La animadversión hacia ciertas cosas y situaciones es algo que lleva consigo mismo el ser humano. Las personas sienten odio cuando algún compañero de clase recuerda al profesor que había mandado deberes que hacer, cuando no queda alcohol en la botella para una copa digna, cuando un ruido torpedea el estribillo de la canción, cuando alguien habla y se corta el silencio mágico del que solo fuma. Incluso, las personas rechazan a otras personas. Timo Werner y odio, odio y más odio. Esos son los protagonistas de esta historia sin perdón y en pos del anhelo de una redención.

Que el RB Leipzig no tiene el cariño entre los aficionados al fútbol en el país germano es bien sabido. No es algo de extrañar. Ni el poderoso caballero, don dinero, ha podido hacer que los no parroquianos a este equipo sucumban. Pero, en esta ocasión, el relato no se centra en el club propiedad de una marca de bebida energética, sino en uno de sus jugadores. Timo Werner es el actor principal de esta historia. El delantero del conjunto de la extinta Alemania Oriental enfadó y provocó el rencor de la hinchada del Schalke 04.

Toda esta fobia por parte de los seguidores del club minero hacia el veloz ariete comenzó el 3 de diciembre de 2016. Era la jornada 13 de aquella temporada en la Bundesliga. En aquel encuentro se enfrentaban el RB Leipzig, líder en aquellos momentos, y el Schalke 04. El partido acababa de comenzar. A los pocos minutos del pitido inicial, una internada de Werner, quien ha marcado 34 goles en las dos últimas campañas, ocasionó que el internacional alemán se quedase solo frente a Fährmann. Tras dejar atrás a Naldo, el delantero, haciendo valer la máxima de que fútbol es para pillos, fingió un contacto con el arquero rival. El árbitro, por su parte, no dudó en señalizar el punto de penalti. Werner colocó el esférico, lo chutó, marcó y adelantó a su equipo. A la postre, ese gol fue decisivo, ya que el RB Leipzig ganó 2-1 y pudo mantener una semana más el sorprendente liderato en la Bundesliga.

 

Cuando en el electrónico del Veltins-Arena se podían ver una a una las caras y siluetas de los jugadores que conforman el once visitante, Werner apareció con la faz y la figura ennegrecida

 

Después de aquello, Werner se vio envuelto en una vorágine de críticas y de acusaciones por su falta de deportividad en aquel lance. Fue en toda regla un escarnio público para el ‘11’ de los toros rojos. El punta es pitado cuando juega de visitante en la Bundesliga desde aquel preciso momento. Incluso, en ocasiones, cuando defiende la camiseta de la Mannschaft. Tras toda aquella polémica, fue denominado como “el delantero más odiado de Alemania”.

El delantero volvió a enfrentarse contra los mineros unos meses más tarde, pero esta vez en el majestuoso Veltins-Arena. Los locales no se olvidaron de su buen amigo Werner. Le guardaron una sorpresa. Cuando en el electrónico se podían ver una a una las caras y siluetas de los jugadores que conforman el once visitante, Timo Werner apareció con la faz y la figura ennegrecida. Los de Gelsenkirchen usaron una de esas virguerías que permite la tecnología para recriminarle la acción y recodarle al delantero que no se olvidan de él por la cuenca del Ruhr.

Werner necesitó de ayuda para superar aquello. Sascha Lense, psicólogo del RB Leipzig y exjugador, fue quien le tendió la mano para que el ariete pudiera sobreponerse a aquel mal trago. A bien seguro que al delantero titular con Alemania en el pasado Mundial se le quitaron las ganas de rascar algo más que no sea su espinilla porque la espinillera le roza con la piel. El delantero deberá callar bocas con sus goles, algo que lleva haciendo con los toros rojos desde que fichó por ellos hace tres temporadas.