbol, probablemente como entrenador. Me gustaría formarme y seguir vinculado a este deporte desde otra perspectiva.

¿Te gustaría que se te recordara más como futbolista o como persona?

Como persona, sin duda. Pero también como alguien que siempre trabajó mucho y lo dio todo en cada sitio en el que estuvo.

¿Qué significa para ti el éxito?

Para mí el éxito es ser feliz con uno mismo, hacer lo que te gusta y disfrutar de cada día al máximo.