El París Saint-Germain conquistó, por octavo año consecutivo, el Trofeo de Campeones tras superar al Olympique de Marsella por 2-1 gracias a los goles de Mauro Icardi y Neymar. Mauricio Pochettino logró su primer título después de 12 temporadas como entrenador. Una recompensa a la constancia del técnico santafesino y a su staff, que justo están comenzando a escribir su historia en la capital parisina.


 

“El fútbol te llevará dónde el fútbol quiera”, presagiaba el sabio Jorge Griffa, descubridor -junto a Marcelo Bielsa- de Mauricio Pochettino.  Esas palabras retumban, con bastante frecuencia, en el corazón del exjugador del Espanyol.

Anoche, el fútbol llevó al PSG a lograr un nuevo Trofeo de Campeones. El octavo de manera consecutiva. Para muchos, será un título más. Sin embargo, para Pochettino es un trofeo especial ya que es el primero desde que inició su aventura como entrenador en aquel invierno de 2008, justamente, a mediados de enero.

12 años y 517 partidos después, el ‘Sheriff’ de Murphy se estrenó como campeón de una competición oficial. Entre medio, construyó un valioso puente repleto de experiencias, momentos de euforia, situaciones de aprendizaje y un eterno carrusel de partidos y sesiones de entrenamiento.

De salvar del descenso al Espanyol y al Southampton, pasó a luchar por la Premier League y la Champions League con el Tottenham. Cinco temporadas en el club ‘perico’, otras dos al frente del equipo de los ‘Saints’ y otras cinco campañas y media en los ‘Spurs’, desarrollaron su manual de entrenador acompañado de su carisma, cercanía y buen trato con jugadores e integrantes del club por donde pasó.

Pochettino atribuye un valor importante al trabajo, al esfuerzo y el compromiso. Alejado de los medios, esculpió desde las sombras un proyecto que fue modelando con el paso de los años. Un hombre de club. Un técnico contemporáneo. Un gestor de proyectos. Un entrenador que bebió de la fuente de sabiduría de la escuela bielsista adaptando su manual al fútbol inglés y actualizando permanentemente su manera de comprender el juego para transmitirlo a su equipo.

Un proyecto que fue madurando y que se fue cociendo a fuego lento para plasmarlo en el núcleo de un PSG que, tras perder la pasada final de la Champions contra el Bayern de Múnich, buscará seguir aspirando a lo más alto.

A la tercera fue la vencida

En la temporada 2018-19, el flamante Tottenham del técnico argentino llegó a la final de la Liga de Campeones por primera vez en su historia. Tras superar de manera agónica al Manchester City y al Ajax, cayó en la cita decisiva ante el Liverpool por 2-0. El conjunto londinense afrontó esa temporada con el mismo equipo del año anterior -sin altas y sin bajas- por la falta de presupuesto del club, que se encontraba en plena remodelación del estadio de White Hart Lane. 

Anteriormente, en la campaña 2014-15, Pochettino había disputado su primera final con el Tottenham ante el Chelsea por la Capital One Cup, donde cayó también por 2-0. Dos años después, además, también lograría la segunda posición en la Premier 16-17, tras una meritoria temporada en la liga más competitiva del mundo.

Un staff de confianza y con el compromiso como bandera

Detrás de Pochettino lo acompañan un grupo de personas que hacen funcionar su metodología de trabajo. Desde Jesús Pérez, asistente y mano derecha de Mauricio, hasta Toni Jiménez, entrenador de porteros, y Miguel D’Agostino, entrenador adjunto, facilitan la labor del técnico, que también cuenta en su equipo con su hijo mayor, Sebastiano Pochettino, como preparador físico.

De vuelta a París

Pochettino volvió a la capital francesa 18 años después de su experiencia como jugador del PSG; defendió los colores del equipo durante dos temporadas disputando 81 partidos y marcando dos goles. Llegó al equipo hace menos de dos semanas, y desde entonces ha cosechado un empate ante el Saint-Étienne (1-1), una victoria frente al Stade Brestois (3-0) y el triunfo ante el Olimpique de Marsella en la final del Trofeo de Campeones.

Sus inicios en el fútbol femenino

Luego de colgar las botas como futbolista tras 18 años como jugador profesional (Newell’s, Espanyol, PSG, Girondins de Bordeaux y Espanyol, nuevamente), Pochettino comenzó su formación como entrenador y tuvo su primera experiencia como asistente en el RCD Espanyol Femenino un año después de su retiro. Allí ayudó a Emili Montangut en algunos entrenamientos hasta dar el salto al primer equipo masculino, que peleaba por no descender. En el fútbol femenino vivió sus primeras experiencias desde el banquillo.

La paciencia y constancia de Pochettino

Muchas veces, el trabajo y el sacrificio no obtienen como recompensa el reconocimiento que merece. Las horas de oficina, los análisis del rival, la preparación de un partido, la gestión del vestuario y las incontables mañanas y tardes de entrenamientos, viajes y partidos, no se contemplan con el valor que merecen. Ningún técnico necesita de los títulos que avalen su trabajo. Sin duda, revelan mayor importancia a todo el trabajo que está detrás. Y la exigencia de los grandes equipos se resume en victorias, espectáculo, buen juego y títulos.

A pesar de eso, el verdadero triunfo se esconde en los valores que suponen el esfuerzo, el compromiso, el trabajo en equipo y la constancia. El auténtico Trofeo de Campeones es, precisamente, la recompensa a su perseverancia.

 


Matías L. Sartori es periodista y escritor argentino, afincando en Valencia hace 12 años. Trabaja y colabora como redactor y corresponsal en varios medios de su país y en España. Hace unos meses, publicó su libro ‘Atreverse es hacerlo’, sobre la trayectoria, métodos y revelaciones íntimas de Mauricio Pochettino.