El mundo del fútbol atraviesa una profunda crisis de valores que pone de manifiesto la falta de educación por parte de padres, entrenadores y, evidentemente, muchos jóvenes jugadores. Muchos de nosotros hemos vivido un ambiente de crispación en un estadio, donde un error se penaliza con gritos, amenazas e insultos, consecuencia de la competitividad mal entendida.

Prácticamente cada fin de semana vemos en la televisión un nuevo capítulo de agresividad en campos de fútbol ya no solo de equipos de élite, sino también en partidos de fútbol base, en los que los más jóvenes tienen que presenciar peleas y situaciones violentas. En momento así, se debe apostar por la cordura, por la implantación de valores y por la educación ciudadana. I precisamente eso es lo que está haciendo el CE Premià de Dalt, que, juntamente con Corma y el Ayuntamiento de Premià de Dalt, presenta ahora su modelo que incluye no solo cuestiones relacionadas con el fútbol, sino que también muestra una gran preocupación por las problemáticas sociales en el actual mundo del deporte. Uno de sus lemas lo deja bien claro: «El deporte como eje de transformación social». Con la ayuda de Corma, una cooperativa de productores de planta ornamental que ha contribuido consiguiendo una subvención de la Generalitat de Catalunya, el club catalán ofrece una metodología tan innovadora como necesaria, que mezcla el fútbol con la sociología, y que arranca con apuestas nada convencionales, divididas en seis áreas de acción nuevas que van acompañadas por un nuevo modelo de gestión de club.

 

El fútbol base del club catalán presenta un modelo de fútbol en el que el deporte y el compromiso social irán de la mano

 

Todas estas áreas cuentan con propuestas muy originales. Algunos departamentos destacan por su exclusividad y por su compromiso con la sociedad. En el área social, por ejemplo, encontramos propuestas como la creación de un equipo de fútbol inclusivo o la construcción de clases de estudio con coordinadores para los jóvenes estudiantes. Además, el club anima a los padres a participar, al mismo tiempo que a los jugadores y a los entrenadores, bajo los valores de cohesión, concentración, trabajo en equipo o autoconfianza, entre otros.

Todo un compromiso social que, mezclado con el fútbol, da como resultado un modelo sólido y ejemplar. Eso sí, en esta apuesta por la educación, el Premià de Dalt tampoco olvida el área deportiva. En el nuevo proyecto futbolístico, los jugadores crecerán a partir de un estilo de juego propio que se enseñará desde el equipo pre-benjamín y llegará hasta el juvenil, el paso previo al primer equipo. Además de este punto, también se introducirá una dinámica de trabajo desde los niveles más bajos. El objetivo es que los doce equipos del fútbol base del Premià de Dalt compartan identidad, valores y filosofía futbolística. Una base que también estará complementada por un control nutricional periódico y el ‘Mindfulness’, una propuesta con la que se pretende estimular la mente de los jugadores y ayudarlos a formarse futbolística y psicológicamente. De esta forma, podríamos decir que el club catalán quiere construir su propia ‘Masia del Maresme’, haciendo un símil con el modelo del FC Barcelona, que ha destacado siempre por ser integrador, por sus valores y por su idea futbolística.

 

El objetivo es que los doce equipos de fútbol base del Premià de Dalt compartan identidad, valores y filosofía futbolística

 

A estos dos grandes departamentos se les sumarán otros cuatro, como el de logística, el de márquetin, comunicación y tencología, el financiero y el directivo.

Este verano empieza una nueva aventura que seguro que dará que hablar en el fútbol español. El club de fútbol del pueblo de Premià de Dalt se renueva de arriba a abajo, con un compromiso por las causas sociales único en nuestro país.