En el fin del mundo, dónde acaba la tierra y empieza el mar; allí se encuentra Strandvallen (‘muro de la playa’ en castellano), el estadio del Mjällby AIF. Así describen los equipos y aficionados que visitan el campo de este modesto equipo del municipio de Sölvesborg (17.412 habitantes) en el sur de Suecia, en la región de Blekinge.
La temporada del equipo en la Allsvenskan, primera división de Suecia, ya forma parte de los libros de historia con aún 8 partidos por disputarse (el curso balompédico sueco va de marzo a noviembre). Sumando 53 puntos en 22 partidos, el Mjällby es el líder de la categoría, aventajando al segundo clasificado, el potente Hammarby, equipo propiedad de Zlatan Ibrahimović, en 8 puntos, y en 15 al Malmö, campeón de cuatro de las últimascinco ediciones de la competición.
Desde la fundación del equipo en 1939, el conjunto negro y amarillo ha sido un habitual de la tercera y segunda categorías del fútbol nacional sueco. No fue hasta el año 1980 que el Mjällby se estrenó en la Allsvenskan. Desafortunadamente, el club no estuvo a la altura de la competición y terminó en la cola de la clasificación, hecho que certificó el descenso. En la década de los 80, el equipo del sur de Suecia vivió una primera época dorada, codeándose con los mejores en la máxima división dos temporadas más, en 1983 y 1985.
Sumando 53 puntos en 22 partidos, el Mjällby es el líder de la liga sueca, aventajando al segundo clasificado, el potente Hammarby, equipo propiedad de Zlatan Ibrahimović, en 8 puntos, y en 15 al Malmö
25 años tuvieron que pasar para que el Mjällby volviera a primera en 2010. Un regreso por todo lo alto, encadenando cinco temporadas consecutivas en la élite del fútbol sueco. Pero, de golpe, le cayó encima un jarro de agua fría como el país escandinavo. En 2016, el equipo tocó fondo. Dos descensos consecutivos arrastraron al Mjällby a la Ettan Södra, la tercera división sueca. El equipo estaba sumergido en una severa crisis económica. En la última jornada, todo o nada. Una derrota contra el Prespa Birlik supondría el descenso a la cuarta división y una más que probable desaparición del club. “Básicamente, sí. Si hubiéramos descendido, hubiera sido muy complejo reavivar a la entidad, tanto deportivamente como económicamente”, nos explica Magnus Emeus, el presidente, sobre un posible descenso a la cuarta división sueca. El Mjällby se aferró a la vida y con un contundente 0-3, el club se salvó. “Ese fue el punto de inflexión. Decidimos que debíamos hacer algo espectacular, empezar de cero”.
Magnus Emeus llegó al cargo de presidente del Mjällby en marzo de 2015. Con el nuevo gestor, el club adquirió una nueva mentalidad respecto a la materia financiera. “No hay equipo que rinda bien en el campo si el club no tiene una situación financiera estable. Cuando hemos tenido las finanzas estables, es cuando mejor hemos rendido deportivamente. Esto nos ha permitido competir con los gigantes de Suecia”, expone Magnus. “No podemos competir por los mejores jugadores con los grandes equipos, por eso tenemos que ser los mejores en todo aquello que no cuesta dinero; podemos estar bien preparados, tener mejor espíritu de equipo… Siempre intentamos tener muchos jugadores de la casa en el equipo, ellos entienden y sienten la filosofía. Así, cuando llegan nuevos jugadores, rápidamente se impregnan de la filosofía del club”, añade orgulloso. “Jesper Gustavsson ha recorrido con nosotros todo el camino, de la tercera división hasta donde estamos ahora. Cuando decía que Jesper era el mejor centrocampista defensivo, se reían de mí, decían que había mejores, y yo les respondía que él era el mejor jugador que podía tener nuestro club. Ahora, dicen que es de los mejores centrocampistas defensivos. Él, Viktor Gustafson y otros jugadores formados en la cantera, han sido instrumentales”.

El club levantó cabeza y después de enlazar dos ascensos consecutivos, el equipo regresó a la Allsvenskan en 2020. El Mjällby se mantuvo los primeros años en la zona media de la tabla, llegando a una final de copa en 2023. Hasta que Karl Marius Aksum, el segundo entrenador, se hizo con el control de la pizarra en enero de 2024. Karl Marius Aksum es una de las claves del éxito de este humilde club de la provincia de Blekinge. “En el proceso de selección había unos 80 candidatos, todos ellos muchos mejor posicionados que yo”, relata el actual segundo entrenador del Mjällby. El entrenador, Anders Torstensson, rápidamente quedó cautivado por las ideas de Aksum. “Desde el primer día, Anders me dijo: ‘Te hemos contratado porque sabemos de lo que eres capaz, explícanos tus principios y cómo podemos transformar nuestra forma de jugar’. Entre los dos, diseñamos el estilo de juego del Mjällby”. La transformación fue total: “El equipo basaba su juego ofensivo en contraataques y jugadas a balón parado. Desde que llegué, me dieron libertad absoluta para implementar mis ideas. Para mí, un equipo tiene que dominar el balón, ser atrevido y jugar desde atrás para crear superioridad. Cuando llegué, la posesión estaba sobre el 40%; ahora estamos alrededor del 53%, pero mi objetivo es llegar al 65%”.
De golpe, al club le cayó encima un jarro de agua fría . En 2016, tocó fondo. Dos descensos consecutivos arrastraron al Mjällby a la Ettan Södra, la tercera división sueca
Curiosamente, a pesar de la propuesta dominante de Aksum, no es un gran fan de los rondos en los entrenamientos. “En mi opinión, hacer rondos de manera incorrecta puede tener un impacto negativo en los jugadores. Tienes que saber cómo usarlos y regularlos. Los rondos no se parecen en nada a las situaciones que los jugadores afrontan en los partidos. Hacemos variantes de rondos en los entrenamientos, ejercicios que recrean situaciones reales de partido”, nos cuenta el preparador noruego.
En su primera experiencia en el fútbol profesional, Karl Marius Aksum ha revolucionado el juego del Mjällby. El noruego ha diseñado un juego ofensivo digno de los mejores equipos. Un juego que fluye con la precisión de un reloj suizo y es suave como la seda. Los futbolistas se mueven como si vivieran cinco segundos adelantados a sus rivales, dando la sensación que hay doce jugadores sobre el césped. “Deben comprender algunos de mis principios de juego, pero yo nunca voy a decidir por ellos. El deber del entrenador es allanar el camino para que los jugadores tomen decisiones, en el campo disponen de milésimas de segundo para decidir. Me parece estúpido cuando los entrenadores, durante el juego, dictan a sus futbolistas dónde posicionarse y qué hacer”, dice Aksum sobre las claves del prodigioso juego del líder. Desde la llegada del asistente noruego al club la temporada pasada, el Mjällby registró su mejor clasificación histórica, quinto a sólo cuatros puntos de posiciones europeas. Hoy, el conjunto del sur de Suecia va en camino de coronarse campeón de liga, con lo que inaugurarían la vitrina de trofeos en el 86 aniversario del club.
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Fotografías de las redes sociales del Mjällby AIF.


