Hace unos días la afición del Sankt Pauli se sobresaltaba al conocer el anuncio de retirada del capitán del equipo, Fabian Boll. Después de 12 años en el club alemán, Boller, como es conocido popularmente por los seguidores, comunicaba públicamente que abandonaba el fútbol profesional. Entre los motivos que le han llevado a tomar la decisión se encuentran las lesiones que ha sufrido el último año y medio. Su rodilla a sus 35 años ha dicho basta.

El jugador se inició en el fútbol amateur en el TS Bramstedter, pasando luego por diversos equipos, como el HSV, el máximo rival de los piratas en el que jugó la temporada 1996/ 97. Tras un buen año en el Eintracht Norderstedt, Boll firmó por el FC Sankt Pauli en el 2002. Vistiendo la camiseta braun und weiß ha vivido todo tipo de situaciones, desde las más traumáticas, asociadas a los diversos descensos de categoría, hasta las más satisfactorias. Entre estas últimas Boll destaca, más allá del gol que marcó contra el Bayer Leverkusen en el minuto 87 y supuso la eliminación del conjunto de Renania de la Copa alemana, el derbi disputado hace tres años contra el Hamburgo en el Imtech Arena que acabó con victoria visitante gracias a un solitario tanto marcado por el delantero de origen ghanés Gerald Asamoah en el minuto 59.

La implicación de Boll con la entidad es total, no en vano continuó en ella a pesar de bajar a cuarta división y también las tres temporadas en las que militó en tercera. “Cuando escuche la grada cantar ‘No caminarás sólo’ supe porque este club es ‘mi club’” afirmó poco después de llegar al St Pauli.

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Boll y su doble vida. Sankt Pauli y el cuerpo policial.

El mediocentro defensivo es un rara avis dentro del fútbol actual. No sólo por haber realizado toda su carrera profesional en un mismo equipo, algo que parece haber pasado a la historia, sino por ser el único jugador profesional de la Bundesliga con otro empleo. Desde que fichó por el conjunto de Hamburgo, Boll ha compaginado los entrenamientos y partidos con ser policía, su otra ocupación. Paradójicamente, un club que se ha significado por su vinculación a la extrema izquierda, el movimiento autónomo, el punk y el antiautoritarismo tiene como capitán a un miembro de las fuerzas del orden. Y no es un agente cualquiera. Boll fue ascendido en el 2009 a detective superintendente de la policía de Hamburgo. Desarrolla su jornada laboral en la Comisaria 17 de la ciudad, situada en el distrito de Rotherbaum, el mismo número que luce en su dorsal y que tomó después de que el delantero croata Ivan Klasnic fichara por el Werder Bremen. Por sus 20 horas semanales Boll percibe un sueldo de 1.300 euros que suma a su ficha como futbolista. Esa es, como llaman son sorna los aficionados, su “doble vida”. Incluso es habitual ver una pancarta colgada en las gradas con el lema “ACABAB”: “All coppers are bastards Außer Boll” (“todos los policías son unos bastardos excepto Boll”). Pero su vocación policial no es casual sino parte de una tradición familiar, puesto que su abuelo y su padre ya habían sido policías. En el cuerpo también conoció a su esposa, aunque las disputas domésticas con ella más que por trabajo seguro que son por su condición de aficionada del Schalke 04.

Fabian Boll vio cumplido su sueño, el de cualquier chico que cada fin de semana acude a la curva del Millerntor Stadion imaginando que algún día pisará el césped con la camiseta del Sankt Pauli. “He experimentado en estos últimos doce años más cosas de las que nunca podría haber soñado” manifestó tras hacer balance de su trayectoria en el club. Tras 271 partidos de liga disputados y 30 goles marcados, Boll, el gran capitán, pone fin a su carrera como futbolista profesional mientras el club ya trata de que continúe ligado a la entidad. Para anunciar su retirada eligió una fecha significativa para él, el 16 de febrero. Ese día se cumplían tres años de la victoria del Sankt Pauli en el campo del HSV. Quizás la próxima temporada Hamburgo vuelva a vivir un derbi similar. Aunque antes Fabian quiere cumplir un último deseo, recuperarse de su lesión de rodilla y “jugar al menos un partido más en Millerntor o al menos unos minutos en la última jornada de liga”.