5 / Boateng


“¿Tienes hambre, hermano?”, parece preguntarle El Shaarawy a Kevin Prince Boateng. “Pues no te vas a comer un rosco”, completamos nosotros. Al mediapunta, hermanísimo del central alemán al que Messi robó la cadera en la pasada Liga de Campeones, lo han despedido del Schalke 04 con la misma frialdad con la que su selección, Ghana, lo expulsó en el pasado Mundial. Y ahora el Milan, su antiguo club, se ha ofrecido para dejarle entrenar hasta final de año. El acuerdo no garantiza ningún tipo de continuidad pero el detalle es de valorar: a sus 28 años, y con un ego como el Duomo, no sabemos si este indisciplinado futbolista está por la labor de recuperar el apetito.

4 / Martín Cáceres

Así como Obélix cayó en una marmita llena de poción mágica, a Martín Cáceres le pudo ocurrir lo que a este niño en la piscina -el debate sobre la mala leche de los padres lo dejaremos para otro post-. Solo así se entendería que el defensa charrúa -apartado tras el ‘pollo’ por la Juventus- tenga esta extraña obsesión por estampar sus coches de madrugada y con algunas copas de más. Con el de la pasada semana, en el que su Ferrari acabó empotrado en una parada de bus, Cáceres ya suma tres accidentes graves en auto. En 2013 salvó la vida de milagro y acabó con 30 grapas en la cabeza; en 2014, el percance se produjo en Montevideo, tras la eliminación de su selección en la Copa del Mundo. No hay duda de que el chico tiene duende; además, se despeja otra incógnita: que el Barça lo fichara no fue un accidente tan grave.

3 / El hombre que votó a Atsu

Café, donut y periódico. Todo en orden en cualquier mañana laboral que se precie. Hasta hoy, día en el que ha salido a la luz -cortesía de Mundo Deportivo– la lista de los 59 jugadores que optan al Balón de Oro. Por la ‘S’ de Silva, nada; Por la ‘B’ de Busquets, tampoco. Por la ‘A’ de Atsu, sí, este sí que está. Un momento. ¿Atsu? ¿El atacante que el curso pasado jugó cinco partidos con el Everton y marcó cero goles? Pues sí, amigos. Para destripar la farsa de este galardón ya no hace falta debatir sobre el orden de los tres primeros. Hay un señor disfrazado de troll que, mientras medio mundo se atragantaba con la bollería Bimbo, hoy reía fuerte en su casa. Es el hombre que votó a Christian Atsu, flamante fichaje del todopoderoso Bournemouth, como mejor jugador del mundo.

2 / Benaglio

Las portadas, los récords, los adjetivos y las repeticiones fueron, como es lógico, para Robert Lewandowski. Pero si algo caracteriza a esta sección es que nos identificamos con los perdedores. ¿Cómo estará Benaglio, el portero del Wolfsburgo, tras recibir cinco goles de un mismo jugador en nueve minutos? Desde luego, su poder de intimidación ha bajado hasta el nivel Teletubbie. Es momento de ser fuerte y luchar para volver a ganarse el respeto perdido. #TodosSomosBenaglio

1 / La seguridad del Calderón

Que en un partido de Champions la afición rival celebre los goles de su equipo lanzando bengalas a la grada local es absolutamente dantesco y demuestra hasta qué punto la humanidad parece involucionar cuando entra en un estadio de fútbol. Pero no menos grave es que estos artefactos se colaran en el Vicente Calderón sin que ningún miembro de seguridad se percatara. Justamente por ahí llegará la sanción de la UEFA al Atlético de Madrid. Una cosa es que los aficionados más jóvenes cuelen alguna cervecita, la otra muy distinta es que la hinchada rival -y por lo tanto la que debería ser sometida a un mayor control- acceda con instrumentos pirotécnicos. Ni los protagonistas de Police Academy podrían haber hecho peor sus funciones. Para la esperanza queda el gesto del Benfica, que ha reaccionado invitando a los heridos a un partido en da Luz.