El legado que está dejando Victor Fernández como entrenador del KAA Gent es más que positivo. En su plantel figuran algunos conocidos de la liga española como Melli, César Arzo, Jorge López o Pau Cendrós. Pero en su última victoria liguera, antes de abordar las eliminatorias de playoff, el protagonismo recayó sobre el delantero del equipo: Ilombe Mboyo. Un jugador especial, capaz de marcar dos goles pocas horas después de abandonar el calabozo.

El tiempo pasaba rápido y aquel cuartel ya se le empezaba a quedar pequeño. Apenas quedaban unas pocas horas para la disputa del partido en el que había sido citado. El KAA Gent se enfrentaba a las 18:00 con el Mons, cuadro del mítico Enzo Scifo. Mientras cavilaba la manera de acudir directamente a la convocatoria de su equipo, se lamentaba una y otra vez de la decisión que había tomado la noche anterior: salir de juerga con sus colegas por el barrio bruselense de Matonge. Sí, otra vez las calles de Matonge.

Finalmente, las rejas cedieron y Mboyo pudo plantarse a tiempo con el resto de la expedición local en el Jules Ottenstadion de Gante. Acostumbrado a combinar corruptelas nocturnas y fútbol, su rostro se mantenía sereno. Parecía uno más. En aquellos instantes aún nadie sabía dónde había pasado la última noche, a raíz de una airosa discusión con la policía municipal cuando ésta le pidió la documentación que se había dejado en casa. Pero por si aún restaban indicios de anormalidad, el delantero de origen congolés se encargó de apagarlos nada más saltar al campo. Se ajustó el brazalete de capitán, empezó a cabalgar sobre el terreno de juego y marcó dos goles antes del descanso.

Ha tenido algunos problemas con la afición y con gente del club, porque tiene un carácter fuerte”, comenta a Panenka.org Juan Alberto Andreu Alvarado, más conocido por todos como Melli, jugador salido de la cantera del Betis y actual compañero de vestuario del goleador. Lo cierto es que Ilombe Mboyo, o ‘Le petit Pelé’, como le apodan en Bélgica por sus habilidades técnicas –entre las que no se incluyen los lanzamientos de penaltis– ya lleva este curso 15 tantos en 26 enfrentamientos. Es una de las sensaciones de la Jupiler League 2012/2013, más allá de sus excentricidades, que no se reducen únicamente a este capítulo policial.

El antecedente más oscuro

Todo empezó en el mes de octubre del pasado 2011. Marc Wilmots, seleccionador nacional belga, decidió convocar y hacer debutar al joven delantero del Gent para suplir la ausencia de uno de sus puntales ofensivos, Lukaku, ante dos enfrentamientos clasificatorios para el Mundial. Durante los días posteriores al anuncio de la convocatoria, la prensa del país se hizo eco de la historia de un joven que recién cumplidas las 17 primaveras fue condenado a siete años de cárcel tras haber violado a una menor junto a un grupo de pandilleros de origen africano en las calles de Matonge. El pasado turbulento de Mboyo se extendió como la espuma entre todos los pilares del balompié internacional. La Federación Belga, ante la magnitud del caso, tuvo que salir al paso para justificar su convocatoria. “Todo el mundo merece una segunda oportunidad”, alegó.

[quote]La prensa del país se hizo eco de la historia de un joven que fue condenado a siete años de cárcel tras haber violado a una menor junto a un grupo de pandilleros en el barrio bruselense de Matonge[/quote] Lo que era innegable es que fue precisamente ese encarcelamiento el que dibujó el punto de partida de la trayectoria de un jugador que años más tarde compartiría vestuario con Hazard, Kompany o Fellaini. Traspasado al centro penitenciario de Ittre, el jugador entró en el programa social Football in Prison, pasando a combinar las celdas con las canchas polideportivas. Esa válvula de escape también la brindó la ocasión de entrar en contacto con John Collins, que por aquel entonces ejercía de entrenador en el Charleroi. La leyenda escocesa sintió una gran predilección por ese muchacho de brutales antecedentes pero con un enorme talento para el fútbol, así que, tras tres años de reclusión, consiguió un permiso para que el chaval pudiera entrenar con su equipo al mismo tiempo que cumplía la pena.

Con el paso de los años, Mboyo consiguió dejar atrás la condena y sus goles le llevaron primero a jugar cedido en el Kortijk y más tarde a recalar en el Gent, donde hoy es la máxima referencia del conjunto que entrena Víctor Fernández. “Es un tipo extrovertido, siempre gritando y haciendo jaleo a su manera. Te ríes con él“, desgrana nuevamente Melli. Pero la sonrisa inocente de Mboyo esconde capítulos oscuros que, más pronto que tarde, deberá archivar para siempre si quiere progresar en la vida y en el deporte.