Las ligas nacionales tal y como hoy las conocemos nacieron, en su gran mayoría, durante el primer tercio del siglo pasado. Copiaron la idea de los ingleses en la que todos se enfrentaban contra todos. Un partido en casa y otro fuera. Dos puntos si ganabas, uno si acababa en empate y cero si te ibas a casa con el partido perdido. Al final, el que sumara más puntos era el campeón. Las mismas bases que ahora, excepto en la puntuación del equipo vencedor. La Bundesliga alemana fue un poco más tardía, empezó su historia en 1963 y en épocas anteriores se jugaban campeonatos regionales conocidos como oberligas. En Portugal todo se inició con la Liga Experimental en 1934, dos años después de que la Division 1 —antecesora de la Ligue 1— diera sus primeros pasos en Francia. La Serie A puso punto y final a los campeonatos por grupos y eliminatorios  italianos en 1929, justo un año después de que en España se disputara el primer campeonato de Primera División. Por aquel entonces, en Inglaterra ya llevaban 40 años disputando año tras año la First Division.

En esos tiempos, allá por 1888, Jack el Destripador causaba temor con sus asesinatos por las calles de Londres y el mundo del cine daba un paso de gigante con La escena del jardín de Roundhay, considerada la primera película de la historia, de apenas dos segundos de duración. Ese mismo año los dirigentes de la recién creada Football League decidieron darle una hermana a la FA Cup, que ya contaba con 17 años de historia. Doce equipos fueron los afortunados de poder formar parte de una competición pionera, que cambiaría la forma de entender las competiciones futbolísticas. El torneo troncal de una temporada, el que dictamina la regularidad de los equipos y permite acceder a otras competiciones en el siguiente curso. Entre los participantes había poco rastro de la Premier League actual. De hecho solo Everton, Burnley, West Bromwich Albion y Stoke City estaban entre ellos.

Un 8 de septiembre empezó esta historia. Los 12 equipos de la primera liga existente se midieron en seis encuentros durante esa tarde. El Bolton Wanderers – Derby County tuvo el honor de ser el primer partido disputado y Kenyon Davenport, futbolista del conjunto local, pasó a la historia por ser el primero en anotar un tanto. Una anécdota descubierta recientemente, ya que se creía que la primera vez que un balón entró en la portería fue un gol en propia puerta del Aston Villa, en una confusión en los horarios de los partidos. Así arrancaba una competición de 22 jornadas en la que el gran destacado fue un equipo de la humilde y pequeña ciudad de Preston, capital del condado de Lancashire,  que empezó a labrar una historia que a día de hoy ha caído en el olvido.

El Preston North End inició la campaña con un contundente 5-2 ante el Burnley en Deepdale, estadio en el que aún juegan sus partidos los Lilywhites, conocidos así por sus blancas camisetas. Después, llegarían victorias contra el Wolverhampton, el Bolton, el Derby County, el Stoke City y el West Brom, encadenando una racha de seis partidos consecutivos conociendo solo esa magnífica sensación que da salir triunfador después de cada batalla sobre el césped. Pero el Accrington, equipo de la League Two actualmente, frenó la buena dinámica del Preston North End con un empate a cero. No importaba, tras ese partido siguieron ganando. Parecían imparables.

El Kennington Oval de Londres sería el escenario de la final de la FA Cup entre Preston North End y Wolverhampton.

Goleaban sin cesar y tenían un cerrojo en la retaguardia. John Goodall y el escocés James Ross se hinchaban a marcar partido tras partido y acabaron en lo más alto de la tabla de artilleros en el primer curso de la First Division con una veintena de goles cada uno. James Trainer se encargaba de despejar, blocar y atajar los chutes rivales y no lo haría nada mal, porque fue el arquero que menos veces recogió el balón de entre las mallas ese año, dejando el marcador contrario a cero en 13 ocasiones. Y en frente del guardameta galés, la zaga habitualmente compuesta por David Russell, Sandy Robertson y Johnny Graham —escoceses los tres— se ocupaba de desbaratar los ataques rivales. Era un equipo formado principalmente por jugadores ingleses y escoceses y con William Sudell como entrenador y presidente.

Coincidiendo con las primeras rondas de la otra competición de la temporada, la FA Cup, al primer campeonato de liga le quedaban pocas jornadas para llegar al final. El 2 de febrero de 1889 el equipo de Preston disputó la primera ronda de la FA Cup visitando al extinto Bootle, club vecino del condado de Lancashire. El encuentro acabó 0-3 y con el Preston North End en la segunda ronda. Siete días después disputaba el último partido liguero ante el Aston Villa y, como era lógico, se impusieron por 0-2. Eran campeones de la First Division tras ganar 18 encuentros y empatar los cuatro restantes. Sumaron 74 goles a favor y solo 15 en contra, siendo los más goleadores y los menos goleados. Y dejaron a 11 puntos al segundo clasificado, el mismo Aston Villa, que hubieran sido 17 puntos en el caso de que ya entonces las victorias sumaran de tres en tres como en la actualidad. Simplemente, fueron los mejores sin discusión alguna.

Siempre podrán decir que ellos fueron los primeros en ganar una liga sin caer derrotados cuando aún nadie sabía lo que era eso.

Su andadura por la FA Cup seguiría en la misma línea que la competición liguera. Querían quitarse la espina clava de la edición anterior, en la que perdieron la final contra el Aston Villa. Entonces, tras salir campeones de liga tocó viajar hasta el condado de Lincolnshire para medirse al Grimsby Town en la segunda ronda copera. Y, como no podía ser de otra manera, los Lilywhites volvieron a vencer, esta vez por 0-2 con goles de Goodall y Ross, obviamente. En tercera ronda —los cuartos de final— se medían al también desaparecido Birmingham St George’s y repitieron el 2-0 anterior. Las semifinales se disputaban en terreno neutral. El Preston North End debía enfrentarse al West Brom en el Bramall Lane de Sheffield y al otro lado del cuadro Blackburn Rovers y Wolverhampton también buscarían un hueco en la final. En la primera semifinal los de Preston ganaron con un ajustado 1-0 y la otra tuvo que acudir a un replay del que el Wolverhampton salió vencedor. El Kennington Oval de Londres, donde se disputó el primer partido internacional de la historia, sería el escenario de la final. Más de 25.000 espectadores se reunieron ese 30 de marzo para ver el duelo dirigido por el colegiado y exfutbolista Francis Marindin. Al cuarto de hora el Preston ya se había puesto por delante, diez minutos después ampliaba distancias y a veinte minutos del final sellaba la victoria con el 3-0 definitivo para hacerse con la primera FA Cup de la historia del club.

El título de copa era la guinda del pastel que cerraba un año magnífico. Pasaron a la historia por ser los primeros campeones. Pero también quedaron para la posteridad por hacerlo de la forma en la que lo hicieron, sin perder un solo encuentro, y a todo eso se le sumaba una FA Cup en la que nadie, absolutamente nadie, fue capaz siquiera de marcarle un gol a ese equipo histórico. Al año siguiente repitieron éxito en la First Division, pero fueron eliminados por el Bolton en la tercera ronda de la FA Cup.

Ahora, el Preston North End deambula por la zona media de la Championship y poco o nada queda ya de aquel equipo que fue pionero en esto de arrasar allá por donde pasaba. Y, desde entonces, solo han podido ampliar su palmarés con su segunda FA Cup en 1938. Pero en Preston, cuando les pregunten quiénes son, siempre podrán decir que ellos fueron los primeros en ganar una liga sin caer derrotados cuando aún nadie sabía lo que era eso. Y si les insisten en que den más motivos por los que se sienten orgullosos de esa camiseta tan blanca y pura no habrá problema, tendrán guardado un ‘as’ para decir que también ganaron The Double cuando aún tampoco nadie sabía que eso podía conseguirse. Quizá ese Arsenal de la 2003/04 ensombreció su gesta. Pero en el fondo, allá donde estén todos los artífices del Preston North End de finales del siglo XIX, siempre sabrán que ellos fueron los primeros The Invincibles. Y eso no se lo quitará nadie.