En el VIP lounge del hotel donde nos convoca no hay demasiada gente. Parece un lugar tranquilo. Y exclusivo. La primera impresión al verle es la de estar ante un tipo adinerado, acostumbrado a saltar de país en país como quien cambia de línea en el metro. Polo sport, colonia fuerte y una mirada pícara. Pero su apellido no engaña: es el hijo de Julio Grondona, el expresidente de la AFA fallecido en julio de 2014. No es por nada pero sus ojos -pequeños, azules y brillantes- recuerdan a los de su viejo. Humberto Mario (27 de octubre de 1957) es el mayor de dos hermanos. Exjugador de fútbol durante los 80 en Arsenal de Sarandí -club fundado por su progenitor-, no tardó en sustituir las botas por los despachos. En 1992 fue director técnico de Racing de Avellaneda. Un año después probó suerte en el banquillo de Talleres de Córdoba. Y posteriormente se fue a España como ayudante de Carlos Bilardo en su segunda etapa sevillista. Como entrenador en solitario le aguardarían nuevas experiencias en Argentina, Perú y México, todas ellas sin títulos; algunas, directamente, saldadas sin pena ni gloria.

Pero todo esfuerzo tiene su recompensa y en 2013, bajo la responsabilidad de su padre, obtuvo el cargo de director de las divisiones juveniles de la selección argentina, de la que pronto sería su seleccionador. Con la sub 17 ganó el Sudamericano el mismo año, y dos años después volvió a repetir título, esta vez con la sub 20. Parte de la camada que tuvo bajo sus órdenes estará en Brasil para disputar los Juegos Olímpicos. Alguno incluso participará también en la Copa América Centenario. Pero el que seguro no va a estar será él. Tras quedar fuera de la fase de grupos en el Mundial sub 20 de Nueva Zelanda -un «fracaso», como reconoce-, la AFA no le renovó su contrato en diciembre y el proyecto juvenil fue a parar a manos de Gerardo Tata Martino, seleccionador también de la absoluta. Amigo y confidente de jugadores como Leo Messi o Javier Mascherano, al mayor de los Grondona le ocurre como a muchos argentinos: le gusta hablar y le gusta hablar de fútbol. Sobre todo cuando en la conversación se cuelan nombres como el ’10’ del Barcelona o algunos de los chicos que ha podido entrenar a lo largo de los últimos años y que, o ya están en Europa, o no tardarán en hacerlo.

Esta Copa América Centenario tiene cierto aroma mundialista. ¿Cómo la encara Argentina?

Dependerá de cómo lleguen los jugadores. Como siempre, por más que se una la CONCACAF con la CONMEBOL los candidatos van a ser los mismos. Estados Unidos y México siempre van a presentar equipos complicados. Pero luego estarán los de siempre: Argentina, Brasil, Colombia… No sé si Chile está para repetir, la verdad. De 16 selecciones, hay seis con posibilidades.

¿Le van a pesar a Argentina las dos finales perdidas en el Mundial y la Copa América?

Las finales se pierden porque se llega a ellas. No creo que sea malo no ganarlas. Por lo menos estuviste. Llegaste el primer día del evento y te fuiste el último. Los que no llegan a las finales nunca, ¿se contentan realmente con eso? A mí déjame llegar a la final y luego ya veremos.

¿Pero crees que existe cierta ansiedad en la selección argentina por brindarle un título a su afición?

Sí, pero ese mensaje hay que trabajarlo. Hay que hacerle entender a la afición que es bueno que la selección esté en la final. Las críticas siempre van a ser menos. Las finales perdidas ante Alemania y Chile fueron diez minutos de bronca. ¿Pero qué pasaría si no pasas de cuartos? ¿Está mejor cortar antes o llegar a la final y perderla? Por temas económicos, de prestigio, de ilusión, de trabajo periodístico… Al final lo que quedan son las dos finales perdidas, sí. Pero ahora mismo no sabría decirte qué rival podría hacerle sombra. Si Argentina está bien, no tiene rival.

¿Llegan este año los internacionales argentinos en un mejor momento que, por ejemplo, en el último Mundial o en la última Copa América?

Todos llegan bien, incluso algunos mejor que otros años, como Higuaín o Di María. Pero el parón que hay entre el final de la temporada con sus respectivos clubes y el torneo de selecciones nunca es bueno: rompe el ritmo competitivo, hace bajar la adrenalina. Argentina llegó muy bien a Brasil y a Chile. Por eso creo que llegar mejor es imposible.

Si es imposible llegar mejor, ¿qué necesita la Albiceleste para ganar esta vez?

Pues te diría que suerte, la suerte que le faltó en Brasil y en Chile. Los chilenos jugaron para empatar. Y Alemania es Alemania, sí, pero no hizo su mejor partido. En la final de la Copa América pudimos marcar a falta de un minuto del final y luego acabamos perdiendo en los penaltis. ¿Pero sabes qué es lo bueno? Que Argentina es un equipo que propone. En los últimos torneos pudo ganar por goleada muchos partidos que acabó empatando. El día que no proponga, ese día es el que estaré realmente preocupado. Aunque claro, si tienes a Messi y no propones, cerramos la persiana.

«En ataque Argentina es de ‘9’. Pero de mitad de cancha para abajo es una selección normal, que aun está buscando la continuidad en su pareja de centrales, por ejemplo»

Messi tampoco es que esté solo ahí arriba. Hay grandes delanteros de nivel a su lado. ¿Está descompensada la selección si comparamos el ataque con su defensa?

Sí, Argentina no es un conjunto equilibrado. Pero hay equipos que tienen excelentes defensas y no tienen ataque. Sinceramente, no veo un equipo equilibrado en Sudamérica. El 80% de las selecciones están desequilibradas. Si como en el caso argentino, tu ataque es 9 y tu defensa es 6, hay que proponer. Si te hacen un gol, como mínimo tienes la posibilidad de marcar tres. Todavía no he visto una selección pareja de 7 puntos, por ejemplo, en todas las líneas. Todas tienen puntos negros. De mitad de cancha para atrás Argentina es una selección normal, que aun está buscando la continuidad de los centrales o de los laterales. Hay que encontrar una defensa competitiva que juegue de forma regular. Como hacen, en Europa, Alemania y España, las más equilibradas del mundo ahora mismo.

Con este desequilibrio ocurren cosas como que Paulo Dybala no tenga sitio…

Hay que ver primero si el club te lo quiere dar. Los equipos no están obligados, a mí me ocurrió muchas veces. Paulo tiene la ventaja de que es zurdo, goleador, tiene el arco en la cabeza. Desde luego en los Juegos sería cabeza de león mientras que en la Copa América sería cola de ratón. Pero insisto, las listas suelen tener muchas complicaciones. Por ejemplo, Kranevitter descansa para la Copa América pero jugará los Juegos Olímpicos. Para eso hay que hablar con el jugador, convencerlo, que haga fuerza para que el club lo libere…

En cualquier caso, esta edición de la Copa América, en los Estados Unidos, un año después de la de Chile… Es un poco antinatural,¿no?

Es un torneo raro, no te lleva a la Copa Confederaciones, no cuenta en el palmarés oficial. Da la impresión de que servirá para reforzar a su ganador pero tampoco dolerá a los que la pierdan. Pero en el caso de Argentina, la eliminatoria mundialista es mucho más importante, en Copa América hay que hacer un papel digno pero al Mundial de Rusia hay que ir sí o sí.

grondona3El Tata dijo que se suicidará si no lo consigue…

Es que sería un golpe durísimo. La última vez que no estuvimos en un Mundial fue en 1970. Aunque nunca antes sufrimos tanto. La eliminatoria es angustia pura. Luego te digo que para mí el campeón del Mundial debería estar clasificado de forma automática para el siguiente. Incluso el finalista.
Antes nombrabas a Messi, jugador que conoces bien desde que era muy joven.

Hay dos maneras de opinar sobre él. Con el corazón y con la cabeza. Yo yo lo hago con el corazón. No hay palabras para definirle. Dije siempre que Cristiano Ronaldo es el mejor jugador de fútbol del mundo, pero Leo es de otro planeta. En partidos oscuros, él saca la luz.

Hubo un tiempo en el que pensábamos que Leo necesitaba el gol como el oxígeno. Ahora parece divertirse igual sin tener que marcarlos.

Al final, y esa es una opinión personal, al gran jugador de fútbol tienes que tenerlo en el centro del campo. Él puede jugar en la derecha siendo zurdo, hay muy pocos que sean capaces. Pero al cerebro, al tipo inteligente, al más pillo, debes ubicarlo en el medio del campo, para que de pases y coordine el juego. Leo siempre fue un excelente asistente, pero eso quedaba tapado porque hacía muchos goles. Si yo voy a la cancha quiero que todas las pelotas pasen por él, porque sé que va a dar un pase de gol, y hoy en el mundo del fútbol son muy pocos los que tienen la capacidad de dar asistencias perfectas en el transcurso de un partido. Quiero que la tenga siempre, por eso en el centro va a recibir más.

«Messi siempre fue un gran asistente. Pero lo ocultaba porque hacía muchos goles. Ahora marca los que tiene que marcar y se dedica a poner luz cuando el equipo está a oscuras»

¿Maradona fue un visionario entonces?

Bueno, si te fijas en ese torneo, el Mundial 2010, no hizo ningún gol; en cambio yo considero que fue el mejor del campeonato hasta ese momento. Asistía en todas las ocasiones. Era el más trascendente. Los que le discuten dicen que no marcó. Pero es que el resto lo hizo casi todo bien. Ahora sabe que con los atacantes que tiene al lado puede echarse unos metros atrás y hacerles mejores. Te hace el gol cuando lo tiene que hacer. A mí dame esos jugadores que en la oscuridad encienden la luz. Ronaldo es explosivo en el área grande, es tremendo. Resuelve de todas las maneras. Pero no hace jugar como hace jugar Messi. En Argentina no quiero que tenga el balón otro. Mucho menos sus compañeros: cuando están confusos le dan a él el balón para que resuelva el problema.

En los Juegos Olímpicos habrá muchos jóvenes que entrenaste en tu etapa como seleccionador juvenil. ¿Cuántos hay que estén preparados para dar el salto a Europa?

Habrá que ver la lista definitiva pero, aunque deben seguir mejorando y aprendiendo, todos tienen el talento para jugar en Europa. Otros ya lo están haciendo, como es el caso de Ángel Correa. Para mí es el sucesor natural de Messi. Es lo más parecido a él que hay en Argentina. Es un futbolista distinto, que además de ser habilidoso en el área, te hace jugar. Kranevitter, Vietto… Son otros jugadores que tuve y que ya están en Europa, curiosamente en el mismo club: el Atlético de Madrid.

No parece una coincidencia que Simeone haya apostado por compatriotas suyos.

Lo dije hace poco. El Atlético es el plantel de más futuro de España. Tiene talentos que van a ser importantes en poco tiempo. Y llegarán otros. El Cholo elige bien, es muy vivo y sabe qué es lo mejor para su proyecto futbolístico. Busca jóvenes en puestos clave, para que aprendan al lado de jugadores consagrados. No hablo solo de futbolistas argentinos. Vale para Giménez, uruguayo. El día que se retire Godín ya habrá aprendido todo del puesto de central porque habrá tenido al mejor maestro a su lado.

¿Algunos nombres propios en cuanto a juveniles que puedan llegar a Europa a medio o corto plazo?

Emanuel Mammana, por ejemplo, es el defensor en mayusculas. Lo tuve cuatro años. En la selección que dirigí jugaba de líbero, con un cabeceo imponente, habilidoso y gran controlador del timing a la hora de cortar balones o dar salida a la pelota. Es un central de presente y de futuro. En el ataque, por ejemplo, está Giovanni Simeone, que es el gol. ¿Está maduro para ir a un equipo europeo? Puede que de segundo lote, en una liga francesa, por ejemplo. Pero es un profesional excelente, más que el padre. Va a llegar a la élite, eso seguro. Es el típico jugador que quieres tener siempre en tu equipo. Es un gran rematador, tiene entrega, tal vez deba mejorar el pase pero tiene tiempo. A nivel de carácter es más tranquilo que el padre, eso sí. Me acuerdo también de otro atacante, Sebastián Driussi. Fue máximo goleador del equipo campeón sub 17. Tiene unas condiciones fantásticas, pero en River Plate no juega en el puesto que tiene que jugar. Puede ser atacante y mediapunta, y en cambio lo ponen de centrocampista, donde tiene que ir y venir. Pero así es River: no te espera, o juegas bien de inicio o las oportunidades se agotan.

«Giovanni Simeone es gol. Y está maduro para ir a Europa, aunque sea a una liga como la francesa. Es un profesional excelente, más que el padre»

¿Ve con buenos ojos que los jóvenes talentos argentinos se marchen tan pronto de su país

Yo era de los partidarios de que no salieran del fútbol argentino porque todavía les quedaba aprendizaje. Pero hoy por hoy cambié de opinión. Veo a los chicos, visito a los que juegan fuera de su país y pienso que es mejor que estén en Europa. Yo defiendo la liga argentina como el que más pero siento también que deben salir para mejorar. La vida está complicada para el jugador en Argentina y Sudamérica. En Argentina las presiones que recibe el jugador son enormes. Primero, del club que quiere que juegue bien rápidamente. Segundo, la familia, los agentes y el entorno que quieren que gane plata. Una vez llegan a Europa, el punto económico está resuelto. La familia está contenta, la nueva ciudad es linda, etc… Y entonces la única presión que queda es la de cumplir con el club: jugar bien. Entre jugar bien en Sudamérica y jugar bien en Europa prefiero que lo hagan en Europa. Hoy traes a los padres, los abuelos, el jugador ya no está solo. La vida es diferente en Europa. Es distinto. Cambié mi forma de ver las cosas: a una cierta edad quiero que vengan a Europa.

¿Cómo colisiona, si es que lo hace, la competitividad de unas categorías inferiores como las argentinas con la tarea puramente formativa?

Depende del país. Si la selección mayor siempre está arriba, los jóvenes no pueden dejar de estarlo. Los chicos se preparan, e imitan a los mayores, ven cómo se les exige ganar y llegar a finales. Con otras selecciones las exigencias son distintas. A veces no es tanto formarlos como frenarlos. La adrenalina del entorno es brutal, hay que mentalizar al jugador de que existe un proceso que hay que seguir. En Argentina, por historia, no nos queda otra que estar arriba en todas las competiciones.

Bélgica, que tiene ese palmarés, trabaja con otro ritmo formativo. ¿Es mejor o peor?

Yo desde luego prefiero tener a un jugador ganador que perdedor, aunque esté en su etapa formativa. El que pierde en su actividad, pierde en la vida. Hay que hacer crecer a ganadores, sin tibieza alguna. Es bueno que los chicos vayan creciendo ganando. Si crecieran perdiendo nadie estaría contento. Son edades en las que viven captando información. Como técnico y formador hay que dar buen ejemplo. Pero la exigencia ganar es irrenunciable.

«La selección de Brasil lleva año y medio preparando estos Juegos Olímpicos. Y le sumará Neymar. Para mí sería un milagro que Argentina se llevara el Oro»

En la balanza del reto, la exigencia y la ilusión, ¿qué le compensa más a Argentina? ¿Ganar la Copa América Centenario o el Oro en los Juegos Olímpicos?

Nos clasificamos para los Juegos Olímpicos tras ganar el Campeonato Sudamericano de Fútbol Sub 20 de 2015. Pues bien, en ese torneo ya ganamos a Brasil. Pero Brasil lleva un año y medio preparando esa selección para encarar los Juegos. Y además le sumarán a un jugador como Neymar. Yo no hubiera resistido perder con Brasil en su país en los Juegos. Entonces, con una respuesta diplomática, te diré que al no poder participar como seleccionador me he quitado esa angustia. Friamente te diré lo que siento: sería un milagro que Argentina ganara el Oro en Brasil. Hay un gran equipo pero tiene que pasar una fatalidad para que Brasil no se lleve el premio. Porque es local, porque les falta el oro…

¿Argentina, entonces, no tiene opciones en Brasil?

El equipo que llevará el Tata no se juntó aun, nunca han jugado juntos, será un tiempo de preparación corto. Brasil lleva tiempo armando su equipo. No creo que vuelva a haber otro Maracanazo. Van a tomar todos las precauciones.

Si pudieras escoger un título para Argentina este verano, ¿cuál sería?

La Copa América Centenario. Ganarla significaría dejar de alimentar la cancioncilla de que esta generación no gana títulos. Además, Argentina ya tiene oros olímpicos. Para el presente y futuro diría que es más fundamental ganar la Copa América Centenario. Se quitarían esa mochila de ansiedad de la que hablábamos antes. Y sería una gran inyección de moral para encarar las eliminatorias mundialistas y sellar el billete a Rusia. Eso, desde luego, es lo más importante.