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Muchas veces he pensado que me preocupo demasiado por nimiedades. Tengo la manía, o incluso la necesidad, de inquietarme en situaciones inciertas, como si pensando en el asunto quedara exento de cualquier terrible consecuencia. A lo largo de la vida, todos cometemos errores o acciones que podrían suponer un problema en el presente o el futuro. Existen personas que hacen una montaña de un grano de arena, con las cuales me identifico; otras que yacen un poco intranquilas, pero no en exceso; y, en un tercer grupo, están aquellos que se desentienden de las ideas pesimistas y, en la mayoría de ocasiones, aciertan haciéndolo. Mike Dean, el árbitro inglés, probablemente pertenezca a esta última especie.

El colegiado de Wirral, perteneciente al condado de Merseyside, ya es toda una leyenda en las Islas Británicas, ya sea para bien o para mal. El pasado enero recibió un medallón y una placa especiales al superar la barrera de los 500 partidos en Premier League, tras dirigir un Arsenal-Sheffield United. “Me encanta mi trabajo y eso se debe a la forma en que arbitro un partido de fútbol. Se me ocurren cosas peores para vivir. No es realmente un trabajo, es un hobby por el que te pagan”, expresó en una entrevista para la Premier el referee con más partidos en la competición. Desde su debut en el año 2000, en un Leicester-Southampton, el inglés ha dejado decenas de imágenes icónicas en Inglaterra. La última de ellas, al lucir una plateada barba en el regreso del fútbol tras el confinamiento.

Entre sus curiosas muecas y controvertidos gestos sobre el terreno de juego se esconde la personalidad de un personaje singular del balompié anglosajón. Uno de sus momentos más memorables arbitrando fue una inaudita celebración de un gol de Moussa Dembélé, del Tottenham, frente al Aston Villa. Tiempo después, confesó que tan solo extendía los brazos mientras corría para marcar una ley de la ventaja: “Estaba celebrando la ventaja y me dejé llevar”. La acción no quedó al margen de las suspicacias, del mismo modo que una expulsión a Gabriel Paulista en un Arsenal-Chelsea tras una pelea con Diego Costa. Los aficionados ‘gunners’ incluso llegaron a recolectar unas 100.000 firmas para que la FA prohibiera a Dean dirigir los encuentros de los londinenses.

“Trato de no dejarme atrapar si tomo una mala decisión. El juego tiene que seguir adelante, si tomo una mala decisión no es a propósito”, justifica Dean, quien trabajó en un criadero de pollos durante su adolescencia. Mientras tanto, empezó a arbitrar en las categorías inferiores del fútbol inglés: “Fue difícil porque solía levantarme la mayoría de las mañanas a las 5 para estar en el trabajo a las 6 de la mañana. Terminaba a las 2 de la tarde y luego iba corriendo a casa, cogía mi bolsa y me iba a algún lugar como Carlisle, Darlington o Hartlepool a arbitrar. Luego conducía hasta casa para llegar a las 2 de la mañana y volver a trabajar a las 5”.

 

“A veces puedes reírte y bromear con los jugadores”

 

Las finales de FA Cup, Community Shield y Copa de la Liga se suman a algunos play-offs de Championship y encuentros de Europa League o de clasificación para los grandes torneos de selecciones, entre otras competiciones. Mike Dean cuenta con más de 700 partidos a sus espaldas, entre ellos el famoso Manchester City-QPR de la jornada 38 del curso 2011-12. El colegiado de 52 años fue el encargado de dar por bueno el mítico gol de Agüero. Un mismo Agüero al que hace algo más de un año, tras marcar este un hat-trick, le escondía el balón al final del encuentro antes de entregárselo y felicitarle. “A veces puedes reírte y bromear con los jugadores”, cuenta el bueno de Dean.

En enero de 2017 fue relegado durante una jornada a Championship como castigo por sus equívocas decisiones durante el periodo navideño. Aun así, su trayectoria en la primera división inglesa le avala. “Sé que pocos estarán de acuerdo, pero Mike Dean me parece el mejor árbitro de la Premier. Que sus muecas y gestos cómicos no os engañen. Todos le respetan, controla los partidos, comete pocos errores y deja fluir los partidos”, explicaba el director de La media inglesa, Ilie Oleart, en Twitter. 

El árbitro de Merseyside acumula más de 100 tarjetas rojas en el campeonato doméstico inglés, siendo el líder en este aspecto. Traspasó la frontera de los tres dígitos en abril del 2019, después de expulsar a Ashley Young en un Wolverhampton-Manchester United. El irlandés Stephen Hunt manifestó que Mike Dean probablemente sea “el hombre más arrogante” que ha conocido en un campo de fútbol. Tampoco debió caerle bien a un ‘hooligan’ presente en un Swansea-Cardiff del 2009, pues este le lanzó una moneda que le golpeó en el rostro y le obligó a ser atendido durante el derbi galés.

En más de una ocasión ha hecho ademán de reprobación jocosamente por un pase o una ocasión errada durante los encuentros que ha dirigido. Mike Dean es una persona natural, ya sea vestido de colegiado o de calle. Hace un año demostró que no solo disfruta del fútbol sobre el verde, sino que también lo hace desde las gradas. En las semifinales de los play-offs de ascenso a League One de la temporada pasada, exhibió su sentimiento hacia el Tranmere Rovers, apoyando animosamente al equipo durante el partido de ida. El club del distrito de Wirral acabó subiendo de categoría. Desafortunadamente, este curso ha descendido tras la suspensión de la temporada regular por la pandemia de COVID-19.

“A veces charlo con algunos de los chicos sobre las decisiones de la semana anterior con las que podrían no estar contentos”

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, cuenta el colegiado y fan del Tranmere Rovers. Además, también es un apasionado del golf: “Juego con regularidad, dos o tres veces a la semana”. Un duelo entre Mike Dean y Gareth Bale puede ser el crossover que necesitamos. Mientras, mantiene una sana rivalidad con su esposa.

Este particular árbitro británico es un amante del fútbol que afronta cualquier reto con entusiasmo y pasión. Mike Dean ya es una leyenda de la Premier. Más de 500 partidos y 100 cartulinas rojas y un carácter atrevido, alegre y optimista componen el talante de un hombre que siempre ha confiado en sí mismo. Guste más o menos, Mike Dean es un tipo especial dentro de su propia especie.

 


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Fotografía de Getty Images.