A pesar de haber tocado muchos palos en este deporte tras ser agente de futbolistas en París o estar al frente de la dirección general de Estudiantes de Altamira, de la Segunda División de México, todavía sentía que algo le ardía por dentro desde hacía mucho tiempo. La Media Inglesa, medio de comunicación digital que se basa en contar historias de clubes y personajes del fútbol inglés que llegan al corazón con humor británico, salió de su alma como un cohete. Los Monty Python del balompié. Es capaz de reírse de sí mismo, trabaja muchas horas, sus palabras transmiten su pasión, creó un proyecto que llevaba imantado en los huesos y que tiene una comunidad que es una enorme familia y que es el gran pulmón del medio. Desde su casa en Madrid, mientras el sol ya lleva unos días alargando sus horas y en las calles paradas reina una rara calma, Ilie Oleart (Barcelona, 1974) repasa su vida, algunos de sus trabajos y habla de ese libro que tanto le piden.

¿Cómo llevas el encierro? ¿Alguna nueva afición?

Bastante mal porque a mí me gusta mucho salir y estar encerrado me pone un poco nervioso, pero, bueno, no hay otro remedio de interés general. Se me hace complicado. Estoy aprovechando para descansar estos días porque, normalmente, en circunstancias normales, soy una persona que duerme poco, que se despierta muy temprano y trabaja muchas horas. Así que estoy aprovechando para pasar ratos con la familia, descansar, dormir las horas que corresponden. Aparte de eso no hago mucho más.    

¿De dónde te viene el fervor por el fútbol?

No sabría decir, la verdad. Me crié con mi abuela y con mi tío-abuelo. Mi tío-abuelo era aficionado del Espanyol. Imagino que por ahí comencé a interesarme. Luego, además, mi abuelo vivía bastante cerca de Sarrià y empecé a ir al campo. Lo tenía andando a diez o 15 minutos y me empecé a aficionar por eso: por el Espanyol, porque lo tenía cerca, porque mi tío-abuelo era aficionado y desde que era pequeño escuchaba en su transistor los partidos del Espanyol. Y por ahí creo que me empecé a aficionar de pequeño.    

De Barcelona y del Espanyol. ¿Fue fácil?

[Risas]. La verdad es que no. Cualquier persona aficionada del Espanyol lo puede contar. Cada uno tenemos nuestra historia sobre las dificultades que representa ser del equipo más pequeño de una ciudad. Es algo que, por ejemplo, en Madrid no pasa tanto. Está mucho más equilibrado. Vivo desde hace algunos años en Madrid y está mucho más equilibrado. En Barcelona, la verdad, hay una presión enorme que los aficionados del Barcelona no acostumbran a entender. Recuerdo cuando era pequeño que en alguna clase nos habían enseñado el himno del Barça, por ejemplo, o recuerdo que los niños iban con la camiseta del Barça y los medios de comunicación, ahora es peor todavía, pero en aquella época ya predominaban las noticias del Barça. Entonces, digamos que los que éramos aficionados del Espanyol nos sentíamos bastante discriminados. Había poca información sobre nuestro club e incluso desde las administraciones públicas había cierta tendencia a favorecer al Barcelona. La verdad es que siempre nos hemos sentido un poco discriminados, al menos en el trato.      

     

“Me acuerdo que de pequeño hacía con la máquina de escribir un periódico deportivo todos los fines de semana”

 

Estudiaste Derecho, representaste a jugadores, grabaste cortos, ¿en qué momento decides crear La Media Inglesa? 

Desde que era pequeño siempre quise ser periodista. Mi vocación era ser periodista deportivo. Era mi sueño. Ahora hay mucha gente que cuando criticamos a un futbolista nos dice: “Lo qué pasa es que te hubiera gustado ser futbolista y por eso estás frustrado”. Nunca quise ser futbolista. No me interesaba lo más mínimo. Quería ser periodista deportivo desde que era muy pequeño. Ya cuando vivía en casa de mi abuela, me acuerdo que hacía con la máquina de escribir un periódico deportivo todos los fines de semana, recortaba las fotografías de La Vanguardia y las pegaba en mi periódico. Ese era mi sueño desde pequeño, pero, luego, como yo soy del año 74, cuando es el boom de la natalidad de los 70, cuando llegué a la universidad en el 92, éramos un montón los jóvenes que queríamos entrar y no me dio la nota para estudiar Periodismo. Esa es la realidad y tuve que hacer Derecho por influencia de mi padre. No sabía muy bien qué hacer porque solo quería hacer Periodismo. No me interesaba nada más. Así que mi padre me dijo: “Estudia Derecho, una carrera generalista”. Y dije: “Bueno, vale, en realidad, me da bastante igual”. Podría haber hecho cualquier otra cosa porque quería ser periodista. De ahí, la vida me llevó por otros caminos. Efectivamente, estuve unos años trabajando en París como agente, luego estuve cinco años en México como Director General de un equipo de Segunda División. En 2010 dejé México y empecé a darle vueltas a la idea de crear algún proyecto periodístico. En aquel entonces, me di cuenta de que existía una oportunidad de mercado. Había un pequeño nicho que no estaba copado todavía que era el del fútbol inglés en español. En fin, había algunas cosas, digamos que era un mercado muy atomizado, había blogs. En aquella época todavía no había podcats, había alguna cuenta de Twitter, pero no había ningún proyecto serio con vocación de liderazgo. Y pensé que esta podría ser una buena oportunidad porque el fútbol inglés me encanta. Así fue cómo comenzó La Media Inglesa en 2010. En 2010 fue cuando la pusimos en marcha y en 2011 fue cuando apareció la web.                    

Como una banda de rock and roll que es La Media Inglesa, ¿qué hay de cierto en los rumores de malos rollos entre los integrantes y habitaciones de hotel destrozadas?

[Risas]. No hay mucho de cierto. Son rumores infundados de la prensa. Tenemos un equipo pequeño y que se lleva muy bien. Ha habido relativamente pocos cambios porque en estos proyectos muchas veces hay cambios constantes. Es una de las cosas más difíciles en proyectos pequeños, pero hemos tenido pocos cambios. Siempre he liderado el proyecto. Desde 2011-2012 está la misma gente en el podcast. La gente que está en el podcast lleva un montón de años, prácticamente desde los inicios. La gente que está ahora conmigo en el canal de YouTube, la mayor parte, Nacho y Raúl, llevan conmigo desde que empezamos con el tema audiovisual en 2016. Juan se incorporó un par de años más tarde y ahora hemos incorporado un editor, pero, en general, ha habido bastante estabilidad a lo largo de este tiempo. La verdad es que todos nos llevamos fenomenal. Apenas tenemos broncas. También ayuda que la mayor parte de la gente, excepto yo, es gente joven y tiene un carácter bastante distendido.

¿Ese sentido del humor es el gran toque?

Sí. Para mí es la diferencia. Estoy orgulloso de esto porque es una diferencia buscada. Cuando empezamos en 2011, es verdad que no había ningún proyecto con vocación de liderazgo en este nicho de mercado, pero era un mercado muy atomizado donde era muy difícil diferenciarse. Entonces, pensé: “¿Cómo demonios vamos a hacer para diferenciarnos en este sector?”. Es, realmente, muy difícil. Había muchos proyectos sobre análisis táctico, historias humanas. Pero, en cambio, había muy pocos con un toque de humor. Era una cosa que casi ni existía. Además dije que tenía cierto sentido, cierta coherencia porque, ya que nosotros íbamos a hablar de fútbol inglés, tenía cierta lógica hacerlo con un cierto toque de humor británico. No quisimos, ciertamente, diferenciarnos a través del humor, sino hacerlo a través de un humor específico que encajara con el contenido del proyecto. Un humor sarcástico, un poco absurdo. Ese fue el toque desde el inicio. En Twitter le dimos ese toque, al podcast le dijimos que no fuera una cosa muy seria, que fuera una cosa muy distendida, alegre, entretenida. Me alegra que hayamos sido capaces de mantenerlo a través de los diferentes canales, Instagram, Twitter, YouTube, el podcast y de la web durante todo este tiempo porque ha ido entrando gente y hemos sido capaces de tener una cierta coherencia en todos los canales del proyecto. 

¿Tendría el mismo éxito en Inglaterra?             

Creo que sí porque precisamente es un tipo de enfoque que encajaría bien en Inglaterra. No tendría tan claro si encajaría en España. 

Os preguntan mucho porqué no habláis de Cristiano, Messí o la liga española y cuando lo hacéis os avasallan. 

Aquí pasan dos cosas. Una: creo que la forma, en general, de tomarse el fútbol en Reino Unido es diferente que en España. Y dos: cuando hablas de fútbol internacional hay una cierta distancia. Es decir, la gente que es, por ejemplo, del Valencia y del Manchester United, no tiene la misma relación con el Valencia que con el Manchester United. La del Valencia es algo mucho más personal y cercana, y la del Manchester United es una afición más que tiene. 

Eso nos ayuda, esa pequeña distancia, porque el que es fan del Valencia difícilmente se tomará bien una broma del Valencia, pero, en cambio, sí que puede aceptar una broma del Manchester United porque es su equipo en Inglaterra. También es verdad que cuando hemos hecho un contenido que toca el fútbol español siempre llega gente ofendida, que se siente insultada por cosas, además, absurdas. Recuerdo que hicimos un vídeo en el que simplemente intentábamos conectar a equipos ingleses con españoles. Nosotros lo que hicimos es coger cosas absurdas, por ejemplo, el Levante al Brighton, porque el escudo del Brigthon es una gaviota y el Levante tiene la mayor comunidad de gaviotas de no sé qué tipo en el mundo. Cosas absurdas. 

También hicisteis uno que era comparando los equipos de la Premier League con los de LaLiga teniendo en cuenta la clasificación liguera en ese momento.

Ese también fue tremendo. Un montón de gente supeindignada. “¿Cómo va a ganar el Bournemouth al Huesca? “No sabéis nada de fútbol”. Esto pasa cuando tocas fútbol español. Llega a mucha gente. “¡Qué falta de respeto!”. “¡Qué no sé qué!”. “No tenéis ni idea”. “¿Cómo podéis comparar al Osasuna con el Arsenal?”. Hombre, evidentemente, cuando comparas al Arsenal con el Osasuna, no lo estás haciendo desde un punto de vista deportivo. Eso me parece evidente. Solo que había que juntar 20 con 20, no encajaban y buscas cualquier cosa que te encaje para reírte un poco. Ya está. 

Creo que este toque desinhibido, que los aficionados en Inglaterra tienen un poco más, no existe en España. Aquí en España la gente se toma el fútbol muy a la tremenda y se sienten muy atacados en su persona cuando tocas algo de su club. Por eso no creo que La Media Inglesa funcionase si tratara el fútbol de España o simplemente no funcionaria porque acabaríamos hartos de recibir insultos todo el día. Nosotros estamos muy a gusto hablando de fútbol inglés. Hay más distancia. Tenemos una comunidad muy sana. Hay muy poco hater.

El gran valor del proyecto es la comunidad que ha creado, incluso con un lenguaje propio.

La comunidad es fundamental. De hecho, es lo que nos permite seguir a flote y, sobre todo, en las circunstancias actuales. A través de YouTube nosotros tenemos las membresías abiertas y eso representa más ingresos. Si no fuera por los miembros, habríamos tenido que cerrar ya, pero, gracias a esas membresías, podemos seguir funcionando. Esas memebresias funcionan y tenemos muchos miembros porque esa gente se siente participe de una comunidad.

Hay mucha gente que nos escribe y que nos dice: “El fútbol inglés me da santamente igual”, “el fútbol inglés no me gusta, pero, en cambio, me gusta mucho vuestro canal y me divierto mucho”, “me encantan las historias que contáis”, “nunca me vería un partido de fútbol inglés, pero, en cambio, me encantan ver vuestros programas”.

Hemos creado una comunidad muy sana de gente que interactúa, que se ayudan, que tienen una relación, que son amigos. Y eso me parece fundamental.   

El lenguaje es otro tema que siempre intentamos fomentar. Cuando hay alguna expresión o alguna cosa que nos damos cuenta que a la gente le hace gracia, tratamos de que cale. Muchas veces no uso ciertas expresiones, pero las uso a propósito para que calen en la audiencia. Es como una especie de marca de pertenencia a la comunidad. Hay una serie de expresiones que todo el mundo usa, que todo el mundo sabe lo que significan y que permiten unir más a la gente. Es como una especie de lenguaje secreto que solo dominan los que realmente pertenecen a la comunidad.

La Media Inglesa tiene un contrato verbal con sus seguidores a través de un modelo de negocio muy particular y dando ejemplo en algunos aspectos sociales. 

Para mí siempre ha sido muy importante tener un cierto compromiso social. Cuando empecé en 2010-2011, pensé que, cuando tuviéramos beneficios, donaríamos un porcentaje a causas sociales. Ya desde el inicio había una cierta vocación social. Desde la primera versión de la página web en 2011 ya teníamos un apartado de fútbol femenino, por ejemplo. Siempre hemos tenido una postura muy clara en contra de la homofobia y del racismo a través de contenidos y campañas. Cuando fue el último Rainbow Laces, en Inglaterra, que fue en noviembre, compramos, porque no te lo regalan, 50 pares de cordones arcoíris y los sorteamos. Fue bastante complicado porque le tocaron cordones a gente en Colombia, Chile. Tuvimos que enviarlos y era más caro el envío que los propios cordones. Pero siempre hemos tomado una postura muy marcada en temas sociales. Racismo, homofobia, feminismo y, por supuesto, casas de apuestas. Creo que fuimos de los primeros que públicamente tomamos postura en contra de promocionar casas de apuestas. Es importante diferenciar esto. Nosotros no estamos en contra de las casas de apuestas. Estamos a favor de que se regularice la publicidad de las casas de apuestas. Al final es lo que ha pasado. Antes de la regularización que ha hecho el Gobierno, nosotros ya habíamos hecho nuestra propia regularización y habíamos acordado no aceptar dinero de publicidad de casas de apuestas. Mucha gente dice: “¡Qué tontería!”. ¿Tontería? Es una demostración de compromiso social, porque, si aceptásemos la publicidad de casas de apuestas, la situación financiera de La Media Inglesa sería muy diferente hoy en día. Estaríamos posiblemente doblando, triplicando o quintuduplicando nuestros ingresos mensuales. En lugar de pagar medio sueldo mísero a una persona que viene todos los días, pues podríamos estar pagando sueldos completos y dignos a gente que ya ha acabado la carrera y que lo necesita para vivir.          

 

“Tenemos que fomentar el interés por el fútbol inglés y por la gente que hace el fútbol inglés”

 

Respecto al canal de YouTube, os encanta contar historias fascinantes y muy poco conocidas, y comentar las ilegalidades de la gente mientras vosotros estáis dentro del marco de la legalidad. 

Nosotros estamos en un nicho de mercado. Un nicho de mercado tiene ventajas e inconvenientes. Uno de los principales inconvenientes, lógicamente, es que es un segmento de mercado pequeño, por definición. Una de las cosas que hicimos nosotros es: ¿cómo vamos a lograr hacer este nicho más grande? Entonces, dijimos que tenemos que fomentar el interés por el fútbol inglés y por la gente que hace el fútbol inglés. Nosotros tratamos de contar historias con el propósito de contar historias y que, además, la gente se encariñe con esa persona, con esos clubes. Es decir, nosotros este año hemos conseguido que muchísima gente se aficione al Sheffield United. Muchísima gente. Porque hemos contando su historia, la historia del club, la historia de Billy Sharp, su capitán, hablado mucho de ellos, de su entrenador. Entonces, hemos conseguido que mucha gente se aficione al Sheffield United y eso a nosotros nos ayuda, porque la gente sigue al Sheffield United, quiere saber qué pasa con el Sheffield United. El siguiente paso que queremos dar ya no es solo contar la historia, sino conseguir que esas personas nos cuenten la historia. Por eso, para nosotros fue importante [ahora teníamos muchas entrevistas cerradas para esta temporada pero, por desgracia, esta epidemia nos va impedir hacerlas] que Troy Deeney nos contase cómo pasó por la cárcel y las penurias que pasó. También hemos hablado con Adebayo Akinfenwa, que nos contó cómo ha sido superar los estereotipos de grande, gordo, musculoso que, en teoría, no valía para jugar a fútbol. El siguiente paso ya es conseguir ir a ver estas personas y que ellos directamente nos cuenten su historia. 

Tenéis que conseguir la de Billy Kee. 

Sí. Además, ahora ha dejado el fútbol. Está en el fútbol amateur. Ese es otro compromiso social. Hay mucha gente que nos escribe. Nosotros tratamos de tener un dialogo uno a uno con la gente de la comunidad y nos escribe mucha gente. Recibo cada día al menos 50 e-mails, entre agradecimientos, gente que nos envía contenido, que nos explica su historia, etcétera. Y mucha gente, pero mucha gente, nos escribe diciendo: “Muchachos, quería darles las gracias básicamente porque tengo crisis de ansiedad”, “porque tengo depresión”, “porque he perdido a este familiar querido y me ayudan mucho a superar estos momentos”. Con lo cual, nosotros somos muy conscientes de que hay una gran parte de la población que sufren este tipo de problemas. Así que la historia de Billy Kee, un jugador que acabó dejando el fútbol por culpa de la depresión, pues era importante para nosotros. Ahora que ha dejado el fútbol es intentar entrevistarle para que el mismo nos cuente la batalla interna que ha llevado a cabo.    

Estos contenidos se han visto modificados por la situación actual. ¿Cómo están siendo estos días desde dentro?

Muy complicados por muchas cosas. No tanto por no tener contenidos, porque al final en el canal de YouTube, la gente ha llegado a un punto al que el fútbol ya no le interesa tanto. Básicamente porque lo que quiere es vernos, que les contemos cosas, saber de nosotros, etcétera. La dificultad es no poder trabajar juntos. Nosotros trabajamos mucho en equipo. Durante el paso de los años, me he dado cuenta que el trabajo en equipo enriquece muchísimo los contenidos. Muchísimo. Tengo 45 años y la mayor parte de la gente con la que trabajo es del 95, 96 y tenemos una visión muy diferente de las cosas. Les escucho muchísimo sobre sus ideas, lo que piensan porque ellos están más conectados con la audiencia, que está más cercana a los 25, 26, 27 que a los 35, 36, 37. Lo más difícil es no trabajar en equipo, no estar juntos porque se generan unas sinergias brutales. Muchas de las mejores ideas han aparecido tomando una cerveza, charlando o comiendo. Eso está siendo muy complicado. No tanto por los contenidos. Contenidos siempre vamos a poder hacer. Siempre se puede hablar de algo. Echas la vista atrás y hablas de partidos antiguos incluso de entrenadores retirados o míticos. Siempre puedes hacer contenidos. El fútbol no empezó el año pasado. El fútbol tiene más de un siglo de existencia. Es decir, tiene un montón de cosas por explicar. Pero lo que peor llevo, lo que más nos afecta, es, además del tema financiero, por supuesto, es no trabajar juntos.           

Como siempre, el fútbol modesto va a ser el más perjudicado. En Inglaterra, la English Football League ya anunció un plan de choque para estos equipos.

Los ingresos de los clubes de la Premier League proceden de la televisión. Van a intentar hacer lo que puedan para tratar de jugar los partidos pendientes y cobrar ese dinero. Sus ingresos van a quedar más o menos igual. Pero los clubes modestos que dependen de la taquilla, si no hay partido, no hay taquilla. Esos clubes modestos tanto en Inglaterra como en España van a pasar una época muy difícil. Creo que va a ser el momento de que tanto la Football League como la Premier League muestren su solidaridad con los clubes más pequeños. Hay un gráfico que está muy bien y que vi hace ya bastante tiempo en el que se mostraba la pirámide de las divisiones del fútbol inglés. Arriba del todo estaba el león de la Premier League y abajo todo se estaba quemando, estaba en llamas. Y esto es el riesgo que existe para la Premier League. Si la Premier League no salva las divisiones inferiores, se va a hundir toda la estructura. Entonces, acabaran ellos sufriendo también directamente. Creo que es momento de que haya un poquito de solidaridad. Es un problema que existe a nivel de fútbol europeo y también en el fútbol inglés. Por supuesto que el 97% de los ingresos del fútbol están en la cúspide. Ha llegado el momento de que esa élite, la parte superior de la pirámide, empiece a distribuir la riqueza con los que están abajo.        

 

“La mayor parte de la gente en España es del Barça o del Real Madrid. Esto en Inglaterra no pasa”

 

¿Crees que en España no se le tiene ese mismo respeto al fútbol modesto?  

No, por una cosa muy sencilla. En España pasa una cosa que es trágica: si tú naces en una localidad pequeña, no eres del club de tu localidad o ese es tu segundo club. Eliges uno de los grandes. La mayor parte de la gente en España es del Barça o del Real Madrid. Esto en Inglaterra no pasa. Si naces en Stevenage, en Norwich, Stamford, pues eres de los clubes de esas ciudades. Tú eres del club de la ciudad donde naces. Lo cual explica que esos clubes tengan una enorme asistencia a los partidos. Hay clubes que están en League One como el Sunderland, bueno, el Sunderland es un grande, como el Portsmouth, que llevan muchos años en divisiones inferiores y meten 20.000 personas en el estadio estando en League One, que el equivalente sería Segunda B. Porque, cuando tú eres de ese sitio, eres del club de esas ciudades. Nadie en Portsmouth se le ocurría decir “bueno, yo he nacido en Portsmouth y me voy a hacer del Manchester United”. Esto no existe. Entonces, en cambio tú naces en Lleida. El Lleida está en Segunda B o en Tercera y dices: “Bueno, yo soy del Barça”. Esto mata a los clubes pequeños, porque no tienen afición, no tienen socios, no tienen gente en taquilla. Esto genera más diferencias. En este sentido, creo que el fútbol inglés está mucho mejor que el fútbol español.    

Escribiste ¡Dilly-ding, dilly-dong! Leicester City, el triunfo más improbable de la historia del fútbol inglés, un libro que no solo habla de una gran gesta, sino de segundas oportunidades. 

Lo que se ve desde fuera es una gesta inesperada, la victoria de David contra Goliat, pero, en realidad, para mí esconde otra historia que es más bonita todavía que es cómo un grupo de gente rechazada, que en su momento fue ninguneada, que fue descartada, se une para redimirse jugando juntos. Claudio Ranieri es un entrenador que a pesar de haber entrenado siempre en la élite no había ganado nada. Se solía considerar como un segundón y así fue cómo lo llamó Mourinho en su día. Incluso cuando lo había tenido más fácil en aquellas semifinales de Champions League,  también acaba fallando con el Mónaco y cuando lo tenía mejor para ganar el Scudetto lo pierde.

En Valencia ganó la Copa del Rey y se marchó cuando tenía un equipo hecho. 

Sí. Y pasa un poco lo mismo con todos. Wes Morgan había sido descartado en su día por sobrepeso. Jamie Vardy estuvo en divisiones inferiores porque el Sheffield Wednesday consideró que no valía. N’Golo Kanté había estado siempre descartado por ser demasiado bajito y apenas había jugado una temporada en la primera división francesa cuando fichó por el Leicester. Riyad Mahrez llegó de la segunda división francesa. También lo habían descartado como un argelino más, habilidoso pero con poco peso en el equipo. Danny Drinkwater había sido descartado por el Manchester United. Marc Albrighton lo había cedido el Aston Villa que acaba descendiendo. A Danny Simpson, de hecho, no lo había querido nadie ni el Queens Park Rangers ni el Newcastle. Nadie lo había querido. Todos ellos juntos logran encontrar la redención. Para mí, esa es la principal lección del Leicester City.

¿La historia del Liverpool desde que se creó la Premier League también daría para una novela?

Sí. La verdad es que sí. Nadie, cuando el Liverpool gana su última liga en el año 90, nadie se podría imaginar que tendrían que pasar 30 años para volver a ganar una liga si finalmente la ganan porque no suspenden la temporada. Es una historia de errores, de decepciones, de pésima gestión. A lo largo de los últimos 30 años ha pasado de ser el gran dominador, ya no solo del fútbol inglés, sino del europeo en los años 70 y 80 hasta la tragedia de Heysel, que los clubes ingleses se les prohíbe participar en Europa. Pero, digamos, que durante 15 años fue el dominador en Europa y en Inglaterra durante 20 años. Con la llegada de la Premier League, el Manchester United asume ese papel de dominador del fútbol local. Además, el enorme rival y que le adelanta en ligas cuando parecía absolutamente imposible, hasta llegar a 20 por 18 del Liverpool. No solo eso, sino que además el Liverpool en un determinado momento está a punto de irse a la bancarrota cuando lo compran aquellos Hicks y Gillet, estadounidenses. El club casi acaba en la bancarrota. Ya no es solo una época de sequía deportiva a excepción de dos Champions League, sino también una época de pésima gestión corporativa.   

Llegaste a la dirección deportiva de Estudiantes de Altamira de la segunda división mexicana gracias a un contacto que hiciste en una boda, ¿escribirás un libro con todas tus anécdotas en el fútbol? 

Podría hacerlo. Mucha gente me lo pide. No sé si sería muy interesante. La historia es muy divertida. Estaba trabajando como agente en París, me invitan a una boda en Perú. Ahí me recuentro con un amigo mexicano que me dice: “Oye, estamos buscando un Director General para nuestro club que está en Segunda División en México”. Me faltó tiempo para irme porque el proyecto era muy chulo, con un estadio nuevo, un centro de entrenamiento nuevo con varios campos. Era un proyecto que para México era rompedor. Me fui sin saber muy bien para cuánto tiempo y me quedé cinco años. Fue una experiencia fantástica tanto por las cosas buenas como por las malas.