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Newcastle United: Fucking Money Man

De nada sirve tener dinero si no sabes administrarlo. El nuevo equipo más rico del mundo, de momento, ha revolucionado la Premier sin tirar la casa por la ventana

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¿Qué hacer cuando te toca la lotería? Un día estás en tu casa, como cada mañana tomando un café antes de ir al trabajo. Enciendes la tele y están dando las noticias. No les haces mucho caso, pues estás harto de empezar tus días escuchando desgracias, pero hay una, una de esas que aparecen al final, justo antes de los deportes y el tiempo, que anuncia que el boleto que compraste en tu quiosco de confianza cuando ibas a por el pan ha sido premiado. Y de repente, eres millonario. A partir de entonces tienes dos opciones: creerte que tu dinero es infinito y a los pocos años acabar en la quiebra igual que un alto porcentaje de personas a las que les toca la lotería o ser cauteloso con tu botín e ir invirtiendo poco a poco para que, lejos de terminar tu fortuna, esta te sirva para ir creciendo y generando más.

Si se permite la extrapolación de este utópico caso al fútbol, algo similar les ocurrió a los aficionados del Newcastle United el 7 de octubre del 2021, cuando un fondo de inversión público de Arabia Saudí compró el 80% de sus acciones, convirtiéndolo en el club con el dueño más rico del mundo. Los supporters, que veían a su equipo merodeando la media tabla en la Premier League año tras año o incluso coqueteando con el descenso alguna que otra temporada, ahora se encontraban con la chance de luchar por objetivos más exigentes: ser habituales en Europa, competir en la élite e incluso ganar títulos.

Por suerte o por desgracia, la gestión del premio lotero no la llevan a cabo los aficionados. Cuando Mohammed bin Salman, príncipe heredero del país arábico, se adueñó del club la temporada pasada, ‘The Magpies’ estaban en el farolillo rojo de la clasificación. Un año después, no solo salvaron la categoría, sino que se encuentran los terceros clasificados en la presente campaña una vez superado más de un tercio del alamanque. ¿Qué factores han llevado al Newcastle United a esta rápida evolución? La inyección de dinero, sí. Pero pensar que ese es el único y principal motivo de su éxito es de ser ingenuo, ignorante o ambas cosas.

“No pienses en términos de tomar grandes riesgos para obtener grandes resultados. Piensa en la menor cantidad de riesgo por ese resultado grandioso, y sé disciplinado con eso”, dijo Tony Robbins, escritor estadounidense. Es la clave. Pensar en el proyecto a largo plazo y no empezar a contratar grandes estrellas sin planificación alguna es un buen camino a seguir, y hasta ahora a los ‘Geordies’ les funciona como agua de mayo. La fórmula de su gestión se basa en fichajes inteligentes a precios decentes que tienden a incrementar su valor en el futuro. Lo primero, eso sí, era buscar un capitán de barco, un pastor de ovejas, un entrenador de confianza. Eddie Howe fue el elegido tras un largo periodo de deliberación por parte de los directivos saudíes.

 

En la alineación de ‘gala’ del Newcastle, seis de los once pupilos titulares de Howe ya estaban en el club antes de la llegada de los nuevos propietarios

 

Desde su ascenso en 2017, el núcleo de la plantilla no cambió y esos jugadores envejecieron y se devaluaron. Vender para comprar no era una opción, ya que no tenían activos para hacer caja. La inversión era tan oportuna como necesaria y en el primer mercado de invierno se gastaron 102 millones de euros. “Fucking money man”, cantaría Rosalía. Eso sí, nada de ‘cracks’ mundiales. Oportunidades de mercado como Matt Targett, Dan Burn o Kieran Trippier, quien anhelaba la Premier League como el perro Hachicko a su dueño fallecido, Hidesaburo Ueno. Pero también fichajes llamados a ser futuras estrellas, como el centrocampista Bruno Guimarães, que ha dado un salto de calidad al centro del campo.

Una vez salvada la categoría de oro británica, el Newcastle se volvió a lanzar al mercado en verano para afianzar una columna vertebral de garantías. Otros 130 millones más. ‘Chicklín’. Nike Pope, internacional inglés, abandonó un descendido Burnley con la categoría de portero de garantías, y la joven promesa holandesa, Steven Botman, reforzó el centro de la zaga ‘urraca’. Pero la joya de la corona es sueca y llegó procedente de San Sebastián: Alexander Isak, el ‘nuevo Zlatan’, obligó a pagar 70 ‘kilos’ a la Real Sociedad y se convirtió en el fichaje más caro de la historia de la entidad. El gol se paga, y no es barato.

Las piezas del puzle están encajando de manera sublime. Lo que realmente sorprende -por lo fascinante- es que en la alineación de ‘gala’ del Newcastle (refiriendo como tal a cada jugador por posición con más minutos), seis de los once pupilos titulares de Howe ya estaban en el club antes de la llegada de los nuevos propietarios. Exacto, los mismos futbolistas que por poco descienden al equipo a la Championship. La sonrisa de Jorge Almirón transmite la misma alegría que su fútbol y lleva más goles que Salah o Gabriel Jesús. Willock dilucida cada domingo la definición de un ‘box to box’ y jugadores como Schar, Longstaff o Joelington parecen recién salidos del taller esta temporada. Ni el ‘magpie’ más optimista creía en esta resurrección ex nihilo.

La ley de los promedios dice que, por estadística, algún fiasco se tendrá que llevar el Newcastle, ya que la cuota de aciertos es inaguantable. Mientras tanto, el proyecto ya lo tienen, y lo acompañan cantidades ingentes de dinero para afianzarse como nueva potencia inglesa. Y preparados están para llevar a votación al Parlamento del Reino Unido una propuesta de reforma de su constitución no codificada que modifique in saecula saeculorum el famoso ‘Big six’, que forman aquellos equipos cuyo suelo es solo un poco más bajo que el techo de todos los otros. A este paso, el nuevo ‘Big seven’ está más cerca que nunca, porque el Newcastle, ladies and gentelmen, ha llegado para quedarse.


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Fotografía de Getty Images.