Alemania siempre alberga más jugo futbolístico que el que los focos mediáticos le reportan. El fútbol germano nos depara una línea sucesoria de entrenadores fabulosos identificados con una clara forma de jugar. Hablamos de Ralf Rangnick, Jürgen Klopp, Thomas Tuchel y Julian Nagelsmann. Luego, a otro lado, también nos aporta equipos muy atractivos y entretenidos de visionar como, por supuesto, el Bayern de Múnich de Hans-Dieter Flick, el Borussia Mönchengladbach de Marco Rose o el Bayer Leverkusen de Peter Bosz. Pero algo que mantiene viva la llama del interés por la Bundesliga férreamente es la gran satisfacción de verse sorprendido por un futbolista joven que el mundo aún no conoce. El porcentaje de que eso suceda en Alemania es más alto que el de otros países. En Alemania el riesgo y el atrevimiento está a la orden del día, por eso podemos ver tanto talento germano emigrar a grandes equipos de Europa o algunos que lo harán más adelante. Sin ir más lejos, el hastío del confinamiento pandémico de mayo de 2020 comenzaba a atenuarse con el regreso de la competición de fútbol alemana. Y ahí es cuando apareció Florian Wirtz.

Justo en una época de enorme incertidumbre donde el fútbol regresaba sin tener clara su continuidad futura, Florian Wirtz apareció en el once inicial de Peter Bosz ante el Werder Bremen. Cuando el árbitro decretó el comienzo del encuentro el jugador de Pulheim se convirtió en el tercer debutante más joven de la historia de la Bundesliga. Eso ya lo hacía un jugador especial, pero eso solo fue el principio. Con más miradas que de costumbre colocadas sobre la Bundesliga, Wirtz brilló pegado a la banda derecha. Mostraba detalles técnicos muy destacados, mezclados con toques de atrevimiento y descaros muy ligados a su edad. Solo 17 años recién cumplidos tenía el talentoso jugador. Disputó 60 minutos de aquel encuentro permutando de banda con Moussa Diaby y el Bayer Leverkusen acabó ganando el encuentro. Ya no se bajaría del tren de la titularidad. Además, terminaría la temporada anotando un gran gol ante el campeón, el Bayern de Múnich, y convirtiéndose, momentáneamente, en el jugador más joven en anotar un gol en Bundesliga. La salida de Kai Havertz rumbo a Londres dejó una vacante muy complicada de ocupar, pero también una oportunidad que, de aprovecharla, podría llevar a su sucesor a cotas muy altas. Ni Florian Wirtz ni Peter Bosz dudaron a la hora de dar un paso más allá.

De jugar algo escorado a la banda, surtiendo de balones a un Havertz inspiradísimo en la conversión goleadora, a tener que adoptar un rol más interior que, a la postre, es lo más natural para el perfil de jugador que estamos tratando. Es desde esa posición de interior desde donde Florian Wirtz está disfrutando de la temporada de su consolidación a nivel internacional. Peter Bosz le ha dotado de un contexto ideal para que pueda brillar. Aránguiz hace, como pivote, un trabajo esencial de equilibrio defensivo y calidad a la hora de sacar el balón jugado desde atrás. Unas funciones tan bien ejecutadas por el chileno que no se entiende cómo ningún equipo de mayor entidad se haya lanzado a por él alguna vez. Pero eso es otro tema. Con el trabajo defensivo bien cubierto, Wirtz debía tener un buen socio a su lado, dentro de ese centro del campo en 4-3-3 con dos interiores con el que forma el técnico neerlandés. Nadiem Amiri parece el socio más complementario y con el que mejor se entiende Florian Wirtz y eso lo nota todo el equipo. Esas correctas sinergias en la zona interior provocan que el juego por bandas, clave en este Bayer Leverkusen, adquiera un cariz más destacado, sobre todo en la transición ofensiva con bestias tan veloces y voraces con espacios como Moussa Diaby y Leon Bailey.

 

De jugar algo escorado a la banda, surtiendo de balones a un Havertz inspiradísimo en la conversión goleadora, a tener que adoptar un rol más interior

 

Toda esa amalgama de automatismos perfectamente controlados por el técnico neerlandés tiene la finalidad de que cada jugador tenga el contexto ideal para desarrollar el rol asignado. No se puede encorsetar ni limitar la zona de acción posicional de jugadores tan creativos e imaginativos como Wirtz, por eso Peter Bosz acierta al otorgarle libertad de movimientos, pero siempre con unos roles claros que debe cumplir. El jovencísimo talento germano está adquiriendo cada vez más presencia en la labor creativa del equipo, no ya en la zona de tres cuartos y al borde del área contraria, sino tirando más hacia la base, más cerca de Aránguiz, necesitado ocasionalmente de apoyos. Y es que, pese a que desde su debut como extremo por la derecha hasta la actualidad, cumpliendo un rol con cierto peso específico creativo y por dentro, se haya experimentado un cambio llamativo de funciones, las cualidades técnicas y tácticas Wirtz son tan geniales que se lo permiten. Así es como se puede observar que el juego del equipo tiene que pasar por él, promediando un total de 51.4 toques de balón por partido. Además, Bosz también le anima a llegar desde segunda línea, algo que suele hacer bastante bien, como se pudo comprobar en el encuentro ante el Borussia Dortmund, donde su gol otorgó los tres puntos al club de la aspirina. Es cierto que su porcentaje de pases acertados por partido es del 73%, pero hay que tener en cuenta que la mayoría de estos llegan en campo contrario (nada de pase de seguridad) y aún se encuentra en plena fase de adaptación y progresión en ese rol.

Por último, aunque hayamos comentado que Charles Aránguiz asume un gran volumen de trabajo de equilibrio sin balón eso no significa que los demás jugadores no tengan que arrimar el hombro en ese tipo de tareas. El plan de juego de Peter Bosz es tan específico que necesita de un trabajo de presión sin balón muy agresivo. Esta presión se realiza hacia arriba, asumiendo muchos riesgos en el caso de que no se ejecute bien. Tiene que ser coral y debe contar con la colaboración de casi todos los jugadores sobre el campo en ese momento además de contar con una preparación física muy marcada para hacer frente a esos esfuerzos cortos, pero muy intensos. Y, por supuesto, Florian Wirtz no se queda exento de ese tipo de trabajo. Hablamos de una de las apariciones de la temporada en una Bundesliga que siempre te asegura hacerte sentir como el ojeador de un equipo de fútbol. Aunque sea para tu equipo del Football Manager. Y Florian Wirtz es una de esas apariciones fulgurantes y que dejan en duda cuál será su techo profesional. Él lo tiene claro, ya que en una entrevista reciente a Sport Bild aseguró que siempre quiso jugar para el FC Barcelona. Sin duda parece un buen techo, pero quién sabe si no se habrá quedado hasta corto.

 


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Fotografía de Getty Images.