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La doble vida de Vincenzo Iaquinta

Su vitrina de trofeos está igual, o más llena, que su expediente delictivo. De ganar la Copa del Mundo a acabar condenado a dos años de cárcel. Hoy recordamos a Vincenzo Iaquinta

Vincenzo Iaquinta

Si la vida de Vincenzo Iaquinta tuviera banda sonora, Tocata y fuga, de Johann Sebastian Bach, sería una de las piezas más escuchadas. El delantero italiano tocó el cielo… y volvió a la tierra. O lo que es lo mismo, ganó el Mundial y terminó condenado a dos años de cárcel.

El ex de la Juventus fue una de las 148 personas procesadas por supuestos vínculos con una red mafiosa del sur de Italia (entre ellas, su padre), pero el juez acabó desestimando esta relación y sólo le atribuyó un delito relacionado con la tenencia ilícita de armas. Precisamente él fue una de las armas de la selección italiana en la consecución de la Copa del Mundo de 2006. Tal vez fue más un revólver que un fusil, pero disparar, disparó y marcó (el 2-0 ante Ghana, en el debut de Italia en la fase de grupos).

 

Iaquinta anotó 121 goles en toda su carrera, casi tantos como balas entregó supuestamente a su progenitor, 126, motivo por el cual acabó detenido

 

Su vitrina de trofeos está igual, o más llena, que su expediente delictivo: una Copa del Mundo, una Copa Intertoto, una Serie A y una Supercopa italiana avalan su talento. Asimismo, Vincenzo anotó 121 goles en toda su carrera, casi tantos como balas entregó supuestamente a su progenitor, 126, motivo por el cual acabó detenido.

Tras colgar las botas en 2013, Iaquinta se sacó el título de entrenador, pero sus problemas con la justicia frenaron su desembarco en los banquillos. Normal.

 

Este texto está extraído de la sección ‘El Club’ del #Panenka142, un número que sigue disponible aquí


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Fotografías de Getty Images.