El Malmö FF ha devuelto a su país al primer plano de Europa: Suecia ha regresado a la Champions 14 años después. Y precisamente ha sido el conjunto que más cerca estuvo de darle una Copa de Europa al país, quien ha terminado con esta mala racha. El subcampeonato logrado en 1979 (tras caer 1-0 ante el Nottingham Forest) sigue siendo el techo del fútbol sueco.

7 de noviembre de 1990. Mary Robinson se convierte en la primera mujer que gana unas elecciones presidenciales en Irlanda. El primer aniversario de la caída del Muro de Berlín está muy próximo. Pero los alemanes tienen otro motivo de alegría: hace unos meses que se han proclamado campeones del mundo por tercera vez en su historia (ojo, déjà vu) tras derrotar 1-0 a Argentina en la final del Mundial de Italia. Justo ese día se disputa la vuelta de los octavos de final de la Copa de Europa. El Malmö empata a uno en su estadio ante el Dynamo Dresden. Tras darse el mismo resultado que en la ida, los penaltis se encargarán de decidir qué equipo accede a cuartos. Torbjörn Persson, autor del gol de los suecos, es el único jugador que yerra su lanzamiento en la tanda. Y el sueño del Malmö de jugar una final de la Copa de Europa por segunda vez en su historia llega a su fin.

Han tenido que pasar casi 24 años para que la tercera ciudad más grande de Suecia vuelva a escuchar el himno de la Champions. Y 14 años para que la máxima competición continental regresara al país escandinavo (en aquella ocasión, fue el Helsingborg quien representó al fútbol sueco). Una larga espera que, al fin, concluyó. El Malmö New Stadium se vistió de gala para la ocasión: ambiente festivo con un convidado de piedra, el Olympiacos de Míchel.

Doblete de Rosenberg

Y la fiesta acabó siendo completa. Los locales, que venían de dar una muy buena imagen en el Juventus Stadium, se impusieron por 2-0 a los griegos, sumando así sus tres primeros puntos en la competición. Los goles fueron obra de un viejo conocido de la afición racinguista, el espigado delantero Markus Rosenberg, actual capitán del equipo, y con una peculiar historia a sus espaldas.

Natural de Malmö, Rosenberg empezó su carrera en el club de su ciudad, pero tuvo que salir del mismo para hacerse un nombre en el mundo del fútbol. En su año como cedido en el Halmstads BK, llevó al equipo al subcampeonato de la Allsvenskan y se convirtió en el máximo goleador de la competición. Su gran actuación le sirvió para regresar al Malmö, aunque solo permanecería seis meses allí, pues el Ajax se hizo con sus servicios en verano de 2005.

Al año siguiente, Klaas-Jan Huntelaar le cerró las puertas de la titularidad en Ámsterdam y decidió cambiar de aires. El fútbol alemán, y más concretamente el Werder Bremen, sería su próximo destino. Tras su paso por la Bundesliga, jugó un año como cedido en el Racing de Santander, y posteriormente se marchó al West Bromwich Albion de la Premier League, conjunto en el que permaneció hasta febrero de 2014. Tras jugar solo cuatro partidos en su última temporada, club y jugador decidieron terminar su relación contractual de mutuo acuerdo. Rosenberg dejaría una nota peculiar antes de abandonar la ciudad: donó todos los muebles de su casa a la caridad.

A sus 32 años, el hijo pródigo ha vuelto a su casa para cerrar el círculo. Tras no ser capaz de anotar un solo tanto en 28 choques con el West Bromwich Albion, Rosenberg acumula ya 19 goles en sus 35 partidos con el Malmö. Entre ellos, algunos decisivos como el que anotó ante el Red Bull Salzburg en la última ronda de la previa de la Champions, o los dos del miércoles ante Olympiacos. Con sus goles, Rosenberg ha contribuido a volver a hacer sonreír a Malmö.