Me siento a escribir esto en estado de shock. O no sé muy bien en qué estado. Me siento a escribir en caliente. Creo que lo que ha sucedido hoy en el partido requiere más tiempo de digestión. Es como si hubieran metido todos los lances posibles en una coctelera y después de mezclarlos los volcaran en Fatorda para que se fueran sucediendo.

Voy a intentar reproducir todo lo que ha sucedido en la final de la Indian Super League 2 de manera que resulte creíble. Y podéis creerme si os digo que no va a ser fácil.

A los 4 minutos de partido, Dudu ha tenido que salir en ambulancia del estadio por culpa de un encontronazo en un salto al disputar el balón de cabeza. Al caer ya había perdido el conocimiento, he ido corriendo a ver cómo estaba y me lo he encontrado con los ojos vueltos emitiendo sonidos muy extraños. Se lo han llevado rápido y ya está bien, pero quizá era preludio de lo que estaba por venir. Me ha impactado esa imagen. Antes de terminar la primera parte se ha lesionado otro compañero, Leo Moura. Ha podido aguantar hasta el descanso cojeando y al empezar la segunda mitad ya teníamos dos cambios hechos.

Al poco del inicio de la segunda parte nos pitan un penalti. Kattimani, nuestro portero, lo para, pero el balón le vuelve al mismo que lo ha tirado y gol. 0-1. Por suerte, conseguimos empatar enseguida. Gol muy rápido de Semboy que nos ha dado mucha moral. La necesitamos. Pero a los pocos minutos, nos vuelven a pitar otro penalti. Y Katti lo vuelve a parar. Esta vez sin rechace. Seguimos con el 1-1.

El partido avanza y parece que vamos a ir a la prórroga. El tiempo se agota y en el minuto 87 nos pitan una falta al borde del área. Cojo el balón, ésta es para mí y no se me va a escapar. Y la meto dentro. Marco el 2-1 en el minuto 87. El estadio enloquece, yo enloquezco, mis compañeros enloquecen. ¡Ya está, campeones! Final perfecto para mi aventura. Un poco de autobombo para plasmar la realidad de lo que me ha sucedido: marqué en el minuto 92 en Delhi en el último partido de la Liga regular que nos dio el primer puesto y ayer volvía a marcar casi al final el que nos daba el campeonato. ¡Sí, sí, sí! Pero no.

¿Cómo ha podido pasar? ¿Cómo hemos podido pasar de la gloria al infierno en tan poco tiempo?

Después de celebrar el gol con un estallido espectacular del estadio, porque la final se jugó en nuestro campo, con nuestra afición, se reanuda el partido con dos minutos más el descuento por jugarse. Con un cambio preparado para perder tiempo y todos deseando el ansiado final, en el 89′ los rivales cuelgan un balón al área, nuestro portero despeja mal por culpa de un compañero que le golpea y se mete el balón dentro. Empate a dos y bajón considerable. La prórroga se va a hacer larga.

Pero, no, otra vez. En el 92′, un balón largo despejado lo aprovecha su punta para marcarnos el tercero y remontarnos el partido. Ahí sí se acaba. Ahí la caída sí que es indescriptible. En realidad no se acaba del todo, porque estamos a punto de marcar en una ultima ocasión, un tiro desde fuera del área que no se mete por centímetros. Pero, ¡Basta ya! ¡Final! ¡Que se termine esto! ¿Cómo ha podido pasar? ¿Cómo hemos podido pasar de la gloria al infierno en tan poco tiempo?

Así que me vuelvo para casa con el subcampeonato, rozando la gloria con las yemas de los dedos y con una sensación de que esto solo puede suceder en este lugar. Un final tan recargado… Como un guion de Bollywood, excesivamente dramático y rebuscado. Es evidente que ha merecido la pena, como también lo es que con la segunda medalla me iría de otra forma. No sé si más contento, creo que solo seria el reconocimiento lo que me llevaría, que ahora no será tanto. Pero a estas alturas, y después de cuatro meses lejos de casa, mis maletas vuelven mucho más llenas de lo que llegaron. Y muchas cosas viajan conmigo para quedarse para siempre.

fotojofre