Como sucede en la gran mayoría de aspectos de la vida, en la memoria tan solo se mantienen quienes han ganado o triunfado. Sobre aquellos que caen derrotados, el recuerdo se va evaporando con el paso del tiempo. ¿Quién no recuerda el doblete de Maresca, los puñales que eran Alves y Navas, el 0-1 de Luis Fabiano o la sentencia de Kanouté en Eindhoven? Esa fue la primera de las cinco UEFA o Europa League que ha levantado el Sevilla, la primera vez siempre es especial. Pero en frente había un equipo que merece ser recordado. El Middlesbrough estaba lleno de futbolistas de gran carisma y notables carreras que no supieron por dónde les pegaba el viento aquel 10 de mayo de 2006.

El curso anterior el ‘Boro’ terminó en una más que digna séptima posición en la Premier League, a tan solo tres puntos del Liverpool que se clasificó para la Champions y por encima de Manchester City o Tottenham. Ya en 2004 venían de lograr la Copa de la Liga frente al Bolton de los Jaaskelainen, Iván Campo, Jay-Jay Okocha, Kevin Nolan, Djorkaeff, Kevin Davies o Javi Moreno. Por lo tanto, no era tanta sorpresa que dos años después el Middlesbrough se metiera en la final de un torneo continental, tenían una gran plantilla. Si bien es cierto que el curso anterior a la final llegaron futbolistas que le dieron un salto de calidad brutal: Reiziger, Viduka, Hasselbaink, Parlour y Zenden. La salida más reseñable fue la del mito brasileño Juninho.

Ya en la temporada 2005-2006, el gran Hasselbaink fue demoledor. No era el del Leeds, Atlético de Madrid o Chelsea, pero todavía seguía anotando goles con bastante facilidad. Al delantero neerlandés también debería añadir a gente como Yakubu, Mark Schwarzer, Southgate, Doriva, Rocemback, Massimo Maccarone, Gaizka Mendieta, Downing o un joven Cattermole. Entre Yakubu, Hasselbaink y Viduka anotaron 53 goles en todas las competiciones, y en la UEFA un total de 12. En la Premier notaron el bajón de llegar tan lejos en Europa, terminaron aquella temporada en decimocuarta posición, pero en la FA Cup llegaron hasta las semifinales y en la Copa de la Liga a los cuartos. La apuesta fue evidente.

 

El gran Hasselbaink fue demoledor. No era el del Leeds, Atlético de Madrid o Chelsea, pero todavía seguía anotando goles con bastante facilidad

 

La UEFA de entonces estaba dividida en ocho grupos de los cuales los tres primeros equipos pasarían de manera directa a la siguiente ronda. Sin perder ningún partido, el Middlesbrough se impuso en el suyo por delante del AZ, Litex Lovech, Dnipro y Grasshopper. El Stuttgart fue el primer rival del ‘Boro’ en las fases de eliminación; sufrió y pasó a la siguiente ronda gracias al valor extra de los goles fuera de casa. Lo mismo le ocurrió ante la Roma en octavos, la eliminatoria volvió a terminar 2-2 pero los goles fuera de casa le dieron el pase a los ingleses. Ante el Basilea, en cuartos, el susto fue aún mayor, cayeron 2-0 en Suiza y la remontada se presuponía complicada. Pero a ese equipo entrenado por Steve McClaren se le caían los goles, el 4-1 de la vuelta en el Riverside Stadium los llevaron hasta las semifinales. Ante el Steaua rumano volvieron a perder en el partido de ida, pero un 4-2 les dio el billete para la final de Eindhoven.

Ya sabéis cómo terminó la final, el 4-0 del Sevilla concluyó con el proyecto de Steve McClaren, el técnico del ‘Boro’ dejó el club y se convirtió en el nuevo seleccionador de Inglaterra. La plantilla también sufrió grandes cambios: Southgate retirado, Doriva, Hasselbaink Parlour y Maccarone abandonaron el club. Quizá el Middlesbrough no merecía un final así, pero fue el fin de ciclo de un proyecto que coincidió con el inicio de la hegemonía del Sevilla en Europa.