La franqueza con la que responde este tipo, por inusitada, asusta. Tal vez sea que es mucho más joven de lo que da a entender su ya vasta carrera en los medios. Puede que la culpa la tengan la radio y la noche, que cuando se entreveran siempre acaban pariendo a criaturas curiosas y sugerentes, rapsodas con polo y zapatillas deportivas que llegan a casa del trabajo a las tantas de la madrugada y que se toman el primer café del día cuando tú ya estás poniendo a cocer la pasta. Quizás sencillamente sea el hecho de que tiene poder sobre la opinión pública, pero que actúa como si todavía no se hubiese dado cuenta, o como si prefiriese no saberlo. El caso es que Héctor Fernández, director de ‘Al Primer Toque’ en Onda Cero, argumenta, protesta y se ríe de una manera muy distinta a la que podías imaginarte. Y no, por mucho que él insista, ya no es un aprendiz de manos blandas y voz vidriosa. Ahora es una pieza relevante de las ondas que, a la espera de que se confirme el aterrizaje de José Ramón de la Morena en su cadena, podría cerrar una etapa próximamente. Tocará hablar de esto, supongo, pero el inicio de la conversación debe ser otro, y es innegociable. A mí no me miren. Pídanle explicaciones al fútbol. Porque el Alavés, el club que le pinza la pasión por dentro a nuestro entrevistado, acaba de confirmar su regreso a la élite del fútbol español. Y eso sí que es una exclusiva contundente, no jodas.

Héctor, puede parecerte una pregunta muy obvia pero, ¿por qué el Alavés? No es lo más normal del mundo que un niño se apasione de un conjunto que por aquel entonces estaba lejos de la primera línea mediática.

Principalmente,  porque soy de Vitoria, y el club de tu ciudad siempre te va a representar más que cualquier otro. También es verdad que cuando yo empecé a tener conciencia futbolística, por así decirlo, ser del Alavés no era fácil, era ser un proscrito, porque el club estaba muy abajo. En aquellos tiempos en el País Vasco lo sencillo era ser del Athletic, que venía de ganar algunas ligas, o de la Real. Y claro, con ese panorama, elegir a un equipo que estaba en Tercera o en Segunda B era un poco triste. Sin embargo, mi padre y mi abuelo me llevaron desde que era un bebé a Mendizorroza, y este club siempre lo he sentido como algo mío. Aunque también tuve mis gustos personales, ¿eh? Sin ser de la Real, por ejemplo, era muy de Arconada. A mí no había cosa que me hiciera más ilusión que ver jugar a Arconada y vestirme como él, con la camiseta azul, el pantalón negro y las medias blancas.

Aunque tampoco él consiguió que te cambiaras de bando. ¿Qué más te viene a la cabeza de aquella época?

Tengo dos recuerdos muy iniciales de mi ‘alavesismo’. El primero es estar en la Tribuna General agarrado a la valla y viendo como jugaba Santiago Idígoras. Y el segundo, un partido que fui a ver con un amigo y su abuelo, en el que el Touring de Rentería nos venció, y del que todavía me acuerdo como los aficionados visitantes salían del estadio y gritaban: “¡Por aquí ha pasado el tren del Touring de Rentería!”. Y yo pensando que joder, que en otros sitios te visitaba el Barcelona, el Madrid o el Sevilla, y que en cambió a nosotros aquí nos ganaba el Touring de Rentería [se ríe].

Tu crecimiento como aficionado del Alavés, según tengo entendido, va en paralelo al desarrollo de tu pasión por el periodismo deportivo. Hasta que con 19 años empiezas con las narraciones radiofónicas de los partidos de los ‘albiazules’. Dos amores, una relación.

Respecto a eso también tengo una anécdota tremenda. Mira, yo lo viví todo como un hincha hasta 1998, cuando el Alavés de Manolo Serrano consigue subir a Primera División. El último partido en Segunda, contra el Rayo Vallecano, también fue el último antes de que se remodelara Mendizorroza, que entonces todavía era un campo abierto, sin esquinas. Yo no había estudiado Periodismo, pero conocía a gente que estaba en los medios porque me gustaba mucho hablar de fútbol. Y un día, un compañero de Radio Popular me dijo que iban a comenzar un proyecto nuevo y que querían que yo fuese a los partidos con ellos. Y me animé. Pero justo antes de que pasara eso, una empresa de trabajo temporal me había ofrecido  un puesto para sacarme algo de dinero colaborando en las obras del estadio. Así que una semana antes de comentar mi primer partido en la radio, estaba colocando los asientos de la nueva grada del recinto.

 

“Habrá gente a la que no le guste lo que voy a decir, pero yo creo que Pepe Bordalás es ‘mourinhismo’ puro, porque es un tío que mete mucha presión arbitral y que introduce una carga de tensión en los jugadores muy importante”

 

Y de ahí se traza una parábola que te ha acabado llevando a ti a ganarte la vida delante de un micrófono y al Alavés a escribir su historia más reciente combinando capítulos memorables con otros más tétricos. Hasta que el calendario da un frenazo este último domingo, y el conjunto sella en casa su vuelta a Primera tumbando al Numancia. Tú pudiste vivirlo en directo.

Fue espectacular. Cuando yo me marché de Vitoria por trabajo, de lo que tenía ganas era de volver a seguir al Alavés como un aficionado más, animando a los jugadores y con mi bufanda en el cuello. Y la culminación de todo ese deseo la tuve el domingo. Me lo pasé muy bien, fui con mi familia y pude verlo todo con otros ojos. Me emocioné mucho,  porque además conozco a gente del vestuario. Como el capitán, Manu, que es un gran amigo mío desde hace muchos años y que fue quien pudo marcar el gol decisivo.

¿Cómo estaba el ambiente en la grada?

Pues ya te lo puedes imaginar. Es increíble lo que ha significado como explosión social el ‘alavesismo’ desde que bajamos a Segunda B, y como la hinchada se ha recuperado hasta convertir Mendizorroza en un campo alemán. La gente está tan pillada que nuestra casa parece un ‘mini Westfalen’.

¿O sea que, 10 años después, el Alavés vuelve a la máxima categoría más fuerte de lo que se fue?

Yo creo que sí. Y eso que se han vivido momentos muy tristes, con los problemas económicos, la posibilidad de desaparecer,  la caída en Segunda, las cuatro temporadas en Segunda B… La institución se atascó, y la llegada de Josean Querejeta la acabó salvando. La entrada del Baskonia en el accionariado, además, coincide con algo muy singular. Hasta entonces, el Alavés tenía una hinchada, repartida en peñas, que arropaba al equipo pero que ya había llegado a un punto muy estandarizado. Pero a partir de ahí se planta en el estadio un grupo nuevo y muy joven que decide que todo ese fondo se tiene que juntar, y se empieza a crear como un evento social. O sea que ir a Mendizorroza se convierte en un acto social, una fiesta que empieza a crecer, a crecer,  a crecer… Por eso creo que las aficiones de otros equipos que el año que viene vengan a Mendizorroza van a flipar. Nos ha pasado como el Sporting o el Oviedo: a partir de la dureza, nos hemos regenerado una barbaridad.

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Y si cerramos un poco el plano y nos centramos en lo meramente futbolístico, ¿qué nivel de trascendencia merece el papel que ha jugado el nuevo entrenador, José Bordalás, en la consecución del ascenso?

Hay una canción que se escucha en Mendizorroza, y que dice algo así como ‘yo sin ti, Bordalás, no sabría cómo subir’. La gente está convencida de que ha encontrado al nuevo Mané. Lo voy a decir como lo pienso, y sé que habrá gente a la que no le guste eso, pero yo creo que Bordalás es ‘mourinhismo’ puro. Tácticamente, por supuesto, pero también por personalidad, porque es un tío que mete mucha presión arbitral y que introduce una carga de tensión en los jugadores muy importante. Yo, sinceramente, y eso ya lo dije a mitad de temporada, preferiría que mi equipo tuviese otro tipo de estilo, uno que le permitiera jugar más. Pero Bordalás, siendo directo, ha dado muy buenos resultados, y por eso lo apoyo a muerte. Lo que también ha conseguido el míster, y eso tiene mucho mérito, es que la grada conecte directamente con él. En ese sentido tiene lo mejor de ‘Mou’.

Ahora nombrabas a Mané. Este año también se han celebrado 15 años de aquella final histórica de la Copa de la UEFA contra el Liverpool que se acabó perdiendo. ¿Es demasiado utópico pensar que a medio plazo se podría volver a repetir algo así?

No voy a decir imposible, pero es muy complicado hoy en día plantarte por sorpresa en una final europea. Solo hace falta ver al Villarreal, con el equipazo que tiene, todo lo que le está costando. Es muy difícil. Ahora mismo yo creo que lo que hay que priorizar es que el Alavés se asiente de nuevo en Primera. El recuerdo no nos lo quita nadie, eso sí. Yo tuve la inmensa suerte de estar con la radio en Dortmund, y aquello fue muy especial. Aquel día ganamos perdiendo, y como dice Javi Moreno, tuvimos que meternos el gol en propia puerta y todo. Aun así, si actualmente volviera a suceder algo parecido, creo que iría mucha más gente de Vitoria y que en las gradas el ambiente sería completamente distinto. Entonces fuimos a la final con una modestia tremenda, pero ahora hay muchos más aficionados orgullosos del Alavés.

 

“Todavía no me puedo manifestar sobre mi futuro, pero sí quiero decir dos cosas. La primera es que Onda Cero es la casa de mi vida. Y la segunda es que yo simplemente soy un miembro más de su plantilla”

 

Cambiando un poco de tema. Parece que no solo el Alavés se encara a una nueva etapa. Se rumorea que, con el probable fichaje de José Ramón de la Morena por Onda Cero, a tu trayectoria profesional también se le avecinan cambios. ¿Qué puedes decir al respecto?

Sé que la gente está impaciente, sé que muchos han pedido que me posicione públicamente con esto, y la verdad, yo no puedo estar más agradecido con todos ellos, porque, sinceramente, no me creo tan importante. Yo solo soy un periodista que no se quiere sentir noticia de nada, aunque por lo que sea ahora mismo lo soy. Todavía no me puedo manifestar, pero sí quiero decir dos cosas. La primera es que Onda Cero es la casa de mi vida. Y la segunda es que yo simplemente soy un miembro más de su plantilla. A partir de ahí, lo que se decida hacer en el futuro, pues me parecerá bien. Obviamente sé todo lo que se está comentando, pero también tengo que apuntar que al lado del resto de personas que hay en otras emisoras, de José Ramón de la Morena a Paco González, pasando por Joseba Larrañaga o Manolo Lama, yo solo me siento como un aprendiz. Todos se han portado conmigo de manera excepcional. Imagino que la gente estará inquieta, pero no puedo decir más que eso. Es la cadena la que tiene que pronunciarse.

He leído que cuando te nombraron director de ‘Al primer toque’, tus superiores te pidieron que te olvidaras de las audiencias, que siguieras siendo el mismo. Pero a la hora de la verdad, ¿no da la sensación que son precisamente ellas las que acaban moviendo las piezas de un sitio para otro?

Con los recursos que hemos tenido y con las circunstancias que hay en el grupo al que pertenece Onda Cero, yo estoy muy contento con lo que hemos conseguido con el programa. Estoy orgulloso de lo que hemos hecho. Lo único que creo es que al final las audiencias sí que tienen una repercusión directa en algo que nosotros, los periodistas, no podemos controlar, y que es el mundillo comercial. Yo tengo mi opinión sobre cómo se hacen los estudios de audiencia, y para mí es algo que, si te lo tomas demasiado en serio, es terrible. Porque te destroza por dentro. La verdad es que pensaba que no me iba a afectar tanto pero sí que lo ha hecho. El día que van a salir las audiencias siempre duermo mal. Si no te traen buenas noticias, te levantas y pasas unas horas de mierda. Y si la cosa te va bien, te quedas pensando que a la siguiente igual te llevas una hostia. Aunque al final me he convertido en un absoluto desengañado de este tema. Me quedo con el feedback de la calle, con la respuesta que te da la gente directamente. Y con eso estoy orgulloso, no, lo siguiente. Y luego también en un sector que para nosotros es primordial, y que es el de los protagonistas. En el momento en el que ves que los protagonistas quieren estar con nosotros, y que nos eligen por nuestra manera de trabajar, te quedas satisfecho del todo.

Después de tanto tiempo conociendo las entrañas del periodismo, ¿en qué crees que hemos perdido como oficio?

Que parece que se nos está olvidando que nosotros somos enlaces y no protagonistas. Hay gente que ahora se siente muy importante. Periodistas que no solo quieren influir en las informaciones, que eso ha pasado siempre, sino que encima quieren protagonizar esas noticias. Es terrible. En estos años que he estado dirigiendo el programa, he vivido boicots, chantajes, amenazas a protagonistas… De todo. Cosas que ni me hubiese imaginado que existieran, pero que están ahí. Es muy triste que esta profesión esté sometida a que de vez en cuando algunos la perviertan y la conviertan en algo sucio. Y eso al final lo pagamos los demás. Porque si tú quieres irte a los vestuarios con las medias limpias pero el campo está embarrado, estás jodido.

De hecho, en este país hay periodistas más famosos y seguidos que muchos deportistas de primer nivel.

Sí, aunque yo creo que también es importante que no nos confundamos. Hay que saber diferenciar entre periodista deportivo y showman. En España tenemos showmans muy buenos, pero que ya han dejado de lado su faceta profesional.

Ya, aunque quizás el problema es que muchas veces ellos mismos sí que se presentan con el cartel de periodistas…

Es que si la otra parte de la profesión también supiera distinguirlos mejor… Es decir, hay una cosa muy obvia. Acontecimientos mediáticos deportivos solo los tenemos de vez en cuando, con los Mundiales de fútbol y las Eurocopas, y si me apuras, las finales de Champions curso a curso o las peleas por la Liga de Madrid y Barcelona. Y ya está. Porque lo demás, como se puede comprobar con las audiencias, es poco en comparación a otros fenómenos como el Chicote, por ejemplo. Nosotros estamos a otro nivel. Lo que la gente tiene que distinguir es que con el deporte también se puede hacer espectáculo, como se demuestra porque hay gente que lo está haciendo, pero que eso no es periodismo. Eso es otra cosa. Tal vez sea que soy yo el marciano, y que solo defiendo lo que me gustaría consumir… En todo caso tengo claro qué no sabría hacer. Yo para El Chiringuito no valgo.

Algunos te tacharon de principiante y desconocido cuando empezabas en Onda Cero. Has tenido rifirrafes con gente como Siro López… ¿No puede ser que a veces, para defendernos, acabemos entrando en ese otro juego del que hablamos?

Por supuesto. Y te equivocas al hacerlo. Yo no estoy orgulloso de haberme defendido ofendiendo, y tengo que reconocer que alguna vez lo he hecho. No digo que sea malo valorar negativamente el trabajo de los demás, pero tendríamos que aprender a hacerlo sin ofender. Hablando del caso de Siro… Siro es historia del periodismo deportivo en España. Y el que se quede con el personaje que él ha creado últimamente, pues ya sabrá lo que hace. Ahora bien. Hay una cosa que a mí me revienta. Y es que te puedan ofender en lo personal públicamente y que luego tú cuando te los encuentras cara a cara tengas que hacer como si no hubiera pasado nada. Y yo por ahí no paso. Quizás con Siro me he equivocado alguna vez, pero él se ha equivocado conmigo muchas veces más. A él nadie le dijo, en su momento, que era un pringado por ser un novato. Y en cambio luego se comportó como un macarra de barrio viniendo a decir que yo no tenía experiencia. Pero repito, fui yo el que me equivoqué entrando en ese juego.

Desde luego, este no parece un mundo sencillo…

Es que, independientemente de lo que estamos comentando, hay gente de muy poco nivel. Y no digo profesionalmente, sino que me refiero a nivel personal. Yo me he encontrado con futbolistas a los que han amenazado diciendo que si no hablaban, iban a sacarles tal historia que les haría daño. Se juega con la libertad de los profesionales para que hablen en un sitio y no en otro, y se les dice que si no obedecen se sacarán imágenes que les van a dejar en mal lugar, por ejemplo. A mí, que haya gente que se dedique a esto, me parece asqueroso.

 

“Se nos está olvidando que los periodistas somos enlaces y no protagonistas. Hay gente que se siente muy importante, que ya no solo quiere influir en las noticias, sino que ahora encima también quiere protagonizarlas”

 

Afirmas, sin embargo, que el periodismo de bufanda no tiene nada de malo. En tu caso lo entiendo. ¿Pero no crees que para un periodista del Real Madrid o del Barcelona este tema le pueda resultar más escabroso?

Sí, eso es verdad. Y del Madrid más todavía. Siempre ha sido muy difícil decir que eras periodista y ‘merengue’ porque el Madrid era el equipo que dominaba. Y con eso ya parecía que eras parte del poder. Yo lo que pienso es que hay que tener educación con todo el mundo, pero que no pasa nada si un día te picas en broma con alguien que sienta otros colores. Eso no quiere decir que tú tengas más o menos señorío. De momento, para mí es muy fácil confesar que soy del Alavés, pero de repente un día puedo celebrar un gol que le metamos en el noventa y pico al Córdoba y que tres o cuatro se cabreen o lo interpreten como que yo me estoy burlando de ese conjunto. El año que viene, desde luego, tendré que ir con más cuidado para que nadie se sienta ofendido. Pero insisto, para mí el periodismo de bufanda no tiene nada malo porque es más honesto que ser un trilero que juega por detrás con las cartas marcadas.

Siempre has reivindicado que quieres hacer radio nocturna diferenciándote de lo que hace todo el mundo, huyendo de la actualidad y apostando, por ejemplo, por la cultura futbolística. Idea ambiciosa. ¿Reto superado?

Si mi objetivo hubiese sido ser famoso, seguro que no [se ríe].  Pero yo creo que lo que hemos hecho hasta ahora ha tenido un efecto positivo sobre los oyentes. Ojalá la gente haya entendido que mi objetivo cuando siento en una mesa a Capa y a Segurola no es adoctrinar a nadie, sino que todos puedan ver una opinión y puedan expresar que la suya es totalmente la contraria. Creo que he acertado, pero solo porque es lo que quería hacer. En su día se entendió que la única manera de ganar fama si eras un desconocido era  generando una polémica. Picabas a otro programa de máxima audiencia, esperabas a que te contestase y entonces seducías a las personas para que vinieran al tuyo y escuchasen la réplica. Pero a mí eso me da pena. Con lo que me quedo es que somos fieles a lo que nos habíamos prometido.

 

Foto de Marian Molina

Desde muy joven ya tenía claro que lo suyo era el periodismo deportivo. Con 19 años, empezó a comentar los partidos del Deportivo Alavés en Radio Popular. El actual responsable de “Al Primer Toque”, más tarde, hizo una incursión en el mundo televisivo, presentando algunos espacios en un canal local. Después fue director del departamento comercial en una revista de economía. El salto de Héctor Fernández a Onda Cero se produjo de la mano de Javier Ares. Ha sido coordinador del programa “Radioestadio” y presentador de la edición de los viernes de “Al Primer Toque”. También ha sido el conductor de los especiales del Mundial de Fútbol de Sudáfrica del 2010 y ha formado parte del equipo de enviados especiales a la Eurocopa 2012, a los Juegos Olímpicos de Londres y al Mundial de Brasil 2014. Narrador de baloncesto en finales europeas y de la NBA, desde hace dos años se convirtió en el responsable de la producción internacional de deportes en Onda Cero.