El portero de River Plate, Franco Armani, ha irrumpido con fuerza en la selección argentina tras sólo cuatro meses de paradas memorables defendiendo la portería del club millonario. Ahora, tras la lesión de Sergio Romero, todo apunta a que será el portero titular del combinado dirigido por Jorge Sampaoli en el Mundial de Rusia.


 

Fillol en el 78 y Pumpido en el 86. En los dos mundiales que ganó Argentina los porteros titulares lo eran también de River Plate. Y no fueron los únicos, porque en Italia’90 también estuvo Ángel Comizzo, en Estados Unidos’94 Sergio Goycochea y en Francia’98 Germán Burgos, todos ellos arqueros millonarios en ese momento, pero ninguno fue titular y la cosa no volvió a ser igual. De ahí que haya surgido de nuevo la mística. Más aún cuando hace unos días se conoció que Sergio Romero, el teórico arquero titular, no podrá acudir al Mundial por una lesión de rodilla. Todo apunta a que Franco Armani, de 31 años, asumirá el cometido de liderar a la albiceleste bajo los tres palos. Una gran responsabilidad que, según parece, volverá a ser de un portero del club de Núñez.

Sin embargo, hasta hace bien poco Franco Armani era todo un desconocido para el seguidor argentino medio, ya que gran parte de su carrera la realizó en el fútbol colombiano, donde se convirtió en el ídolo de Atlético Nacional de Medellín. Antes de ello, en su Casilda natal, municipio de 35.000 habitantes de la provincia de Santa Fe y, curiosamente, la misma localidad que vio nacer al actual seleccionador nacional; al pequeño Franco no le quedó otra que ser portero debido a que su hermano mayor, Leandro, soñaba con ser un goleador.

Y pese a que los guantes le llegaron por imposición, la portería acabó convirtiéndose en su pasión. Comenzó a jugar en las categorías inferiores del club Central Córdoba de Rosario y poco después se unió a la cantera de Estudiantes de la Plata. En 2007, con 20 años y sin opciones de debutar en Primera, fue cedido a Ferro Carril Oeste, de la B Nacional, equipo en el que sólo jugó un partido.

 

Hasta hace poco Armani era todo un desconocido para el seguidor argentino medio, ya que gran parte de su carrera la realizó en el fútbol colombiano

 

Pese a este contratiempo, Armani no se rindió. Decidió bajar una categoría para jugar en Deportivo de Merlo, en la B Metropolitana. La apuesta, esta vez sí, le salió redonda. Franco se convirtió en el mejor jugador de un equipo que consiguió el ascenso a la B Nacional. En 2010, Atlético Nacional realizó su pretemporada en Argentina y disputó un amistoso contra el equipo del casildense. Armani la rompió y el equipo colombiano no dudó en ficharle.

En Medellín, Franco vivió varios años a la sombra de su compatriota Gastón Pezzuti y, el día que tuvo la oportunidad de ser titular, se rompió los ligamentos de la rodilla. Tras una larga recuperación, en 2013 y con Pezzuti fuera del club, Armani se adueñó de la portería. Durante su estadía en el club verdolaga, el santafesino ganó trece títulos. Fue tres veces campeón de Liga, finalista de la Copa Sudamericana 2014 y, finalmente, campeón de la Copa Libertadores de 2016, competición en la que fue elegido mejor portero de Sudamérica gracias a su sensacional rendimiento en eliminatorias muy complicadas.

Primero se interesó Boca Juniors por él para reemplazar a Agustín Orión. Luego, cuando se marchó Marcelo Barovero, lo hizo el máximo rival; pero Franco Armani decidió desechar las ofertas y jugar el Mundial de Clubes con el equipo que le había dado su gran oportunidad. “Me siento muy cómodo en Medellín. Acá tengo una vida y un proyecto. Cuando las cosas no me iban bien podía salir a la calle sin problemas. No creo que eso me pase en River”, le llegó a decir a la revista El Gráfico. Pero a comienzos de este año, todo cambió.

La llegada de su paisano Sampaoli a la selección nacional ilusionó al portero. Ahora tenía la meta de jugar en la selección y poder acudir al Mundial de Rusia. Sabía que sería muy difícil jugar con Argentina si se mantenía en Colombia y, aunque había iniciado los trámites para nacionalizarse colombiano y poder ser citado por José Pekerman, su sueño pasaba por Buenos Aires y por el equipo del que era hincha de niño.

Y su llegada ha supuesto toda una revolución. Cuatro meses después de fichar por River, Franco Armani es la indiscutida figura del equipo de Marcelo Gallardo. Ha mantenido la puerta a cero en doce de veinte partidos; tapó 49 de los 59 remates que fueron a puerta y permaneció 619 minutos sin que le marcaran un solo gol. Por si fuera poco, fue clave en la obtención de la Supercopa Argentina ante Boca e incluso ha llegado a sonar para sustituir a Gianluigi Buffon en la Juventus.

Las paradas de Armani han llamado la atención de todos, incluido de los periodistas, y la presión mediática también ha surtido efecto. Franco ya está en la convocatoria para ir a Rusia. Queda por ver si Sampaoli le da su confianza.