“El fútbol es sencillo y complicado a la vez. Un cúmulo de detalles insignificantes que acaban convirtiéndose en algo trascendental. El fútbol es como volar, pero hay maneras y maneras de volar. Algunas aves mueven sus alas solo para no caerse. Tienen los principios elementales, pero no van más allá. El águila real, en cambio, hace algo más que mover sus alas. Domina, de forma innata, el arte que lleva dentro. Su belleza estética es majestuosa; su porte, imperial. Da gusto verla volar, perseguir su objetivo, capturar su presa. Tiene lo que en fútbol llamamos clase, cualidad fuera de lo común”.

Cuando uno habla de fútbol es casi obligatorio referirse al genio, a Johan Cruyff. Así, con estas bellas palabras, es como él describía a los grandes jugadores en Mis futbolistas y yo, un libro imprescindible para los futboleros de la década de los 90. Y así es como podríamos definir a Philippe Coutinho: el nuevo portador del ‘14’ azulgrana, el último gran mago del Camp Nou.

Es cierto que, en el encuentro del domingo contra el Alavés, el primero en el que actuó como titular con la elástica del Barça, el brasileño no pudo brillar demasiado. Quizás fue porque Ernesto Valverde, un entrenador que tiene “muchas esperanzas puestas en él” y que, en estos momentos, como si fuera un metódico relojero, trata de encontrar la manera de crear un engranaje imbatible y digno de las piezas que posee, le hizo partir desde el flanco derecho del ataque, la posición menos natural para un diestro acostumbrado a jugar a pierna cambiada.

 

“Es un futbolista diferente porque hace lo que muchos ni siquiera piensan”

 

Con todo, en los 65 minutos que estuvo sobre el césped de un Camp Nou que le ha recibido como un auténtico ídolo -la debilidad del feudo azulgrana por los jugadores de este perfil es algo casi genético que tendría que estudiarse-, Coutinho tuvo tiempo de demostrar que es un futbolista extraordinario, que es capaz de inventarse pases fantásticos y de levantar a los espectadores de sus asientos. “Es un futbolista diferente porque hace lo que muchos ni siquiera piensan”, escribía Jordi Quixano en El País tras la conclusión del duelo frente al cuadro vitoriano. “Cuando está cerca del área se intuye el peligro”, destacaba Valverde hace unos días.

El carioca acaba de aterrizar en el Barça, pero ya genera el murmullo en las gradas del Camp Nou que antes provocaban sus compatriotas Neymar y Ronaldinho. Precisamente, Ronnie, que acaba de retirarse definitivamente, fue uno de los que más celebraron la incorporación de Philippe al Barcelona. “Hola Coutinho. Aquí Ronaldo para desearte toda la suerte del mundo. Dalo todo y llena a la gente de alegría, que eso es lo que a la gente le gusta. Diviértete que lo demás llegará solo”, afirmaba en un vídeo el ya exfutbolista, que conoce como pocos los secretos de la fórmula para hacer feliz a la afición azulgrana.

 

Para los que nos enganchamos a la droga del fútbol por Ronaldinho, la llegada de Coutinho es una gran noticia

 

Ciertamente, para los que nos enganchamos a la droga del fútbol por culpa de Ronaldinho, el fichaje de Coutinho, que llega al Camp Nou con 25 años y con el aval de haber marcado 54 goles y de haber repartido 46 asistencias en 201 partidos con el Liverpool, es una gran noticia. En él, vemos lo que tan bien reflejaban Ronaldinho… o Xavi Hernández. En él, vemos lo que en la actualidad continúan representando Andrés Iniesta y Leo Messi, los guardianes del tarro de las esencias del Barça. De hecho, en el encuentro contra el Alavés, se vio una acción muy reveladora: Iniesta recibió un balón y se lo dejó a Messi para que conectara con un Coutinho que no ha crecido en La Masia, pero que parece que haya estado en el Barcelona toda la vida. Es así: el ‘14’ habla el mismo idioma que Leo y Andrés. No hay duda, los tres tocan la misma partitura.

Son tres jugadores de PlayStation; tres tipos que podrían jugar al fútbol con los ojos cerrados y que entienden este deporte del mismo modo que lo hacía el añorado Cruyff, quien afirmaba que “al fútbol siempre debe jugarse de manera atractiva: debes jugar de una forma ofensiva, debe ser un espectáculo” y que “el fútbol consiste básicamente en dos cosas. Primero: cuando tienes la pelota, debes ser capaz de controlarla. Segundo: cuando te pasan la pelota, debes ser capaz de controlarla”. Tal cual, así lo ven Leo Messi, Andrés Iniesta y Philippe Coutinho, tres jugadores que, parafraseando al holandés, salen al campo para disfrutar y que ahora, bajo la batuta de Valverde, tienen en sus manos la posibilidad de devolver al Barcelona al fútbol sublime de la etapa de Pep Guardiola.

De los dos encuentros que Coutinho ha disputado con el Barça hasta la fecha, el mejor ha sido el de la Copa del Rey contra el Espanyol, el de su debut como jugador culé. “Ha sido una noche muy especial para mí. No la voy a olvidar”, aseguró el brasileño, que en el minuto 68, cuando saltó al terreno de juego en sustitución de Iniesta, recibió una ovación atronadora de un Camp Nou que estaba deseoso de verle en acción. La imagen es fantástica: relata más que un cambio, representa el traspaso de poderes que se producirá dentro de un tiempo, cuando Andrés le ceda la manija del centro del campo azulgrana a Philippe.

Nada más entrar al campo, Coutinho, un heredero más que digno del ‘14’ que en los últimos años han defendido Javier Mascherano y Thierry Henry, emocionó a los 80.000 hinchas culés con un caño a Víctor Sánchez. Justo antes, en su primer contacto con el balón, le había cedido el esférico a Messi, como si quisiera presentarse rindiéndole pleitesía. Y es que, aunque en el Liverpool era el líder absoluto del equipo, parece que está encantado con el rol que le va a tocar tener en Barcelona: ser uno de los escuderos del que para muchos es el mejor futbolista de la historia. De hecho, el atacante de Río de Janeiro sabe mejor que nadie de lo que es capaz Messi: en la segunda parte de la temporada 11-12, cuando jugaba con el Espanyol -marcó 5 tantos en 16 partidos como ‘perico’-, Coutinho vivió en primera persona una de las mayores exhibiciones del inigualable astro argentino, que marcó los cuatro goles del derbi.

Sí, quizás es demasiado pronto para soñar. Pero no es menos cierto que las sensaciones que ha dejado el brasileño en sus dos primeras actuaciones como culé han sido realmente esperanzadoras. El tiempo y su rendimiento determinarán si acaba convirtiéndose en un referente para la exigente afición del Barça, pero es indudable que, a Coutinho, la clase, la elegancia y el talento se le caen de los bolsillos. La cosa promete, siéntense y disfruten.