Hay algo de Krilin en Humberto Andrés Suazo. Y no me refiero solamente al parecido físico más que evidente que comparten ariete y dibujo. Hablo también de esa otra circunstancia (tan denunciada en algunos frikiforos, por otra parte) que convierte al mejor amigo de Goku en el único de los héroes de Dragon Ball que envejece con el tiempo. Mientras que pasan las temporadas y a sus colegas no se les deshincha ni un milímetro el bíceps, el deterioro del pobre Krilin sí que queda expuesto a ojos de todos, con varias canas en el pelo y un tupido bigote que le restan gallardía. Vaya injusticia. Habría que darles más voz y voto a los personajes de reparto de las grandes sagas de ficción, que demasiado a menudo acaban siendo los que pagan el pato.

Con el ‘Chupete’ pasa algo parecido. Los números y las estadísticas que le han acompañado a lo largo de su carrera le sitúan en muchos de los mejores rankings históricos, codeándose con futbolistas de talla mundial cuyo apellido se perpetúa con el tiempo. Pero a diferencia de muchos, en la figura del de Llolleo brilla más el defecto humano que la cifra récord. Suazo se ha equivocado muchas veces. Quizás demasiadas. Bajo sus pasos se ha ido cocinando la leyenda negra de un “jugador especial” marcado por la polémica y los desencuentros. Y después de tantos años sumando una de cal y otra de arena, parece que hemos llegado a ese momento de la trama en el que el personaje se come definitivamente a la persona.

chupetezaragozaSuazo aún sostiene el mérito de ser el chileno que ha marcado más tantos en un año. En 2006 alzó el listón hasta los 51 (contando todas las competiciones), en una temporada para enmarcar con Colo Colo que lo catapultó a la cumbre. De hecho, esa hazaña lo llevó a ser reconocido por la IFFHS como el ‘máximo goleador del mundo’ de aquel curso. De la liga nacional de su país daría el salto a México, y fue en ese escenario donde se consagraría como semidiós. A día de hoy sigue siendo el jugador con más dianas de la historia de Monterrey, equipo en el que jugaría de 2007 a 2014 (con una cesión al Zaragoza de por medio). Con los ‘rayados’, además, se coronaría como campeón de la CONCACAF durante tres ediciones consecutivas, marcando en cada una de esas finales continentales, y estableciendo una plusmarca que solo supera el registro de Alfredo Di Stéfano en los últimos duelos de las cinco Copas de Europa seguidas que ganó en el Real Madrid. Para acabar, también colecciona otras distinciones significativas como el haber sido incluido en el once ideal de América en dos ocasiones o el ocupar la octava posición en la lista de artilleros más prolíficos de la selección de Chile. Una borrachera de logros pomposos que explican que hasta hace solo una campaña fuese la estrella mejor pagada del fútbol azteca, percibiendo de salario 3 millones de dólares anuales.

Pero a la par que su mote iba subiendo como la espuma en las bases de datos, el ‘Chupete’ también iba adjudicándose ciertos deslices marrulleros, como uno esos genios que van cobrando el peaje de su talento. En la liga mexicana, sin ir más lejos, las cámaras de la prensa pillaron algunos de sus capítulos más memorables, como ese día que abandonó el campo tras un partido maldiciendo en voz alta a varios de sus compañeros de vestuario. O también esa otra vez en la que varios hinchas acudieron a un entreno de Monterrey para increpar al conjunto, hasta que se sorprendieron al ver que su tipo más talentoso se permitía la licencia de replicarles con mofa desde el corrillo de los estiramientos. Pequeñas muestras del particular modus operandi del delantero, con un carácter tan imprevisible como su desparpajo en los metros finales del campo.

Aunque cualquier precedente opaco queda algo encogido si lo comparamos con la última bulla que se ha generado en torno a Suazo, y que lo ha llevado a ser primero apartado y luego despedido del plantel de Colo Colo pocos meses después de su celebrado retorno. El incendio se gestó en el segundo tiempo del duelo que recientemente enfrentaba a los ‘albos’ contra San Marcos de Arica, cuando el técnico José Luís Sierra optó por retirar del terreno de juego al ‘Chupete’ para dar entrada a Juan Delgado. Al sustituido no le hizo ni pizca de gracia esa decisión, hasta el punto que una vez ya en el banquillo propinó varios insultos al primer y al segundo entrenador del equipo. Sierra, dispuesto a buscar la manera de pasar por alto el cabreo, le convocó el día siguiente en una reunión para calmar las aguas. Pero Suazo seguía encendido, hubo otro cruce de palabras entre las partes y finalmente el goleador no se prestó a bajar a entrenar junto al resto del grupo. Los directivos de la entidad, abrumados ante tanto jaleo, determinaron que lo más correcto era cortar por lo sano y rescindir el contrato del futbolista. Un contratiempo que les podría acabar costando a los propietarios una millonaria indemnización.

Veremos cuál es el siguiente sendero que toma la vida del ‘Chupete’, que pese a que su 34 años ya se había acostumbrado a flirtear con los charcos del fútbol, nunca antes había tenido los pies tan manchados de barro. Se asoma al vacío ese Krilin rebelde que se llevó más de una vez los dedos a las orejas en La Romareda, y que ahora deberá a buscar a contracorriente una nueva oportunidad que le permita escribir un bonito final para su cuento imperfecto.