Coffs Harbour es una localidad costera ubicada en el norte de Sidney. Un rápido paseo virtual por su web nos aproxima a un bella ciudad flanqueada por parques naturales y playas vírgenes. La idea de instalarse ahí y dejar pasar las horas entre bikinis y tablas de surf es tentadora. Pero no todo en este paraje australiano es tan idílico. Este abril se cumplen 12 años del peor día en la vida de un guardameta.

El debutante Nicky Vitolio Salapu llegó a Coffs Harbour junto a la expedición de la selección de fútbol de Samoa Americana un 7 de abril de 2001. No habían pasado ni tres años de su ingreso en la FIFA y el combinado samoano iba a disputar su primera ronda de eliminatorias para un Mundial, el de Corea y Japón. La semana se presumía apasionante: en el marco de la Confederación de Oceanía, aguardaban duelos contra Islas Fiyi; la “hermana mayor” Samoa -a secas, eso es la parte no estadounidense del archipiélago- y finalmente, la todopoderosa Australia.

Pero todo se torció. Los dos primeros duelos registraron unos abultados 13-0 y 0-8 y poco o nada pudo hacer el guardameta para evitar sendas goleadas. En el tercer envite, disputado el 11 de abril, Australia congregó a más de 3.000 personas en el International Sports Stadium de Coffs Harbour. La afición local no quiso desaprovechar la oportunidad de ver jugar a los socceroos y la fragilidad del rival ayudó a incrementar la venta de tickets.

World Cup QualifierXSalapu no podía imaginarse que aquellos 80 minutos se le iban a hacer tan largos. 80, sí. Porque en los diez primeros minutos el portero nacido en Pago Pago realizó intervenciones de mérito, conservando un 0-0 en el marcador que -iluso- no hacía presagiar la inminente humillación. Si a principios de siglo hubiera existido la aplicación de resultados en vivo Livescore, esta hubiera explotado al término de aquel choque, que acabó con un 31-0 histórico -es la mayor victoria registrada en partido internacional oficial- y otro récord de carácter personal, el del ariete australiano Archie Thompson, que aquel día materializó hasta 13 tantos -¿cuántos balones debería haberse llevado a casa?-. Por si fuera poco, en aquel choque participaron jugadores nada habituales en las convocatorias australianas. Así, se hace difícil imaginar qué hubiera ocurrido si los Kewell, Viduka o Aloisi hubieran tenido minutos. La ficha del partido que guarda la FIFA en su portal web es sencillamente espectacular, con siete líneas de texto invertidas únicamente en el nombre de los goleadores y el minuto en el que se produjeron.

Los encargados de actualizar el marcador tuvieron serios problemas para seguir la evolución del encuentro. La FIFA tuvo que corregir el marcador final para dejarlo en 31-0.

Una segunda oportunidad

Nicky Vitolio Salapu, que tuvo que ser consolado por sus compañeros al término de aquel partido, nunca más ha vuelto a Coffs Harbour. De hecho, ni siquiera volvió a jugar con la selección samoana hasta tres años más tarde, en los partidos de clasificación para el Mundial de Alemania. Tras aquellos cuatro choques disputados en Apia en el mes de mayo de 2004 -y en donde Samoa Americana volvió a ser goleada sin piedad-, Salapu desapareció del mapa. Avergonzado y triste por haber pasado a la historia de la FIFA como el portero internacional más goleado en partido oficial, una llamada en 2011 le permitió sanar definitivamente la herida. “Todo el mundo lo conoce; ese partido es uno de los más vistos en YouTube; lo llamé y lo invité a regresar para que superara el trauma. Era un riesgo porque no sabía si iba a ser capaz de hacerlo, pero necesitaba a alguien que hubiera vivido ese trago amargo“, declaró a FIFA.com el seleccionador de Samoa Americana, Thomas Rongen, para justificar la convocatoria del meta siete años después de su última internacionalidad.

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El 22 de noviembre de 2011, Salapu se enfundaba nuevamente los guantes para su país. Volvió a recordar las playas paradisíacas de Coffs Harbour, recuperó de su memoria aquella grada que gritó 31 veces gol y, sobre todo, volvió a escuchar las risas indisimuladas de los jugadores australianos cada vez que él recogía el balón del fondo de las mallas. Fue un partido competido y, esta vez sí, con final feliz. Samoa Americana, con él bajo palos, derrotó a la también modesta selección de Tonga por 2 a 1 y Salapu pudo celebrar, junto al resto de compañeros, la primera y única victoria de su país en unas eliminatorias mundialistas.

Aquel partido fue grabado por los periodistas londinenses Mike Brett, Steve Jamison y Kristian Brodie que, casualidad o no, habían viajado unos meses antes a Samoa con el objetivo de captar el “verdadero espíritu” del fútbol. Tras más de 300 horas filmadas, el pasado mes de marzo los cineastas presentaron la cinta definitiva a la FIFA, bajo el nombre de Next Goal Wins, con testimonios de todos los jugadores y técnicos de Samoa Americana que protagonizaron la gesta. Así pues, Salapu ha pasado de vivir atrapado en la red, donde el vídeo de sus 31 goles encajados sigue circulando como objeto de mofa, a ser la estrella de un documental sobre el capítulo futbolístico más importante de su país. A los 35 años de edad, y sin equipo que se le conozca actualmente, nunca sabremos si hubiera preferido no haber tenido que pisar nunca la idílica localidad de Coffs Harbour, al norte de Sidney, donde la vida parece, también, de película.