Siempre se ha dicho que en Inglaterra, el fútbol se vive de manera diferente. ¿Por qué?

Aquí a la gente lo que le preocupa realmente es el partido, más que el día a día durante la semana. Al aficionado lo que le gusta es vivir el partido, con sus horas previas y posteriores, y durante los 90 minutos; si de algo puedes estar seguro es de que te van a animar pase lo que pase. Son incansables, animan y animan aunque estés haciendo un partido para olvidar y vayas perdiendo en casa. A la gente no le importa demasiado lo que pasa en los entrenamientos o en las ruedas de prensa, y quizá porque es algo cultural, o porque las distancias son asumibles, mucha gente viaja para ver los partidos fuera de casa. Para los jugadores, el día a día también cambia. Vamos por la mañana a la ciudad deportiva de Cobham [al suroeste de Londres], desayunamos allí, entrenamos y también nos solemos quedar a comer allí. Es un modelo que ya se empieza a practicar en España, creo que Valencia y Barça ya hacen algo similar. Cobham es todo un espectáculo: 30 campos de fútbol, un edificio muy preparado, con todas las comodidades. Y allí no entra nadie, es imposible ver a nadie en la puerta o en el paseo arbolado que sirve de entrada. Todo está pensado para la comodidad del jugador. Al principio se me hacía raro salir con el coche y que no hubiera nadie esperando para hacerse una foto o un autógrafo, o simplemente mirando.

¿Y los partidos? El ritmo de juego, la intensidad, ¿realmente la Premier es tan frenética?
Sí, sí, es un juego más físico, más rápido, más de ida y vuelta. Te crean ocasiones y al minuto siguiente las creas tú. Quizá no se valora tanto la posesión o el toque, no existe esa cultura de manejar el partido desde el centro del campo, es como si los centrocampistas de posesión no fuesen tan importantes, aunque en ese sentido, la influencia de la Liga española ya se hace notar. Luego está el tema de los horarios, al que aún me cuesta acostumbrarme porque se me hace raro jugar al mediodía, a las 13.45 o a las 14.30; no sabes si antes del partido tienes que comer o desayunar. Al principio también noté que las entradas aquí son más fuertes, los defensas no se andan por las ramas. En mi segundo partido, un jugador del Sunderland me pisó la espalda cuando yo estaba tumbado boca abajo después de una falta y yo alucinaba bastante [días después, la Federación inglesa actuó de oficio para sancionar al escocés Phil Bardsley con cuatro partidos], pero aquí es verdad que los árbitros dejan jugar mucho más. Hay muchas acciones que en España serían falta clara y que aquí no lo son.

mata2También parece que la Premier se sabe vender mejor que la Liga.
Quizá a nivel de concepto. Y de marketing y merchandising. El Chelsea, por ejemplo, es un club muy grande, con una política de marketing muy desarrollada, con aficionados en muchos países. En Asia, por ejemplo, es un club muy seguido porque la Premier sigue siendo la liga más vista en aquella zona.

¿Qué hay de la mística de los campos ingleses?
Sí, algo de eso hay. Ya conocía Old Trafford porque jugué allí con el Valencia, y a principio de temporada tuve la suerte de jugar en Wembley con la selección. Pero lo que más me está sorprendiendo son esos típicos campos ingleses que no tienen tanto aforo como en España, más pequeños, pero con mucho encanto. Así, a bote pronto, de los que he visto, me quedo con el del Queens Park Rangers y el del Newcastle, tienen algo especial. ¡Y, por supuesto, Stamford Bridge!

¿Has tenido muchos problemas con el idioma, para entender a árbitros, compañeros o rivales?
No, no muchos. Cuando llegué, no me costaba entenderlo si no me hablaban demasiado rápido. Expresarme me costaba más al principio, por aquello de soltarse. Entre los compañeros, todo bien, aunque claro, si Terry y Lampard se ponen a hablar entre ellos, es complicado, con un acento muy marcado, a veces cuesta bastante captar más de la mitad de la conversación, pero eso es como si un inglés viene a Asturias y me oye a hablar a mí con algún amigo, ¿no? Además, en el vestuario tenemos a Iván, un fisio gallego, y el jefe de los servicios médicos es Paco Biosca. Eva Carneiro, la doctora del primer equipo, también habla español. El míster da las instrucciones generales en inglés, pero luego, si hay que aclarar algo, suele dirigirse a nosotros en castellano. Habla cinco idiomas… Y el club también nos ofrece clases de refuerzo.

Sigues la Liga española muy de cerca, ¿no?
Todo lo que puedo. Al Valencia siempre lo veo, y casi todos los partidos de Barcelona o Madrid que dan por la televisión, también. Bueno, en realidad veo cualquier partido que puedo, si estoy en casa. Me gusta seguirlo de cerca, me sigue gustando mucho el fútbol español.

¿Vivir en Londres es tan atractivo como parece?
Sí, porque es como si hubiera muchas ciudades dentro de la ciudad. Al llegar aquí, me regalaron Historias de Londres [del periodista Enric González] y fue una gran guía de viajes. Hay muchísimas zonas interesantes y aún me quedan varias por descubrir. Me gusta mucho pasear por Kings Road, una de las calles más conocidas de Chelsea. He comprobado el bullicio de Oxford Street, también he estado por Camden, Portobello y en Covent Garden me gusta especialmente el eje de Seven Dials, es como un pequeño oasis en pleno centro de la ciudad. También estuve hace poco en la National Gallery. Y ahora parece que está de moda, trendy como dicen aquí, el East End y Brick Lane, la zona bohemia, con muchas tiendas de ropa vintage y en la que viven muchos artistas, pintores, escritores, etc. También me gustó mucho la ciudad de Oxford, fui hace poco con mi familia en un día libre y es verdad que se respira un ambiente universitario muy marcado. Por Londres no suelo ir en coche, porque da la impresión de que la ciudad no está demasiado preparada para los coches, así que el metro y adelante. Al principio, cuando estaba buscando piso, dudé entre irme a las afueras, cerca de Cobham, o en la ciudad, y elegí la ciudad. A las afueras suelen vivir los jugadores que tienen hijos, en casas con jardín. Voy en coche cada día a Cobham, es una media hora de camino, pero lo de conducir por la izquierda ya lo llevo muy bien. Lo peor eran las rotondas, pero el tema ya está dominado.

Para no aparcar del todo el tópico, ¿qué hay de aquella vieja fama de la comida inglesa?
Hombre, yo suelo comer en la ciudad deportiva y allí hay de todo: pasta, ensalada, carne, pescado. Como si estuviera en España. Y luego, para cenar, sí que salgo de vez en cuando. En Londres hay muchísima variedad. Me gusta la comida asiática y la italiana, y acabo de descubrir un restaurante, el Ibérica, con muy buenos productos asturianos, del que soy bastante fan. ¡Pero la fabada de mi abuela sigue siendo un espectáculo insuperable!

La crisis económica que sigue golpeando con virulencia al sur de Europa, España incluida: siempre se ha dicho que los futbolistas viven en una burbuja aparte, ¿también ahora?
Yo sigo muy de cerca todo lo que pasa en España. Me conecto a diario, hablo con la familia y los amigos y también veo muchas cosas por Twitter, y desgraciadamente, casi todas las noticias que llegan son bastante malas. El problema del paro lo he visto más o menos de cerca porque tengo bastantes amigos o conocidos que han venido a vivir a Londres a buscarse la vida, gente que ve que en España no les sale ninguna oportunidad para trabajar y se vienen aquí, aunque no tengan nada mirado de antemano, al menos para aprender inglés y empezar a buscarse la vida poco a poco aquí.

Seguro que mucha gente se pregunta qué pinta el fútbol en medio de toda esta tormenta económica, por qué tanta atención al deporte, con la que está cayendo.
Es verdad que siempre se dijo que el fútbol era una vía de escape, pero creo que aquello del opio del pueblo ya está superado. En España, por ejemplo, en medio de la crisis, la gente se llevó una gran alegría cuando la selección ganó la Eurocopa y el Mundial. Son cosas que te animan, que te hacen sentirte orgulloso de tu país. El fútbol, en muchos casos, sirve para eso: cuando llevas una mala semana en el trabajo, ilusionarte con el partido de tu equipo, y si juega bien y gana, pues al menos te anima un poco. En los momentos difíciles, el fútbol y el deporte pueden representar mejor que ninguna otra cosa la ilusión, la capacidad para pensar en positivo. Creo que el fútbol también puede dar lecciones muy interesantes de superación personal, de motivación, de sacar fuerzas de donde parece que no las había o de encontrar nuevos caminos para superar los obstáculos. En mi caso, además, el fútbol siempre ha estado muy presente porque mi padre fue jugador y lo he vivido casi desde que nací.

¿Cómo es tu vida más allá del fútbol?
Supongo que como la de cualquier chaval de mi edad. No sé, me gusta mucho el fútbol y me gusta estar pendiente de lo que pasa en España, por supuesto me fijo cada semana en los resultados del Oviedo. Fuera del fútbol, me gustan los libros de Murakami, tienen una atmósfera un poco extraña, pero consigue atraparte. También he leído a Paul Auster y a Jorge Luis Borges y me han gustado. He seguido varias series de televisión, sobre todo Los Soprano, Mad Men y Californication, aunque la que me gustó especialmente fue Entourage [El séquito], ¡me encantaban los personajes de Johnny ‘Drama’ y Ari Gold! Suelo escuchar todo tipo de música, aunque si tuviera que quedarme con un grupo, quizá sería Coldplay.