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Sara Monforte: “Tengo la responsabilidad de abrir el camino a más entrenadoras”

Sara Monforte ha sido la única entrenadora de la Liga F durante mucho tiempo. Repasamos la trayectoria de una de las pioneras del fútbol español charlando con ella

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Hasta el tramo final de la presente temporada, Sara Monforte, la entrenadora del Espanyol, ha sido la única representante femenina en los banquillos de la Liga F. Con un glorioso pasado como jugadora en Primera División y en la selección española, y después de lograr el objetivo de la salvación con las blanquiazules, Sara habla con Panenka para repasar su trayectoria y cómo ha roto barreras y estereotipos en el fútbol.

¿Cómo te has sentido al ser durante mucho tiempo la única mujer en los banquillos de Primera División?

Al final es una responsabilidad, porque represento a muchas de mis compañeras y quizá soy la que ha tenido la oportunidad y la suerte de estar. Creo que tengo la responsabilidad de hacerlo lo mejor posible para poder abrir el camino a más entrenadoras.

¿Has notado más presión al ser la única mujer entrenadora?

Yo solo hacía mi trabajo, tampoco estaba pensando en ello cada día, pero sí que es cierto que como mujer creo que me sentía con esa responsabilidad. Tampoco es un peso que tengo en la mochila, sino que es algo bonito para intentar y sé que, si lo hago bien, otros clubes y otros proyectos intentarán dar oportunidades a mis compañeras.

¿Cómo de importante crees que es que las niñas tengan referentes para empezar a entrenar?

Cuando yo era más joven no pensaba en ser entrenadora profesional porque no tenía tantos referentes. Ahora sí que es una posibilidad a nivel económico que puedas dedicarte profesionalmente a eso. Mi día a día es un sueño y sinceramente, ojalá muchas niñas quieran ser entrenadoras.

Casualmente, Ana Junyent, entrenadora interina del Levante Badalona, debutó contra el Espanyol y coincidiste por única vez este curso con una mujer en los banquillos. ¿Qué sentiste al poder saludar a una entrenadora en la competición?

La verdad es que es diferente. Hay compañeros de género masculino que son mucho más cercanos que otros. Poder acompañarme, por fin, con una buena entrenadora, y poder intercambiar esas dificultades en las que nos encontramos en el día a día, fue bonito.

Recientemente, el Granada ha confirmado que Irene Ferreras será la nueva entrenadora para la temporada que viene ¿Qué consejo le darías?

Bueno, tampoco yo soy la más adecuada para dar consejos a Irene (risas). Simplemente, que sea ella misma y que no se canse de pelear. Tenemos que reivindicarnos, no bajar los brazos y luchar.

¿Por qué a los clubes les cuesta tanto apostar por una mujer en los banquillos?

Pienso que es un problema a nivel de liderazgo. Yo creo que no nos ven tan capaces de liderar un proyecto. Les cuesta pensar que podamos gestionar un cuerpo técnico y plantillas de 25 jugadoras. A nivel masculino, es más sencillo dar oportunidades.

¿Tardaremos en ver a una mujer entrenadora en el fútbol profesional masculino español?

Seguro que tardaremos mucho. Es una lástima y ahí siempre he dicho que es donde la brecha es más grande. En ese aspecto no tenemos cabida ninguna y para mí, por ejemplo, sería un reto algún día poder entrenar a un equipo profesional masculino.

 

“Seguro que tardaremos mucho en entrenar en el fútbol profesional masculino. Es una lástima, no tenemos cabida ninguna. Para mí sería un reto poder hacerlo algún día”

 

Esta temporada, con el Espanyol, durante tramos erais uno de los equipos menos goleadores de la competición ¿Por qué optas por un fútbol más defensivo?

Por mi experiencia en Liga F. Al final, el 80% de los equipos te van a querer robar el balón. Entonces, era difícil que con la plantilla que teníamos pudiéramos ser competitivas. Teníamos que buscar otro tipo de juego en el que fuéramos mejores que el rival; a la vista estaba, que éramos un equipo en el que a nivel de bloque éramos muy fuertes, en duelo éramos agresivas y en transiciones éramos muy buenas. Creo que hemos explotado muy bien los recursos de la plantilla.

¿Qué le dirías a los puristas que dicen que el estilo defensivo aburre?

En el fútbol, ¿qué es lo más importante? Ganar. Entonces, si tu equipo juega muy bonito, a nivel visual, pero no gana, no creo que la gente acabe muy contenta. Es verdad que hemos propuesto un fútbol bastante defensivo, pero la gente que ha venido se lo ha pasado muy bien. Somos un equipo vertical, a mí ese tipo de fútbol me gusta mucho.

Nos has comentado que le dais mucha importancia a la salud mental del grupo. ¿Crees que son esenciales los psicólogos en los clubes deportivos?

Totalmente, porque el fútbol es un estado de ánimo. Las jugadoras, cuando tienen buenos estados de forma, es porque también están fuertes a nivel psicológico. La mente es lo que hace que la jugadora pueda rendir más o menos.

¿En qué te ayuda el psicólogo del club para preparar los partidos y gestionar las emociones?

Primero me ayuda a mí, a gestionar mis emociones. Al final, para la jugadora, es muy importante el estado de ánimo del entrenador, porque es un reflejo del suyo. Si yo estoy muy alterada, ellas también se alteran. Si estoy tranquila, tienen más confianza. Entonces, nos ayuda a detectar las necesidades de las jugadoras.

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Eres una de las responsables de hacer que el Villarreal subiese dos categorías en tres años y llegase a Primera División. ¿Cómo se gestó esa hazaña desde dentro?

El Villarreal no había sido profesional hasta mi llegada. Las coordinadoras que había en ese momento me propusieron formarme y crecer de la mano del equipo femenino. Poco a poco fuimos profesionalizándonos hasta llegar a Primera División.

Compartiste vestuario con Salma Paralluelo en Zaragoza y posteriormente la entrenaste en el Villarreal. Ahora es una de las tops mundiales. ¿Sientes orgullo al ver una de las tuyas triunfando?

Por supuesto, la verdad que para mí es un orgullo decir que yo entrené a Salma. Era muy fácil entrenarla por su calidad, predisposición y sus valores. Sinceramente, no tenía ninguna duda de que llegaría a la élite. La tuve tres años, de los 15 hasta los 18, y sabía perfectamente de lo que era capaz, más que ella incluso. Conmigo ya era una jugadora diferencial y muy superior al resto.

Has dicho en alguna ocasión que la victoria en la Copa del Mundo de 2023 fue una oportunidad desaprovechada para darle voz al deporte femenino. ¿Cómo crees que se debería haber potenciado el fútbol femenino en España después de ganar el Mundial?

Sobre todo, en el ámbito mediático, porque se habló más de los temas polémicos que de la victoria. En ese momento la gente se sentía orgullosa y era la oportunidad para que fuera más visible y la gente viese que el fútbol femenino en España también es divertido. Eso hubiera dado más visibilidad a las futbolistas y habría podido generar mucho más interés.

¿Debe ser la Eurocopa 2025 una nueva oportunidad para el fútbol femenino español?

España tiene muchas posibilidades de ser campeona de Europa y ojalá sea así y se den esos pasos que se necesitan para poder potenciar cada vez más el fútbol femenino en España, y que la gente abra la mentalidad a nivel social.

 

“Para mí es un orgullo decir que entrené a Salma. No tenía ninguna duda de que llegaría a la élite. La tuve tres años, de los 15 hasta los 18, y sabía perfectamente de lo que era capaz, más que ella incluso”

 

Estuviste 19 años jugando en diferentes clubes y en la selección. ¿Disfrutas más como entrenadora o como jugadora?

Me queda tan lejos, que no echo de menos ser jugadora. Disfruto mucho entrenando, me encanta el día a día, me encanta mejorar, estudiar, venir todos los días a la ciudad deportiva… Los partidos, por fin, también estoy aprendiendo a disfrutarlos cada vez más.

¿A qué te refieres con que estás aprendiendo a disfrutarlos?

Antes sufría mucho. Era como que quería que acabaran. Y ahora me gusta muchísimo ver cómo salen las cosas que hemos entrenado. Son retos para mí a nivel táctico. Me encanta esa adrenalina que dan los partidos.

Estuviste muy poco tiempo retirada. Colgaste las botas y al poco tiempo ya estabas entrenando al Villarreal. ¿Echabas de menos el césped?

Estuve retirada un mes. Fue todo muy improvisado. Tenía muy claro que quería ser entrenadora y cuando anuncié que me retiraba, inmediatamente me llamó el Villarreal.

El fútbol femenino ha evolucionado mucho en los últimos años. ¿Cuáles de las ventajas que hay ahora te gustaría haber experimentado cuando todavía jugabas?

Sobre todo el tener los recursos que tienen las futbolistas de ahora. Cuerpos técnicos, gimnasios, por ejemplo. Ahora, antes de entrenar, hay sesión de vídeo, análisis individual… Las formas han mejorado para poder sacar lo mejor de cada jugadora.

Eres una de las reinas de copas, la tercera jugadora que más veces ha levantado ese trofeo. Ocho campeonatos, se dice rápido ¿Qué se siente al levantar un título como profesional? ¿Lo celebraste igual la primera vez que la última?

Es una de las cosas que más recuerdo de mi carrera deportiva. Las que más celebré fue una con el Levante y otra con el Espanyol, con plantillas donde no éramos como favoritas y acabamos ganando. Hicimos una gran piña y las disfruté muchísimo.

 


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Fotografía de portada cedida por el RCD Espanyol y la interior por Leaderbrock Sports