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La camiseta de Boca, la camiseta que no olvida

Dicen que hay algo en la camiseta de Boca Juniors que no pueden manchar ni las derrotas. La historia avanza, los cliclos comienzan y terminan, los colores persisten

Boca

Hay días en los que ver a Boca se vuelve un acto de fe.

Uno igual prende la tele, se acomoda, espera. Porque Boca se ve siempre, incluso cuando el juego no acompaña.

Nos quedamos afuera antes de entrar a la Libertadores. Nos echaron de la Copa Argentina en casa. Y lo más duro no es perder, sino dejar de reconocerse.

La Bombonera parece estar en constante duelo y angustia, con una bronca contenida, reclamando lo que exige usar la azul y oro. Es extraño cómo algunos nombres que fueron leyenda en la cancha hoy generan silencio, fastidio o desconcierto desde un escritorio. Y lo que antes eran nombres sagrados —Riquelme, Gago— hoy son motivo de enojo, memes, discusiones de sobremesa.

 

La Bombonera parece estar en constante duelo y angustia, con una bronca contenida, reclamando lo que exige usar la azul y oro

 

Es extraño: los que alguna vez nos hicieron tocar el cielo, hoy se sienten parte del problema.

Cómo duele cuando los ídolos envejecen mal.

Y sin embargo, algo persiste.

Una esperanza vieja, testaruda.

Porque el 14 de junio arranca el Mundial de Clubes, y Boca —sí, este Boca— va a estar ahí.

Contra gigantes. Contra el mundo.

Y aunque parezca improbable, aunque no dé la sensación… algo puede pasar.

Porque a Boca siempre le puede pasar algo.

Pero entre tanto desencanto, el destino (o el algoritmo, quién sabe) me tiró un salvavidas.

Un sitio, un rincón de internet que no vende nada nuevo, pero te devuelve todo lo que ya creías perdido.

Ahí estaban. Los de antes.

Los que sí nos representaban.

Los que nos hicieron bostero antes de entender qué significaba serlo.

 

Contra gigantes. Contra el mundo. Y aunque parezca improbable, aunque no dé la sensación… algo puede pasar. Porque a Boca siempre le puede pasar algo

 

Volví a armar mi equipo como cuando tenía doce años. Por capricho. Por nostalgia.

Los puse juntos otra vez: al ‘Loco’, al capitán, al diez que se arrastraba por la pelota si hacía falta.

Y por un momento, solo por un momento, Boca volvió a jugar bien.

Porque aunque hoy duela, hay algo en esa camiseta que no se mancha ni con derrotas.

Quizás no se trata de escapar del presente, sino de recordar por qué este club todavía nos importa.

La camiseta sigue ahí. Y no olvida.

 


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Fotografías de Getty Images.