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Madeleine Boll, una pionera inesperada

Maddli, la mascota de la Eurocopa femenina 2025, está inspirada en la figura de Madeleine Boll, la primera futbolista suiza de la historia, que llegó a competir con hombres hasta que se lo prohibieron. Recordamos su hazaña

Boll

La pequeña pero bonita ciudad de Sion siempre ha quedado a la estela de las grandes ciudades suizas. Una urbe situada en el cantón de Valais, zona poco concurrida pero de una belleza interminable. Corría el año 1965 y el club de la ciudad, el FC Sion, disputaba uno de los partidos más importantes de su historia, ante el gigante turco Galatasaray en la Recopa de Europa. El partido fue una fiesta, victoria de los suizos por 5-1 que desencadenó en una alegría mayúscula para la pequeña ciudad helvética. Sin embargo, lo que quedó en la posteridad de ese día fue la aparición de un joven rubio y talentoso que causó sensación internacional en un partido inaugural de juveniles antes de la eliminatoria entre ambos equipos. Pero este gran talento no era como los otros chicos de su edad, se trataba, de hecho, de una chica. Y os preguntaréis, ¿cómo puede ser que una mujer pudiera jugar a fútbol en un país en el que no se legalizó el voto de las mujeres hasta seis años más tarde, en 1971?

No estaba planeado que Madeleine Boll, el nombre de la joven que cautivó a todos los asistentes a ese partido de Recopa, jugara aquel partido, pero una serie de eventos condujeron a este suceso. Boll siempre había sido una enamorada del fútbol, desde bien pequeña ya daba patadas al esférico y gracias a su gran técnica se le dio la oportunidad de jugar con el equipo de su tierra. Pasaron los años y su gran oportunidad llegó. La gente se enteró de que una chica iba a jugar un partido amistoso juvenil antes del encuentro entre los primeros equipos del Sion y el Galatasaray. Y esto causó un gran revuelo, sobre todo a posteriori. “En los días posteriores al partido, nuestra casa y la escuela fueron asediadas por reporteros de televisión y periodistas”, recuerda la protagonista en un artículo en la revista de la UEFA. Este acontecimiento también llamó la atención de la Federación Suiza de fútbol que, hasta aquel momento, no se había dado cuenta que había expedido una licencia a una chica. Tras consultas con doctores, que determinaron que una chica no podía jugar con chicos por “razones obvias”, la Federación canceló su licencia y Madeleine se quedó sin poder jugar. “Me pareció totalmente injusto. No podía entender por qué no se me permitía jugar con mis compañeros”, manifestó.

Boll

Pero lejos de rendirse la pionera del fútbol femenino en Suiza persistió, le ofrecieron ser árbitra, pero ella no quería ser juez de un juego que quería disputar. Y entonces llegó una oferta de una centro educativo de la ciudad suiza de Lausanne, en la que se le permitiría participar en partidos escolares, en los que una licencia no era necesaria. Madeleine tenía que coger el tren todos los miércoles para ir a entrenar, lo que equivalía a más de una hora de trayecto. Pero su perseverancia valió la pena. En 1970 le llegó una oferta de Italia, del equipo femenino de Mecca, donde pasó cinco años de su vida disfrutando, de nuevo, del fútbol. Hasta la llegaron a apodar la ‘Montagna Bionda‘, montaña rubia en italiano, debido a su destreza táctica y técnica. Ese mismo año Boll disputó y contribuyó con tres goles a la victoria por 9-0 de Suiza en el primer partido internacional de su selección femenina contra Austria. Tras cinco años en el fútbol italiano, jugó en el FC Sion Féminin y ayudó a ganar el campeonato y levantar la copa dos veces seguidas.

Tras consultas con doctores, que determinaron que una chica no podía competir con chicos por “razones obvias”, la federación suiza canceló la licencia de Madeleine. “Me pareció totalmente injusto. No podía entender por qué no se me permitía jugar con mis compañeros”

 

Madeleine Boll abrió un camino en el fútbol femenino de su tierra natal, donde las niñas estaban ansiosas por emular a su ídolo. Pasados los años 70 ya había más de mil jugadoras en Suiza. “Según un estudio sobre el fútbol femenino, mi historia inspiró a las chicas a iniciarse ellas mismas en el juego. Si es así, me alegro de que la mentalidad abierta de mis padres y de los responsables del FC Sion haya contribuido al desarrollo de este fantástico deporte que es el fútbol femenino”, dijo la futbolista en una entrevista con la UEFA. La herencia de Madeleine Boll se ha escenificado con la elección del nombre de la mascota de la Eurocopa femenina que se está disputando en Suiza este mes de julio: Maddli. Porque el legado de Boll está, y seguirá estando, presente siempre que hablemos de fútbol femenino.

 


 


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Fotografías de Getty Images.