De Lloret de Mar hasta Catar. Pasando por Barcelona, Stoke y Girona. Con tan sólo 28 años de edad. El futbolista Marc Muniesa (Lloret, 1992) abre las puertas a Panenka para hablarnos sobre su carrera futbolística, las pequeñas cosas que le han marcado y cómo se ve en un futuro. 

¿Qué tal? ¿Cómo estás llevando el confinamiento?

Bien. Cerrado en casa con mi mujer y los niños. Aquí estamos en una urbanización y podemos salir a pasear por la calle puesto que es un conjunto de calles cerradas y nadie entra ni sale de ella. Dentro de lo malo, se pueden hacer bastantes cosas con los niños. A nivel deportivo, desde hace dos o tres semanas nos dejan ir a entrenar en grupos de tres o cuatro personas en diferentes horarios. Cada uno trae su ropa de entrenamiento, se entrena con normalidad y luego te vas a casa. Hasta cierto punto, los días se me pasan más rápido con los niños en casa y los entrenos de fútbol.

¿Y la adaptación a Catar? Es un cambio muy grande en todos los aspectos.

Al venir aquí tuvimos la suerte de que había mucha gente catalana que conocíamos. Mi segundo entrenador fue muy importante en todo esto, Jordi Condom. En el partido de pretemporada del Girona contra mi actual equipo, el Al-Arabi SC, me avisó de que necesitaban un central y se dio todo para que llegara aquí, aunque en aquel momento no tuviera pensado marcharme de Girona. La familia se ha adaptado genial, aunque al principio estábamos algo nerviosos, pero nos acostumbramos bien y ahora ya es todo mucho más fácil. La cultura sorprendió un poquito, sobre todo a los niños, que son muy pequeños. Veían a gente tapada y no acababan de entenderlo, pero al final se acostumbraron. Lo que nos cuesta más es el calor, sobre todo ahora que empezamos a estar sobre los 40 grados [risas]. Por lo demás, estamos encantados. Contentísimos con la decisión tomada y veremos cuánto dura. 

Antes del parón, tu equipo estaba en semifinales de la Copa y quintos en liga. ¿Cómo lo valoras siendo tu primer año?

El Al-Arabi lleva 23 años sin ganar un título, y ellos quieren ganar o estar entre los cuatro primeros, que te da acceso a la Champions asiática. En copa, debíamos jugar contra un equipo de segunda división, teníamos opciones, pero como se ha parado la competición, el partido ha quedado en stand by. Por lo que tengo entendido, dicen que la copa la jugaremos la temporada siguiente, y para mí es extraño porque la podrías jugar con jugadores y entrenador diferente. Al fin y al cabo, es la competición que más se celebra porque el emir viene al estadio, y es cuando éste se llena. En la final puede haber 40.000 personas, y en liga suelen haber solo 2.000 a excepción del derbi, que hay 8.000. Al final, lo más importante es la salud y nosotros ponemos en riesgo a la gente que viene a animarnos y también a la que tenemos en casa. Es un tema complicado, pero como ya te he dicho, lo importante es la salud.

Trabajas como el que más allí dónde vas. ¿Crees que es uno de los motivos de tu éxito?

Podría ser. Al principio cuando era joven todo me iba muy bien y crecía futbolísticamente a pasos agigantados. Hasta que me rompí la rodilla. Eso te hace pensar mucho, sobre todo estando un año entero sin jugar. Después de recuperarme, Pep Guardiola me llamó y me dio la oportunidad de debutar con el primer equipo porque vio mi potencial y me quiso dar una especie de premio para que yo siguiera motivado. No he tenido una carrera donde haya estado en un equipo y haya jugado muchos partidos seguidos, porque, por alguna lesión o algo que me para la continuidad, siempre he tenido que dar lo mejor de mí sabiendo que algún día me iba a llegar la oportunidad. Así fue en Stoke, también más tarde en Girona… Es lo mejor que puedes hacer como deportista, o en cualquier trabajo, darlo todo para cuando te llegue esa oportunidad estar preparado. Porque si te dan la oportunidad y no estás preparado, entonces sí que te pasa el tren y es más difícil. Por eso creo que después de haber sufrido estas dos lesiones, jugar aún a primer nivel es un premio para mí.

 

“Podría haberme ido a los 16 años a Inglaterra, pero quería jugar en el Camp Nou. Jugué solo cuatro partidos, pero estoy muy orgulloso de lo que conseguí”

 

¿Qué pensaste cuando tu etapa en el Barça llegó a su fin?

En el Barça solo puede haber 25 jugadores y hay muchísimos en la cantera. Sin ir más lejos, el otro día estábamos viendo partidos del ‘B’, de la época en la que subimos, que precisamente este año se cumplen diez años. De los que estábamos allí, solo está Sergi Roberto en el primer equipo. Pasaron muy buenos jugadores: Thiago, Bartra, Romeu, Nolito… la mayoría debutaron, pero quedarse y afianzarse es otra historia. Ha de ir todo muy rodado (que haya un míster que confíe en el filial, por ejemplo). En mi segunda lesión de cruzado, yo alternaba entre el primer y el segundo equipo. Sabía que se me acababa mi oportunidad de jugar en el Barça, pero hice mi sueño realidad. Podría haberme ido a los 16 años a Inglaterra, pero quería jugar en el Camp Nou. Jugué solo cuatro partidos, pero estoy muy orgulloso de lo que conseguí. Cuando sales de allí es todo muy diferente. En Inglaterra empecé a hacer un montón de gimnasio [risas]. Si eras lateral, querían siempre un centro lateral. Si tenía un mal partido, no se enfadaban porque veían mi esfuerzo, y con eso les bastaba. Hay que reconocer que últimamente la forma de jugar está cambiando por la llegada de entrenadores extranjeros con ideas de juego renovadas. Son dos tipos de fútbol distintos, pero me hizo aprender a jugar de varias maneras.

 

“A nivel técnico y táctico, hay más nivel en España, pero en Inglaterra se reparten entre seis o siete equipos grandes jugadores para competir por la liga”

 

Tengo entendido que en Stoke te tienen mucho aprecio. Hasta existe una canción en tu honor, ¿no?

Sí. El primer año jugué 20 partidos y estuve bastante bien. A la afición la atendía siempre que podía y además con una sonrisa en la cara porque yo soy así. Me cogieron mucho cariño y en la siguiente temporada con Bojan y Moha en el equipo, los aficionados empezaron a cantar una canción sobre nosotros. Para quien no lo sepa, es la canción de ‘la Bamba’ pero con nuestros nombres. Hace cuatro años que no juego allí y siguen cantándola hoy en día. Sigo recibiendo los vídeos de aficionados. Estoy eternamente agradecido al Stoke y sus hinchas. Quién sabe, me gustaría volver algún día allí como espectador, entrenador o lo que sea, para agradecerles todo lo que han hecho por mí. Llegué con 20 años allí como un niño y me fui como un hombre.

Después de haber jugado en las dos mejores ligas del mundo… ¿con cuál te quedas?

Yo creo que por todo lo que es la liga, los estadios y los aficionados, a mí me gusta más la inglesa. A nivel técnico y táctico, hay más nivel en España, pero en Inglaterra se reparten entre seis o siete equipos grandes jugadores para competir por la liga. Creo recordar que el último clasificado estaba equiparado salarialmente con el tercero o cuarto de España, cosa que le daba una competitividad a la liga inglesa. Los horarios también son un plus, ya que solíamos jugar a las 3 de la tarde y podíamos cenar con las familias. Allí se ve realmente como un deporte, no te pitaban nunca… mientras tú trabajases, estaban felices contigo. En España es diferente: la prensa, los programas de televisión o la exigencia que existe quizás no ayuda tanto…

¿Qué te ha aportado el fútbol profesional?

Tener en cuenta las pequeñas cosas. Valoro mucho de dónde vengo. Mi familia ha sido siempre muy humilde y el sueño de mi padre y de mi abuelo era que yo jugara en el Barça. Era consciente desde un principio qué era lo que quería y dónde quería llegar. Para llegar a ello, la hornada del 91-92 que subimos todos juntos, lo hacíamos todo juntos, y me ayudó a poder tener un grupo no de compañeros, sino de amigos. Eso nos favoreció para estar más cohesionados y conseguir nuestros objetivos. Ahora, con el paso del tiempo, seguimos manteniendo el contacto y cuando podemos hacemos viajes en grupo [risas].

Compartes cumpleaños con Joselu, un gran amigo tuyo… ¿Cómo de importante es para ti la amistad en este ámbito?

Si, como ya he dicho antes, en el Barça disfrutamos muchísimo porque estuvimos jugando la misma gente por lo menos cinco o seis años. Al llegar a Inglaterra sí que llegué un poco solo porque fui a la aventura, pero encajé muy bien con los ingleses y con el hondureño Wilson Palacios. Cuando llegó Bojan, desde el primer instante encajamos a la perfección y más tarde vino Joselu. No sabíamos si se ajustaría correctamente con nosotros, pero la verdad es que al igual que Bojan, se amoldó a la perfección. Pasamos a ser tres compañeros inseparables, hasta nos llamaron ‘the three amigos’ [risas]. Al final, el fútbol te da esto. Compartir momentos con compañeros que se acaban haciendo amigos. Hay que intentar ser agradecido con todo el mundo. Sobretodo con los aficionados, el verdadero motor de este deporte.

Para terminar… siempre que puedes te escapas a Lloret, tu pueblo. ¿Te gustaría retirarte jugando allí?

Lo valoré bastante. Quién sabe si pudiera acabar mi carrera allí. Estaría bien poder jugar en mis últimos años para enseñar a los más jóvenes, de 20 o 21 años, lo que yo he aprendido en mis años de profesional y al mismo tiempo poder competir. De hecho, soy tan competitivo que no me gusta ni perder cuando juego con mi hijo [risas].

 


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Fotografía de Getty Images.