Finlandia, España, Alemania, Escocia, Dinamarca y ahora Inglaterra. A sus 28 años el finlandés Teemu Pukki ha pasado por seis países y ha defendido siete camisetas. Ahora mismo está viviendo sus mejores tardes de fútbol en el Norwich y está tomando buenas decisiones en su trayectoria. El delantero, que ya no lleva esa melena rubia al viento, decidió dar un paso atrás en su carrera antes de volver a dar dos hacia adelante. Siempre podrá decir que jugó para el Sevilla, el Schalke o el Celtic, sin duda grandes clubes europeos, pero de verdad se ha mostrado a su nivel en el Brondby y ahora en la segunda división inglesa. Pukki es de esos jugadores que podrían jugar en varios equipos de media-alta tabla de cualquiera de las cinco grandes ligas, pero no sería él mismo. Es de esos que necesitan sentirse importantes en clubes de menor rango, de quizá menos exigencia pero con el mismo o más trabajo.

Después de destacar en la liga finlandesa, a sus 17 años recibió una llamada del Sevilla y hacia la capital andaluza se marchó. Muchas oportunidades no tuvo, para qué nos vamos a engañar, y es por eso que decidió volver a su país natal para jugar en el mítico HJK Helsinki. Aquí comienza el primero de sus pasos atrás antes de avanzar. Tras anotar 11 goles en 18 partidos, recibió una nueva llamada. Esta vez era del Schalke. El club alemán pagó 1.5 millones por su traspaso. No llegó en el momento idóneo en busca de oportunidades, ahí estaban Raúl y Huntelaar en plena forma. Como para quitarles minutos a esas dos bestias. Después irían llegando Szalai o KP Boateng y ahí se esfumaron sus opciones de volver a triunfar en un club importante europeo.

Lo cierto es que cuando Pukki salía al césped de Gelsenkirchen siempre daba la sensación de merecer más minutos, su entrega era notable y aportaba desde el banquillo. Es posible que eso es lo que viera al Celtic a la hora de llevárselo a Escocia por 2,5 millones de euros. Aquí falló, pese a los siete goles anotados en su primera temporada no despegó en la liga escocesa. “Físicamente no era la suficientemente fuerte como para jugar en el Celtic”, señaló Pukki en una entrevista para The Guardian. Y aquí llegamos a un punto clave en su carrera, de esos que no tienen retorno. A sus 24 años debía elegir bien su siguiente paso, meditar con calma el siguiente destino porque corría el riesgo de echarse a perder y terminar en la liga turca, por ejemplo.

Habiendo jugado para el Sevilla, el Schalke o el Celtic seguro que habría tenido mejores ofertas, pero decidió acudir a la liga danesa de la mano del Brondby. La apuesta le salió redonda. En sus dos mejores temporada anotó 20 y 17 goles en liga, el propio Pukki ha reconocido que decidió trabajar más duro y la recompensa llegó. Después de cuatro temporadas siendo la referencia goleadora, no renovó por el Brondby y aceptó la oferta del Norwich el pasado verano. De nuevo un club de segunda fila, de esos donde se siente cabeza de león y no cola de ratón. En el Norwich comenzó la temporada en banda ya que siempre ha sido un jugador de mucho trabajo y esfuerzo, pero desde que centró su posición ha anotado 20 goles en 28 partidos (los dos últimos este pasado fin de semana). Ya no es suplente de nadie, Pukki ha logrado lo que siempre quiso, ser titular y sentirse importante. A veces basta con salirse de los focos, sentirse cómodo y trabajar duro.