“Sueño con un antiguo rey. De hierro
es la corona y muerta la mirada.
Ya no hay caras así. La firme espada
lo acatará, leal como su perro.
No sé si es de Nortumbria o de Noruega.
Sé que es del norte. La cerrada y roja
barba le cubre el pecho. No me arroja
una mirada su mirada ciega.”

Jorge Luis Borges, en La pesadilla.

 

Noruega consiguió la independencia respecto a Suecia el 13 de agosto de 1905, cuando los ciudadanos, al grito de ‘vi elsker dette Landet!‘ (‘amamos este país’), votaron a favor de la disolución de la unión entre ambos países después de meses de tensión por un posible conflicto bélico. El rey sueco Óscar II renunció al trono noruego ese mismo octubre y el príncipe Carl de Dinamarca, bajo el nombre Haakon VII, tomó la corona el 18 de noviembre. Los noruegos tenían justo lo que querían, la libertad. Y además gozaron de una legitimidad extra, una casa real propia. Con la muerte de su padre, Olav V fue nombrado rey de Noruega y luego llegó Harald V, el actual soberano del país escandinavo. La familia real noruega es una de las más famosas del mundo. Pero no lo es por sus excentricidades, a veces características de las monarquías contemporáneas, sino más bien por su sencillez y su proximidad. Y es que el rey Harald y la reina Sonja forman una de las parejas más atípicas del panorama real. Se conocieron con 15 años, él era el heredero al trono y ella, hija de un comerciante. Un amor juvenil, se pensaba. Mantuvieron la relación durante nueve años en secreto, hasta que en 1968 se casaron y tuvieron dos descendientes, el príncipe Haakon y la princesa Märtha Louise. Aunque, si ahora nos dijeran que Sander Berge, futbolista noruego que milita en el Sheffield United, es otro de los hijos, nos lo podríamos creer.

Con un físico parecido al de un príncipe de Disney y un galope caballeresco, Berge se ha convertido en uno de los mejores centrocampistas de la Premier League. Con el ya descenso matemático de los ‘Blades‘, el noruego va a sonar para muchos de los mejores equipos del continente. En una temporada en la que solo ha jugado 14 partidos y ha conseguido un gol y una asistencia, los de Sheffield han echado de menos la imponente presencia de Berge y han perdido 16 de los 21 partidos disputados desde que el mediocampista se lesionó contra el Manchester United en diciembre.

 

Si ahora nos dijeran que Sander Berge, futbolista del Sheffield United, es otro de los hijos de los reyes de Noruega, nos lo podríamos creer

 

Desde que los de Yorkshire pagaron 23 millones al Genk belga por su fichaje en invierno de 2020, convirtiéndose así en la incorporación más cara de la historia del club, el escandinavo se ha consolidado como una pieza fundamental para el equipo, actuando como único mediocampista defensivo o en el doble pivote. Y es que su 1,95 lo diferencia de los otros medios al darle una ventaja importantísima a la hora de defender, tanto balones aéreos como terrestres. En la salida de balón, baja hasta las posiciones más retrasadas para dar fluidez al juego, como un caballero cuando la batalla no ha hecho nada más que empezar, y a medida que la jugada avanza, se incorpora al ataque con su solemnidad física.

La joya de la corona

Sander Berge posee los tres atributos claves para desenvolverse como uno de los mejores creadores de juego: brillantes capacidades de pase, dribling y conducción, además de una inteligencia defensiva envidiable. ¿Quién podría llegar a pensar que un jugador de su envergadura controlara y regateara tan bien? El noruego es una excepción a la regla. El mediocampista muestra un control y equilibrio del balón típico de un jugador habilidoso, que combinado con sus característicos cambios de ritmo le permiten romper líneas defensivas con facilidad, maniobrar el balón en espacios abiertos y llevarlo ahí dónde el Sheffield ha tenido problemas esta temporada, cerca del área. Por estas razones la baja de Berge ha afectado tanto al conjunto ‘blade‘, porque su función de conexión entre la construcción del juego y la finalización no la posee ningún otro jugador de la plantilla.

 

Sander Berge posee los tres atributos claves para desenvolverse cómo uno de los mejores creadores de juego; brillantes capacidades de pase, dribling y conducción, además de una inteligencia defensiva envidiable

 

Además de todo esto, el escandinavo tiene una gran capacidad para filtrar pases entre las líneas defensivas, lo que lo convierte en una variable muy valiosa en ataque, ya que puede sacar a los rivales de la ecuación tanto con sus regates como con sus pases vertiginosos. Con sus 23 años, el noruego es como las joyas de la corona inglesa guardadas en la Torre de Londres, si alguien las roba se las van a echar mucho de menos. Pero, a diferencia de estas, Berge no está en el ecosistema más óptimo para él. El reciente descenso del Sheffield hace que se le abra la puerta de los grandes clubes europeos y Manchester United, Liverpool o Nápoles ya han preguntado por él.

Mentalidad trabajadora

En una conversación con Yorkshire Live, Kjetil Rekdal, el entrenador que le dio la oportunidad como jugador profesional al ficharlo con 16 años para el Vålerenga, contó algo sobre Berge que explica muy bien su personalidad en el campo. “Nunca verás a Sander en la portada de un diario, él prefiere vivir una vida privada. Jugar al fútbol es su faena y la ama. Cuando ha acabado un entreno solo piensa en el siguiente y nunca estará en una discoteca”, cuenta sobre Berge el noruego Rekdal. Esto explica, en gran medida, la mentalidad ganadora que atesora el mediocampista, pensamiento que le viene de familia. El mismo Kjetil Rekdal cuenta que le sorprendió la primera conversación que tuvo con el padre del jugador: “Recuerdo que me dijo que quería que fuera exigente con su hijo, que le corrigiera y le exigiera el máximo”. Ahí radica la importancia de crecer en un entorno favorable y con gente que te ayude a llegar al máximo de tu nivel. Factores que también destacó Chris Wilder, exentrenador del Sheffield, en una de las primeras ruedas de prensa después del fichaje de Berge. “Está muy centrado en ser el mejor jugador posible y siempre se esfuerza al máximo en cada entreno. Además tiene una personalidad muy buena, se lleva muy bien con los otros jugadores y les ayuda en lo que haga falta”.

 

Tiene una gran capacidad para filtrar pases entre las líneas defensivas, lo que lo convierte en una variable muy valiosa en ataque, ya que puede sacar a los rivales de la ecuación tanto con sus regates como con sus pases vertiginosos

 

Por todas estas razones, no solo futbolísticas sino también personales, Berge se ha convertido en poco tiempo en uno de los jugadores más queridos en Sheffield, aun cuando en el club aún quedan leyendas de Yorkshire como el histórico Billy Sharp o Phil Jagielka.

En una entidad de origen tan popular como el Sheffield parece evidente que el aspecto principesco de Berge le tendría que haber supuesto un punto negativo. Pero, visto lo visto, la personalidad del noruego, más humilde que altiva, le ha granjeado el efecto contrario. Así pues, los ‘Blades‘ van a hacer lo posible para mantener a su estrella escandinava y así poder seguir cantando el cántico que los aficionados le dedicaron solo unos meses después de llegar a Sheffield: He’s norwegian, He plays for the Blades with John Egan, We’re going in Europe next season, He’s Sander Berge” (“Es noruego, juega en los Blades con John Egan, iremos a Europa la temporada que viene, él es Sander Berge”).

 


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Fotografía de Imago.