Cuando internet apenas llegaba a los pueblos de la provincia de Cádiz, gran parte de nuestras mañanas de verano las pasábamos en el ayuntamiento para hacer uso de los ordenadores que allí tenían disponibles. Fue así como descubrimos eso que llamaban YouTube.
Para un grupo de preadolescentes futboleros, aquello era como cuando salías de fiesta la noche en la que hacían el cambio de hora de invierno. Siempre tenías tiempo para más. Hasta entonces, nuestra única relación con el fútbol internacional se reducía al FIFA, a los partidos de Champions o a cuando leíamos el Marca en el bar de la plaza. Todo cambió gracias a esa web repleta de vídeos.
“Anuncios de Joga Bonito”, “mejores regates de Ronaldinho” o “top 10 goles de falta de Beckham”. Estas eran algunas de las búsquedas más habituales hasta que, entre tanto highlight, apreció de la nada un tipo rapado, de un equipo que todavía no teníamos controlado, y que hacía jugadas propias de un partido de exhibición.
Luka Modric dijo de él que no llegó a jugar en el Real Madrid o en el Barça porque no quiso
Así fue como Adel Taarabt llegó a nuestras vidas. Sin quererlo. De forma natural. Como sucedían las cosas en un mundo todavía sin consumir por las redes sociales. Adel tiraba los caños con los que siempre habíamos soñado y regateaba como cuando jugábamos en la pista del colegio con los colegas.
Nació en 1989 en Fez, Marruecos, y siendo un niño tuvo que emigrar junto a sus padres a Francia. Con 14 años entró a formar parte de la academia del Lens y tres años después estaba debutando en la Ligue 1. En el país galo duró muy poco. El Tottenham lo fichó en el verano de 2007, pero su falta de trabajo le llevó a una cesión al Queens Park Rangers en 2009. Y allí explotó. Además de levantar al público en cada partido, acabó siendo máximo goleador y máximo asistente del equipo. Algo que les sirvió para conseguir el ascenso a la Premier League en 2011.
El uso de internet nos ha robado muchas cosas de nuestra cotidianidad, pero también nos ha regalado momentos como poder descubrir a Adel Taarabt desde un remoto ayuntamiento en un pueblo gaditano. El propio Luka Modric dijo de él que no llegó a jugar en el Real Madrid o en el Barça porque no quiso. Ya es tarde, porque Adel ha anunciado su retirada del fútbol el mismo día que la compañía de inteligencia artificial Open IA confirmó haber solucionado uno de los problemas matemáticos del milenio. Cómo hemos cambiado. El fútbol, también.
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Fotografía de Getty Images.


