El Olympique Lyonnaise posee una larga y prolífica historia escrita mucho más allá de títulos, descensos, ascensos y duelos contra nuevos y viejos patrones de la Ligue 1. Sin embargo, el OL tiene ya algo en su biografía que supera todo cuanto en Lyon podrían esperar años atrás; lo que está haciendo su equipo femenino en la última década resulta un relato de ensueño, una ilusión perenne, casi una utopía. Diez ligas francesas consecutivas, dos tripletes, tres Champions, seis copas y la capacidad de reunir a más de 20.000 personas en el Parc Olympic Lyonnaise. Aunque bajemos de nuevo a la tierra, por supuesto que la realidad tiene mucho más que ver con algo así como un presupuesto de 4 millones de euros que con la fantasía o un golpe de suerte.

No basta con ser uno más

En 1970 una mujer se enfunda por primera vez la camiseta del Football Club de Lyon. El FC Lyon, que resulta ser el tercer club más antiguo de toda Francia (fundado en 1893) llega a ver como su conjunto femenino levanta cuatro veces la copa de la liga francesa, dominan a principios de los 90, cuando son consideradas el mejor equipo femenino del país. Ser las mejores de Europa no entra ni en sus planes más ambiciosos. Durante el verano de 2004, en una maniobra nada sorprendente del club más importante de la ciudad, el OL absorbió aquél conjunto amateur dejando al FC Lyon sin representación femenina.

 

El OL tiene ya algo que supera todo lo que se podía esperar años atrás; lo que está haciendo su equipo femenino en la última década resulta un relato de ensueño, una ilusión perenne, casi una utopía

 

Hacía tiempo que Jean-Michel Aulas, presidente del OL y uno de los empresarios más importantes del país, llevaba tiempo desarrollando en el conjunto un plan empresarial que le garantizara los mismos éxitos que en su compañía particular. Aulas, que lleva al mando del club casi tres décadas, entendió a principios del 2000 que necesitaba dotar a la entidad de un valor adicional, algo que lo distinguiera de los demás, no solo a nivel local, sino a nivel mundial. Así que, viendo en el fútbol femenino (entonces dominado en Francia por el Toulouse FC y el FCF Juvisy) un nicho de mercado y una cantidad brutal de talento por explotar, decidió armar, sin complejos, uno de los mejores equipos del mundo.

Tanto fue así que el club se ha dedicado desde entonces a reclutar a las mejores futbolistas del panorama europeo, conservando siempre un elevado número de jugadoras locales. Ahí es precisamente donde reside gran parte del mérito y de la gracia de su éxito; el OL ha sabido explotar todo el talento futbolístico francés del momento, a la vez que ha convertido al Lyonnaise en un destino más que atractivo para las mejores jugadoras de todo el norte de Europa. Los resultados a nivel colectivo, son incontestables, y a nivel individual, más de lo mismo. Repasemos. En los últimos premios que la UEFA organizó para nombrar a la Mejor Jugadora Europea del año, las tres finalistas jugaban en el conjunto galo (Ada Hegerberg, Dzsenifer Marozsán y Amandine Henry) y de las últimas cinco ediciones, en cuatro había representación del  Lyonnaise en el pódium final. Siendo aún más ambiciosos y analizando los resultados de la última gala FIFA Ballon d’Or, entre las diez mejores jugadoras del mundo figuran dos francesas (nacionalidad solo superada en número de representantes por Estados Unidos).

Pero no solo es la gran capacidad de captación del líder francés, sino también la suficiencia con la que se supera el club año tras año tras la marcha de sus mejores jugadoras, en la mayoría de los casos porque deciden dar el salto a equipos americanos que les duplican el sueldo y la repercusión mediática. Sin ir más lejos, este año han dicho adiós Amandine Henry, Lotta Schelin y Louisa Necib, la primera para pasar a formar parte del Portland Thorns, el primer clasificado de la National Womens Soccer League. Pese a ello, el balance del OL en el inicio de liga pocas dudas deja en el aire: cinco victorias en cinco partidos con 33 goles a favor y solo uno en contra.

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¿Quién ha tenido el placer de dirigirá a este all-star en su mejor momento de forma? Patrice Lair, un experimentado entrenador que ha logrado sus mayores éxitos entrenando en el fútbol femenino, ha tenido mucho que ver. Aunque ahora el deseado banquillo lo ocupa Gérard Prêcheur, principiante en el arte de dirigir, porque Patrice Lair apostó por el Paris Saint Germain femenino. Y es en este punto donde empieza a explicarse el nacimiento de la única amenaza del gigante francés.

Capital exterior contra capital local

“Les filles m’ont bluffé” («las chicas me han sorprendido»), afirmaba Jean-Michel Aulas después del segundo triplete conseguido por el OL. Aunque lo cierto es que esa superioridad agitaba a Aulas con una satisfacción que iba mucho más allá de la mera sorpresa. Su deseo de ver a su club campeón se ha multiplicado exponencialmente con el fuerte crecimiento de la competencia, el PSG, cual lucha el empresario se ha tomado como una batalla personal. Las parisinas, entre las cuales se encuentran las españolas Vero Boquete e Irene Paredes, se han beneficiado de la inyección en la capital de fondos provenientes de Catar, los cuales siempre generan debates entre los aficionados. El primero en señalarlos y poner en entredicho la pasión por el fútbol femenino en Paris ha sido, como no, el mismo Aulas, presidente del grupo Cegid, empresa francesa de cambio digital que según su portal web cerró el año 2015 con un beneficio que rondaba los 281 millones de euros. “En general, nunca he visto a los presidentes o directivos en un partido del PSG Femenino. Aquí hay una gran diferencia”, denunciaba en una reciente entrevista a Footdelles.

En Paris, el deseo de bajar del trono al OL es firme y conciso; se hará lo que haga falta por acabar con su supremacía. De momento, vivimos uno de los duelos más apasionantes recordados en la corta historia del fútbol femenino de élite, aún más si tenemos en cuenta que es agraviado por un tercero en discordia, el Montpellier, de quien no podemos desmerecer un arranque de temporada perfecto. Si alguien vuelve a atreverse a catalogar la liga francesa como una de las más aburridas del continente, todavía no les ha echado el ojo a ellas.