El día amanece sobre las desiertas avenidas de Santos.Tan solo algún coche desperdigadoviene a interrumpir el silencio que reina en el centrode la ciudad brasileña. Para encontrar a alguien despierto hay que desplazarse hasta el centro de entrenamiento de ‘O Rei’ Pelé, cuartel general del Santos FC. Ejercicios físicos, juegos con el balón. La plantilla al completo suda bajo los 35 grados que marca el termómetro. En el centro de todo, un chico delgado como una jabalina atrae toda la atención. Es obviamente Neymar, la última maravilla forjada por el fútbol brasileño. Un adolescente que, aprovechando el discurso del entrenador, se pone a cuatro patas detrás de uno de sus compañeros para hacerle caer antes de incorporarse y lanzar algunos balones a la escuadra de la portería. Neymar hace unos meses que acaba de cumplir 20 años y soporta ya el peso de una estadística llamativa sobre sus hombros: es el cuarto jugador en la historia del fútbol que ha convertido 100 goles en partidos oficiales antes de soplar las 20 velas. Los otros llevaban por nombre Maradona, Ronaldo y Pelé. Quizá esto explique por qué un enjambre de groupies preadolescentes le vitorean, histéricas, con la nariz pegada a las verjas metálicas.

Con la final de la Copa Libertadores ganada en 2011 ante el Peñarol uruguayo, el mismo rival que 48 años antes el Santos de Edson Arantes do Nascimento había humillado, Neymar no solo coloreó el palmarés tono sepia de un club que había hecho de la nostalgia su modus vivendi, si no que se autoproclamó heredero del apodo del más legendario jugador que jamás vistiese la camiseta del ‘Peixe’. Se convirtió en el nuevo monarca del balompié brasileño, un jugador que Europa apenas conoce por cuatro partidos aislados y un buen puñado de goles y jugadas de fantasía colgadas en Youtube.

Bermudas de tonos rojos, camiseta con cuello en V, piernas depiladas y cresta de mohicano marca de la casa sobre el cráneo. Recién duchado, jura que toda esa popularidad no le distrae lo más mínimo. “No siento ninguna presión. Sé que se espera mucho de mí, pero no voy a quejarme por despertar tantas expectativas”, concede con una media sonrisa.

[quote]”Hay noches que tan solo duerme un par de horas porque no puede evitar pasarlo bien con sus amigos” LUIS ALVARO DE OLIVEIRA[/quote]No hace falta casi ni aclararlo, Neymar es brasileño por los cuatro costados. Noches en blanco, caipiriñas y movimientos calientes siempre que la tradición lo requiera. La noche anterior a la charla con este ídolo de masas, el joven delantero no estaba en Santos, se encontraba en Río, en las tribunas VIP del sambódromo, rodeado de chicas despampanantes. Cuestión de no perderse ni un ápice del carnaval. “¿Qué problema hay? Estoy en plena forma”, lanza medio desafiante. El ritmo desenfrenado de la joven estrella tampoco preocupa a Luis Alvaro de Oliveira Ribeiro, el presidente del Santos. “A Neymar le gusta irse de fiesta, escuchar música, hacer el loco y hacer reír a los demás. Es joven y como todos los jóvenes hay noches que tan solo duerme una o dos horas porque no puede evitar pasárselo bien con sus amigos. Es verdad que cuando llega a casa es casi la hora de ir al entrenamiento, pero jamás le he visto llegar tarde, así que esto no supone ningún problema”, explica.

CHRIS BROWN, GATORADE Y CENI

En Brasil, Neymar goza de cierta bula. Hace dos años y medio, el niño mimado del Santos abandonó el hotel de concentración del equipo en Sao Paulo para irse a un concierto del rapero estadounidense Chris Brown. Al día siguiente, como castigo, su entrenador, Dorival Junior, le prohibió lanzar un penalti. Mosqueado, Neymar se pasó el resto del partido haciendo juegos malabares con la pelota sin dar un pase a ningún compañero, antes de lanzarle una botella de Gatorade al adjunto del técnico. ¿Recuento de daños? Luis Alvaro de Oliveira prefirió despedir a su entrenador antes que sancionar a su diamante.

Más allá de la complacencia de sus dirigentes, los árbitros también se han mostrado condescendientes con el joven delantero. Rogério Ceni, la leyenda viviente de la portería del Sao Paulo, ha declarado varias veces que la mitad de las faltas que le pitan a favor son “imaginarias”. A Neymar no le cayeron demasiado bien estos comentarios. Al siguiente duelo entre sus equipos, la descarada estrella del Santos arregló el asunto lanzándole un penalty de manera deliciosa a lo Panenka.

René Simoes, entrenador del Atletico Goianiense, estaba presente el día del embrollo entre Dorival Junior y el jugador. No está convencido que dejar a Neymar hacer lo que le venga en gana sea la mejor de las opciones: “El chico se cree todopoderoso y nadie hace nada para hacerle tocar de pies en el suelo. Estamos entre todos creando un monstruo”.

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HOMBRE ANUNCIO

Delante del micro, Neymar asegura haber cambiado. “Siento mucho haber provocado tantas polémicas, pero creo que con la edad me he hecho más sabio y ahora sé apartarme de todo eso”, promete. Está por ver. Lo cierto es que su país está desesperadamente necesitado de su genio. Tras el adiós de Adriano y las jubilaciones anticipadas de Ronaldinho, Kaká o Adriano, la estrella del Santos es la única cabeza visible de la selección verdeamarela. Su salida ha sido cuestión de Estado en Brasil. Su presidente no dudó en vender el 45% de los derechos del jugador a los hermanos Sonda, propietarios de una de las cadenas de supermercados más importante del país, a través de una de sus sociedades, DIS, que también compró parte de los derechos de Paulo Henrique Ganso, recientemente traspasado al Sao Paulo.

Neymar es hoy en día algo parecido a lo que representa David Beckham en Estados Unidos o Cristiano Ronaldo en Europa, un empresa publicitaria en sí mismo. Durante el último carnaval, por ejemplo, se vio obligado a hacer un tour por todos los stands del sambódromo de Río con camisetas, brazaletes y todo tipo de material promocional de la marca de cerveza Brahma. Es el tipo de negocio que Brasil no se podía permitir hace algunos años, pero que fue posible gracias a la buena coyuntura económica por la que pasa el país lusofono, sobre todo en comparación con la crisis europea. “Estamos demostrándole al mundo poco a poco que ya no somos un pequeño estado colonizado. Solo tenemos una tasa de desempleo del 6%, beneficios y un futuro próspero”, argumenta con orgullo el presidente del Santos.

Neymar es hoy en día algo parecido a lo que representa David Beckham en Estados Unidos o Cristiano Ronaldo en Europa

Cuando a Neymar se le recuerda de la importancia que ha tomado su figura para la sociedad brasileña, ofrece por primera vez el rostro de un joven superado por las circunstancias. “Confieso que no entiendo muchas de las cosas que me suceden, pero no hace mucho aprendí una cosa junto a Ivete Sagnalo [Ndlr: famosa cantante brasileña]. Estaba en su carro en el carnaval y me dijo que no sabía explicarme por qué se había convertido en un fenómeno, pero que estaba segura que algo había sucedido. Algo había pasado y estaba teniendo un impacto sobre la gente. Para mí, es lo mismo”, resume.

EL NEGOCIO DE PAPÁ

Lo que pasa se explica de manera bastante sencilla. Neymar ha sido programado por su padre para convertirse en lo que es hoy en día. En 1992, Neymar da Silva Santos culminó su modesta carrera de jugador en el Mogi das Cruzes y, fue en esta ciudad del extrarradio de Sao Paulo, donde el fenómeno vio la luz. Cuando el padre colgó las botas, toda la familia se mudó a casa de la abuela paterna en Sao Vicente, cerca de Santos. Allí, aunque alejados de la dura vida de las favelas, las dificultades para llegar a final de mes eran evidentes. Neymar Senior se encierra en su mono de aparcacoches y sitúa todas sus esperanzas y frustraciones en el talento de Junior, que cuenta 11 años y maravilla
en la pista de fútbol sala. Zito, antiguo director del centro de formación del Santos y campeón del mundo junto a Pelé en el 58, es el primero en creer en la clase del renacuajo. “Le conocí cuando tenía 13 años y como entrenaba a los sub 15, le pedí a Zito que lo subiera de categoría de inmediato. Seis meses más tarde, ya era titular aunque compañeros y rivales le pasaban dos años”, evoca Lima.

Por aquel entonces, los sub 15 del Santos fueron invitados por el Real Madrid a hacer un pequeño stage en tierra blancas. Durante un par de semanas, Neymar convive con Zidane, Ronaldo y, sobre todo, con su ídolo: Robinho. Los dirigentes blancos, impresionados por su talento, intentan un acercamiento, pero los brasileños rehuyen toda conversación. Pero esto se traduce en un cheque de un millón de reales a nombre de Neymar Senior para poder retener a la perla de 14 años. “Si no hubiese pagado ese dinero, ya haría tiempo que se hubiese marchado del club. Muchos me tacharon de loco, pero el tiempo me ha dado la razón”, se justifica el antiguo presidente Marcelo Teixeira.

“Nuestro hijo es una empresa y su madre y yo somos los presidentes. No me supone ningún problema verlo así” NEYMAR SENIOR

Con el primer millon de Junior, su padre compra un apartamento con vistas a Vila Belmiro para que “no perder de vista el objetivo”. En el club, el adolescente va ganando obviamente galones. Consciente del potencial de su hijo, papá empieza a hacer demandas cada vez más estrafalarias. Por ejemplo, exige que su hijo siempre sea uno de los modelos para el catálogo del club. Pero lo más habitual es que vaya solicitando el aumento continuo del salario de su vástago, cosa que obliga al Santos a cerrar sus secciones de fútbol sala y fútbol femenino para equilibrar los números. Con 15 años, Neymar ya se embolsa 4.500 euros mensuales. Con 16, pasa a los l8.000. Con 17, sitúa el listón en 80.000. Hoy en día está ya por encima de los 120.000, a lo que hay que sumar bonus de 250.000 euros en concepto de contratos publicitarios.

El padre ha contratado además a Wagner Ribeiro, antiguo agente de Ronaldo, para manejar todo el dinero que ingresa su hijo. El propio Ronaldo forma parte del círculo íntimo que aconseja al jugador. Su sociedad de marketing deportivo, 9ine, es la encargada de gestionar los derechos de imagen del crack y encontrar nuevos contratos publicitarios tanto en Brasil como en el extranjero. “En casa, soy el padre de mi hijo. Pero desde que pasa el umbral de la puerta se convierte en mi forma de ganarme la vida. Nuestro hijo es una empresa y su madre y yo somos los presidentes. No me supone ningún problema verlo de esta manera”. Palabra de papá.

Para proteger a su joven empresaa, todo el equipo de trabajo que está a su alrededor ha preparado un plan intenso con el que limitar las derrapadas de la estrella. Desde cursos de inglés hasta un logopeda con el que mejorar su dicción. Y, por supuesto, una gestión del dinero milimetrada. Neymar no dispone de sus ingresos libremente. Cada mes, el padre entrega al hijo un sobre con 6.000 euros para sus gastos. Y si no le llega, es bien posible que el progenitor le niegue cualquier anticipo a su gallina de los huevos de oro. Neymar asume la situación sin rechistar: “Mi padre tiene las llaves de la caja y, sinceramente, creo que es mejor para mí. No hay bromas que valgan con eso”. Los gastos corrientes de Neymar se reparten entre relojes de lujo, coches en miniatura y visitas al McDonald’s.