‘El Vaticano no es lugar para jóvenes’, The Young Pope

Envejecer es que tu ídolo sea más joven que tú. La edad en el fútbol es un termómetro de la vejez, quizás porque la trayectoria profesional de un jugador está condensada en 20 años. El fútbol reserva una etapa para cada franja de edad. De promesa a líder; de líder a rastrojo. Lejos del césped, siempre hay un espacio reservado para ser comentarista o, en su defecto, entrenador, pero nunca antes de los 40 años. Julian Nagelsmann ha decidido saltarse varias etapas y ya se ha hecho un nombre en el banquillo del Hoffenheim. Decía Oscar Wilde que la tragedia de la vejez no es que uno sea viejo, sino que es joven. Nagelsmann, con 29 años, ya está dispuesto a ser viejo.

La Bundesliga ha pasado de ser un territorio habitado por vikingos armados a estar poblada por engañosos imberbes. Los Schalke 04, Borussia Mönchengladbach y Bayer Leverkusen han dejado paso a equipos como el Red Bull Leipzig, el Herta y el Hoffenheim; conjuntos que parecen recién salidos de la mayoría de edad pero que están dispuestos a empezar una lucha de clases en Alemania.

Especialmente boyante es el caso del Hoffenheim. Es cuarto en la Bundesliga y tiene el billete reservado para la próxima Champions; solo le falta facturar. No ha perdido en ninguno de sus dos enfrentamientos contra el Bayern, después de sacar un empate en el Allianz y conseguir vencer en su estadio al todopoderoso alemán. Es, después del equipo de Ancelotti, el que menos partidos ha perdido, con tan solo tres derrotas. ¿Quién carajo son Kramaric, Wagner, Sule, Vogt y el resto de jugadores que están protagonizando la historia? Son solo un conjunto de nombres comunes al que les une su entrenador: Julian Nagelsmann.

“Se derraman más lágrimas por plegarias atendidas que por las no atendidas”, versa una cita de Santa Teresa. Todo lo contrario le sucedió a Nagelsmann, que tuvo que retirarse a los 20 años, una desgracia que acabó deviniendo en su mayor regalo. Empezó su camino en los banquillos al lado de Tuchel en el Augsburgo II y pronto, muy pronto, se independizó. Él no lo sabía, pero estaba madurando antes de tiempo. Se fogueó en las categorías inferiores y en el filial del Hoffenheim, a quien hizo campeón. Su meteórico ascenso se consagró en octubre de 2015, cuando apalabró su fichaje por el primer equipo para la próxima temporada. Pero la dimisión de Huub Stevens, el entrenador en febrero de 2016, le forzó a tomar el cargo con 28 años. El entrenador más joven de la historia de la Bundesliga cogía a un equipo con 14 puntos en 20 jornadas. Él consiguió 23 en los últimos 14 partidos, mantuvo al equipo en Primera y ha sostenido la racha hasta hacer del Hoffenheim un burgués en la Bundesliga.

A veces te empeñas en labrar tu historia y los que mejor saben definirte son otros. “Es un hombre joven, pero no un técnico joven”, explicó Alexander Roten, director deportivo del Hoffenheim. Esa mezcla de juventud y vejez es la que mejor define a Nagelsmann, un viejoven salido de un guion de Sorrentino. El italiano, director de la película Youth y de la serie The Young Pope, contaba en una entrevista que le fascinaban los personajes mayores y que no se sentía cómodo describiendo a los jóvenes. Con Nagelsmann tiene un filón, un entrenador viejo más joven que Messi y que Cristiano Ronaldo.