Elías Querejeta es uno de los nombres claves en la historia del cine español. Su partida deja un vacío demasiado grande, similar a una portería de fútbol sin portero. El gran productor era un apasionado del fútbol y durante seis años jugó en la Real Sociedad. Eran años de luchar por evitar el descenso, o por firmar una buena campaña en la Copa, poco más. El fútbol vasco era patrimonio del Athletic Club, entonces. Aunque por esas fechas la Real apostó por su cantera y pocas temporadas después llegarían los resultados. Pero esa es otra historia.

Querejeta jugó en un fútbol donde los padres de familia permitían a los chicos jugar sin abandonar los estudios. Él escogió los de Química, aunque lo expulsaron de la universidad por acusar a un profesor de mentiroso. El fútbol era para muchos una manera de pasar los años en espera de encontrar una vocación. Elías lo 26 lo dejó y se marchó a Madrid. Curiosamente, unos años antes otro genio jugó en la Real, en este caso de portero, y también lo dejó joven, en este caso por lesión: Eduardo Chillida, el maravilloso escultor.

Querejeta fue un buen delantero. Muchas veces contaba como jugó un partido de escolares contra Alfredo Landa, otro loco del balón. Con 18 años debutó en Primera y jugó seis temporadas protagonizando dos grandes momentos: un gol al Madrid y otro al Barça. Ese tanto contra el Madrid en Atocha, la temporada 55/56, provocó que Di Stefano lo felicitara y su hermano fuera sacado en hombros de las gradas por sus amigos. El gol a Ramallets, portero del Barça, provocó las felicitaciones de los altos mandos del campamento donde hacia la mili.

Era un fútbol de campos embarrados, botas pesadas y héroes jugando cada domingo. Querejeta apostó rápidamente por el cine, pero el fútbol nunca lo abandonaría. Una de sus primeras obras fue un corto llamado “A través del fútbol” donde relacionaba historia y deporte: fue censurado. Luego produjo y dio alas a los sueños de grandes creadores. Y finalmente nos ganó a todos como productor de “El partido del siglo”, serie para Canal + escrita con Santiago Segurola y Jorge Valdano donde nos contaban las maravillas de los mejores jugadores europeos y americanos. Un tesoro. Hace unos pocos años firmó el prólogo del maravilloso libro “Fútbol y cine” de Carlos Marañón. En ese texto, Querejeta recordaba salir del vestuario después de ese gol con el que tocó el cielo y escuchar la pregunta “Di la verdad, lo has soñado. El diminuto alcanza los ojos oscuros del que pregunta y contesta: No, no lo he soñado”. No, no lo soñó. Querejeta marcó ese gol. Nuestro gol.