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Youssef Ouakkati y el fútbol como brújula vital

El delantero del Atlético Monzón vive el mejor momento de su carrera con 33 años, pero en su viaje ha tenido que superar infinidad de escollos. Panenka charla con él para conocer su travesía

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Buscar ‘Youssef Ouakkati’ en cualquier motor de búsqueda implica que aparezca junto al nombre de Kylian Mbappé. En principio, pocas similitudes. Pero el caudal goleador del delantero nacido en Casablanca el 29 de septiembre de 1992 hace que durante semanas se le relacionara con el atacante del Real Madrid en infinidad de reportajes y vídeos que lo tildaban como el “Mbappé del fútbol modesto”.

Tuvo que dejar su Marruecos natal en 2015 y ahí se inició un viaje lleno de obstáculos, pero en la mochila siempre había un hueco para la pelota. El fútbol es la cosa más importante de las menos importantes, pero en el caso de Youssef se convirtió en lo primero que entraba en su maleta.

Panenka se cita con el autor de 32 goles en un Atlético Monzón que se quedó a las puertas de lograr el billete directo a Segunda Federación (cuarta categoría en España) y que ahora debe tratar de cumplir ese objetivo a través el play-off.

 

El caudal goleador del delantero nacido en Casablanca ha hecho que en infinidad de reportajes y vídeos lo tiladaran como “el Mbappé del fútbol modesto”

 

A España llegas en 2018, pero tu viaje se inicia mucho antes y teniendo que recorrer miles de kilómetros.

Yo estaba en Marruecos y nunca pensé en salir de allí. Siempre tenía ofertas del fútbol marroquí, pero el último año sufrí una lesión en la rodilla en pretemporada cuando casi me firma un equipo profesional. Lloré mucho y estaba fatal. En ese momento, Alemania daba la bienvenida a la gente que quería trabajar allí, y me pareció una buena idea. Desde Marruecos fui en avión a Turquía. Desde Turquía viajé en autobuses y trenes para llegar a Alemania pasando por Grecia, Macedonia del Norte, Serbia, Croacia, Eslovenia y Austria. En ese viaje siempre tuve la compañía de mi amigo Aziz.

Entiendo que el momento de más tensión fue ese paso entre Turquía y Grecia.

Fueron veinte minutos viajando en patera y el momento en el que tuvimos más miedo. Estábamos con ganas, de normal no nos fijábamos tanto en ese peligro. Había mucha gente de más países, todos rumbo a Alemania. Aunque esos veinte minutos dentro del mar sí que se pasa mal… Luego nos ayudaron miembros de Cruz Roja con comida, agua y un lugar para dormir. En cuanto entramos en Grecia y dijimos que íbamos a Alemania, ya nos dieron el papel para pasar al siguiente país.

Y llegas a Alemania.

Llegamos a Dortmund. Los primeros dos o tres meses fueron difíciles porque vivíamos en una residencia con mucha gente. Tocaba esperar para recibir una casa y empezar a estudiar y a trabajar. Cuando ya estuve un poco más aclimatado, también comencé a jugar al fútbol.

Vuelve tu gran pasión. ¿Cómo fue esta aventura para buscar club?

Empecé jugando en el parque. Allí fui conociendo a gente. Cuando ya teníamos casa vivíamos cerca de un campo de fútbol. Aziz y yo siempre lo veíamos y fuimos a entrenar tras hablar con el técnico del club. Estuve en equipos de sexta categoría en Alemania, en el Ostwig el primer año y luego en el Meschede. Eran clubes de regional. Me hubiera gustado quedarme en el país, pero no pude por el tema de los papeles. Me quería fichar el Kickers Offenbach de cuarta categoría, pero al no estar de manera regular, no podía. Es como en España. Tenía permiso para trabajar, pero no para jugar en esas categorías.

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¿Y en qué trabajaste?

En una fábrica de coches. Soldando, montando y haciendo piezas de Mercedes, BMW… Allí estuvimos casi un año.

Y entonces tomas la decisión de viajar a España.

Pasé unos días en Bruselas al encontrar por casualidad a un amigo de Casablanca. Trabajé en una frutería, pero no pude encontrar equipo de fútbol. Pasé algunos momentos malos. Pero no tenía papeles, y por tanto no podía entrar en un piso. Después ya pasé por Francia para llegar a España.

 

“Mi gente de Casablanca confía en mí. Me dicen que seguro que me van a ver por la tele, lo tienen claro. Siempre han creído”

 

¿Tenías un itinerario establecido o fue a la aventura?

Llegué a Barcelona y de allí fui a Lleida, que es donde estaba mi amigo Aziz. Él estaba allí desde un poco antes y tenía familia en España. Además, se nos permitió jugar al fútbol. Empezamos en el Albagés de Cuarta Catalana y conseguimos subir a Tercera Catalana.

 

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Incluso jugaste en un campeonato que se disputaba los lunes en Lleida durante esos primeros meses en España.

Con el Nostàlgia Lleida, que es una asociación que ayuda a la gente que llega de otros países, ganamos la Lligues Lleida. Éramos un equipo de marroquíes. Justo los lunes tenía descanso con el Albagés y aprovechaba para disputar este torneo. Ganamos dos o tres veces y luego íbamos a un campeonato con clubes de todo el mundo que se jugaba en Salou, en Tarragona.

A la temporada siguiente me fui junto a mi amigo Aziz y el entrenador al Golmes de Tercera Catalana. Eso era la temporada 2019-20, pero no podía vivir en Golmes y quería irme a otro equipo. Luego llegó el coronavirus tras la primera vuelta. A la temporada siguiente estuve en el Térmens de Segunda Catalana, pero únicamente pude disputar dos partidos ya que se decidió cancelar la liga por el Covid. Y al curso siguiente voy al Alcarràs de Primera Catalana. Cada año subía una categoría.

Y llega otro cambio. Tanto a nivel de club como a nivel personal. Llegas al Atlètic Lleida y logras los papeles tras tres años de residencia en España en los que combinabas el fútbol y el trabajo.

Estuve en el campo, en una granja, en una carnicería… Cada año donde tocaba. Fue un periodo complicado y muy duro. Pero los momentos de tirar la toalla fue cuando salí de Marruecos o en mi etapa en Bélgica. En España tenía buenos amigos y me apoyaban. Pero pasé por fases malas a nivel mental, de comer poco, dormir mal…

Recordando estos años pasas de trabajar y disputar un campeonato de amigos en Lleida a poder ascender a Segunda Federación ahora en muy poco tiempo. Dos temporadas y dos play-off con el Atlético Monzón.

El primer año en el Atlètic Lleida jugaba y trabajaba en un McDonald’s, pero en el segundo pude centrarme únicamente en el fútbol. Entonces me llama el Monzón, aunque la primera temporada trabajé en una empresa de fabricación y venta de maquinaria agroganadera. Yo estaba acostumbrado a jugar y trabajar, así que no era problema. Esta temporada sí me he centrado en el fútbol. Quería trabajar, pero después de mis 21 goles de la temporada pasada, quería mejorar.

¡Y tanto que lo has hecho! 32 goles y ahora os toca afrontar los play-off. Año de ensueño.

Ojalá todo el trabajo hecho este año, y también esa eliminación en el play-off de la temporada pasada, termine en el ascenso a Segunda Federación.

Lo que está claro que dentro de unos días, cuando acabe la temporada, tendrás numerosas llamadas de clubes interesados en ti.

Estoy preparado para ir a una categoría superior. Estoy confiado. Los números que estoy haciendo y mi trabajo así lo demuestran. Estoy preparado. Ojalá sea en Primera Federación o en Segunda División. Estoy seguro de que me va a llegar. Siento que puedo jugar muchos años más. Me cuido, y mi cuerpo aún me da.

Dejaste el barrio de Hay Mohammadi de Casablanca hace más de una década. ¿Qué te dice tu gente de allí?

Confían en mí. Me dicen que seguro que me van a ver por la tele, lo tienen claro. Siempre han creído en mí. 

  

 


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Fotografías de Ph.shots y didactorres.