A veces no hace falta irse muy lejos para encontrar una gran historia. Otras veces, sí. En este caso, mantenemos una conversación con una persona que ha pisado casi todos los continentes. Acompañadme en este viaje por países exóticos, guiados por un hombre que nos irá desgranando pequeñas experiencias que le dejaron huella. Criado en la Masía, Carles Cuadrat (Barcelona, 1968) no tuvo una gran carrera como futbolista, pero el destino, siempre caprichoso, le tenia guardado otro gran papel en la vida.

¿Lo tenemos todo? ¿Pasaporte? ¿Cambio de moneda? ¿Billetes del vuelo? ¿Sí? Pues comencemos.

BARCELONA

¿Cómo nace tu pasión por el fútbol?

Soy el típico caso de niño que enloquece con una pelota de fútbol. Somos cinco hermanos y desde pequeños hacíamos nuestros partidillos. En la escuela seguíamos jugando y cuando acabábamos continuábamos en el parque. Con nueve años insistí a mi madre para hacer las pruebas con el Barça, y aunque renqueante, conseguí convencerla y me cogieron.

De hecho, te codeaste con grandes nombres del panorama futbolístico como Guillermo Amor, Tito Vilanova o el ‘Chapi’ Ferrer; además de hacerlo en amistosos con jugadores como Gary Lineker o Bernd Schuster. ¿Qué recuerdas de aquella época?

Ganamos dos campeonatos de España de juveniles seguidos con una generación que marcó una etapa en el fútbol base. Estaba también Sergi López -hermano de Gerard López-, Jordi Roura, gente muy buena que luego han tenido grandes carreras profesionales. A Lineker o Schuster les hice de sparring, porque Luis Aragonés organizaba partidos del primer equipo con los del ‘C’ o los juveniles [Risas]. Eran años donde pocos conseguían subir al primer equipo. Fue con Charliy Rexach cuando realmente se abrieron las puertas y empezó el boom de la Masía.

Y con la selección española llegasteis a conseguir la medalla de bronce en el Europeo sub-16 de 1985, en Hungría.

Otra muy buena generación. Teníamos tres vascos muy buenos -Rafael Alcorta, Ander Gaditano y Ricardo Mendiguren-, del Madrid también teníamos a Maqueda y Diezma… Un verdadero equipazo. Lástima que no pudimos meternos en la final porque fallamos un penalti durante el partido y eso nos obligó a ir a la temida tanda, donde nos tumbó Grecia. Teníamos un equipo ganador.

 

«Nunca estuve con Rijkaard en el primer equipo, pero al final nos conocimos y pensamos que teníamos una forma muy parecida y compatible de entender el fútbol»

 

Una vez cuelgas las botas, después de pasar también por equipos como el Sabadell o el Gavà, vuelves al FC Barcelona para ejercer como preparador físico, y allí estás cerca de diez años vinculado al club. Hasta 2009, que conoces a Frank Rijkaard. ¿Cómo llegaste a formar parte de su staff?

Como jugador no tuve la oportunidad de dar el gran salto, pero al estar vinculado con el entorno Barça, Albert Benaiges se enteró que tenía los cruzados rotos y que había estudiado INEF, así que se me abrió la puerta para volver. Nunca estuve con Rijkaard en el primer equipo, pero al final nos conocimos y pensamos que teníamos una forma muy parecida y compatible de entender el fútbol. Cuando se fue al Galatasaray, se llevó a Albert Roca, que era su preparador físico, y a mí como asistente de Roca.

Con la llegada del holandés, también volvió el Barça de la filosofía cruyffista. ¿Cómo entendía el fútbol?

Creo que fue muy valiente. Entendió que el Barça no estaba pasando por buenos momentos, y había que hacer una apuesta por el fútbol ofensivo. Fue un acierto adelantar la posición de Xavi Hernández de interior, con más posibilidad de último pase y de llegar más al área, y sobretodo con el tema de la presión alta exigida a los delanteros tras pérdida. Hizo un trabajo espectacular. El Barça se había pasado cinco años sin ganar nada y Rijkaard fue el detonante de esa forma de jugar.

Todo el mundo se acuerda del Barça de Guardiola, pero todo empezó con el holandés. ¿Crees que la etapa de Pep eclipsó el paso de Rijkaard por la entidad azulgrana?

Bueno, lo que ha hecho y está haciendo Pep es muy grande, pero creo que la gente que realmente sabe de fútbol es consciente que es ahí donde se inició todo. Hasta el mismo Guardiola no tiene problema en mencionar sus referencias: personas como Lillo, Bielsa, o el propio Rijkaard, del cual aprendió mucho sobre cómo gestionar a los jugadores, trabajar la parte de no saltar ante la prensa o manejar situaciones de presión. Frank era muy bueno en ese tipo de cosas.

TURQUÍA Y ÁRABIA

¿Con qué te quedas, cuando estuviste con él en el Galatasaray o cuando estuvisteis con la selección de Arabia Saudí?

La verdad es que fueron dos situaciones muy distintas. Lo bueno de Turquía fue estar en un club grande. Lo que no pude conseguir como jugador, lo pude hacer como preparador físico, y tuve la oportunidad de estar colaborando en un club donde había derbiscon 60.000 personas en el campo; nos tocó jugar una eliminatoria en el Calderón contra el Atlético de Reyes y Forlán, partidos especiales que no pude vivir como futbolista, pero sí como preparador.

Y en Arabia, asumí un poco más de responsabilidad en el equipo porque Frank nos hizo ser más participativos en cuestiones tácticas, en trabajo a balón parado, etc. Nos dio muchas competencias. Albert Roca pasó a ser su segundo y yo el preparador físico del equipo, y eso nos ayudó en proyectos posteriores. Era un fenómeno de la gestión grupal, respetando a todo el mundo para sacar su máximo rendimiento. Por aquel entonces fue cuando empecé a vislumbrar la posibilidad de ser entrenador. Fue Frank el que me asesoró y motivó.

¿Es muy diferente el fútbol que se practicaba entonces en Turquía y Arabia, y el que se practica después de vuestra llegada?

Al final el fútbol es fútbol en todos los sitios. Lo que pasa es que cada país adopta unas características concretas. En Turquía, por ejemplo, es muy diferente el partido que juegas en casa que el que juegas a domicilio. Como visitante se crean situaciones que se hacían difíciles de controlar. Y en Arabia, el reto era diferente. Estuvimos muy cerca de clasificarnos para la última fase para ir al Mundial. Necesitábamos los tres puntos y a la media parte íbamos ganando 1-2. A modo de anécdota, debido a las altas temperaturas, en Arabia no juegan con botas con tacos de aluminio. Entonces, nos encontramos en Melbourne dominando el partido y de repente empieza a llover de una forma descomunal, como si fuera el fin del mundo, y nuestros jugadores comenzaron a resbalarse como bailarinas ¡Y no llevaban botas de recambio! [risas]. De eso aprendes y ahora a cualquier equipo que voy les exijo tener ese tipo de calzado por si acaso [más risas].

Y el final ya lo sabemos.

Sí, al final nos remontaron 4-2, y nos quedamos a las puertas de la siguiente fase.

Has pisado muchos países, y muy lejanos a tu Barcelona natal. ¿Se te ha hecho difícil tomar decisiones, sobretodo pensando en tu entorno?

La verdad es que no. Me ha gustado tanto el fútbol desde pequeño y ha sido una pasión convertida en trabajo, así que he entendido que las oportunidades para alguien con mi curriculum en España eran menores. El que me abrió las puertas fue Rijkaard y cuando él decidió dejarlo, la otra persona que confiaba en mi fue Albert Roca. Cuando decidió dar el paso a ser entrenador y surgió la oportunidad de entrenar a la selección de El Salvador, no tuve ninguna duda.

EL SALVADOR

¿Qué tal la experiencia con la selección nacional de El Salvador?

Pues muy interesante. El país está loco por el fútbol. Se reunían 40.000 personas siempre que se jugaba en casa. Trabajar a nivel de selección te permite vivir experiencias muy bonitas. Jugamos contra España, contra Argentina… Son grandes retos. De hecho, jugamos el último amistoso antes del Mundial de Brasil contra España y aunque perdimos (2-0) supimos plantar cara y estar resguardados hasta la segunda parte. Experiencias que llevan a plantearte: “A ver, ¿cómo hacemos para pararlos?”, y en este sentido, lo dicho, emociones que no pude disfrutar como jugador que me han permitido vivirlo como entrenador. Esos sueños que teínas de pequeño. Es una suerte poder hacerlo a estos niveles.

Tu paso por diferentes culturas, sociedades y modos de ver la vida, te habrán permitido vegetar muchas anécdotas.

[Suspira]. Claro, tengo un montón. Por ejemplo, con Arabia Saudí, Frank era muy dado a trabajar con rondos. Una vez, teníamos tres montados y de repente, empezó el rezo hacia la Mezquita y pararon dos de ellos para rezar. Claro que nosotros respetábamos lo que tenían que hacer, pero no deja de ser curioso como el tercer rondo no paraba porque venia de otra parte del país donde allí sumaban las horas de manera distinta. Entonces todos nos mirábamos de manera cómica y decíamos: “¿Qué hacemos, paramos el entrenamiento o no?”. O tener que parar el entreno por una tormenta de arena. Cosas curiosas que te encuentras por el mundo.

 

«La próxima temporada el ganador de la Superliga podrá jugar previa de Champions. Ese es el gran reto»

 

LA INDIA

Saltamos de nuevo de continente. Con Roca y ya en el Bengaluru, por primera vez en la historia, lleváis a un equipo indio a la final de la Copa Asiática de Clubes, que sería como la Europa League. ¿Cómo se vivió aquello?

Bueno, el reparto en Asia era distinto hasta ahora. Los que iban a la Champions League, para que me entiendas, eran clubes de ligas más fuertes. En cambio, nosotros no jugábamos contra rivales de grandes potencias como Japón, Arabia, Australia, Corea, China… En la Copa Asiática de Clubes juegas contra países con potencialidades parecidas; desde las antiguas repúblicas soviéticas a Jordania, Irak, Singapur, Malasia… Países que también tienen equipos muy fuertes. Normalmente, los conjuntos indios con suerte pasaban de la fase de grupos. En cambio, nosotros nos las arreglamos para llegar una vez a semifinales y otra a la final, y eso fue todo un éxito. El país lo valoró mucho, aunque perdiéramos 1-0 contra un equipo muy fuerte de Irak. Fue todo un premio para el fútbol indio.  Ahora, la próxima temporada el ganador de la Superliga podrá jugar previa de Champions. Ese es el gran reto.

El año pasado coges las riendas del club y en tu primer año como primer entrenador, ganas una liga y además lo haces con un estilo ADN Barça. Nada mal, ¿no? 

Bueno, tenemos a un jugador que estuvo muchos años en la cantera del Barça -Dimas Delgado- que llegó a debutar con el primer equipo con Rijkaard, precisamente. Nosotros intentamos jugar saliendo desde atrás, construir y tener un juego de posesión alto. Mi gran suerte fue que este equipo ya estaba muy entrenado, ya que con Albert lo cogimos en 2016. Me siento afortunado de tener un grupo de estas características. Lo difícil es conseguir títulos. Este club es muy joven, solo tenía cinco años de existencia cuando llegamos y había ganado un titulo cada año. Yo podía convertirme en el primer entrenador de la historia que no ganara un titulo. Pero bueno, al final todo salió bien, fue un año en que además batimos records de la liga. Ningún equipo había estado once partidos seguidos imbatido, fue un año que desde el principio se nos dio bien, y se refrendó ganando el titulo de liga ante otro gran rival con ADN Barça (El FC Goa de Sergio Lobera).

Ya que entramos en datos, te doy uno más: podéis agrandar la historia de la liga india siendo el primer equipo y, por ende, el primer entrenador en revalidar titulo.

Es más, un equipo que ha ganado la liga, nunca se ha metido en play-offal año siguiente. Este es el reto. Intentar que este equipo sea constante y por lo menos llegue a las fases finales, pero tienes que llegar a ese momento en buena forma, no te puedes permitir lujos, así que son cosas difíciles de manejar a cuatro o cinco meses vista (que es lo que falta para la ronda de play-off). Intentaremos luchar por ello.

En India existen dos competiciones paralelas; la I-Leaguecon un formato más europeo con ascensos y descensos y la Superliga India que se acerca más a un modelo de la MLS, de grandes franquicias y sin posibilidad de subir o bajar de categoría. ¿Qué las hace tan distintas?

De hecho, ya hay un proyecto para unificarlas, un road map para que en 2023 se integre la Superliga como primera división y la I-Legue como segunda, con un modelo de ascensos y descensos. El problema es que los clubes históricos de la Indian League les cuesta mucho invertir dinero. Hay más calidad en la Superliga; cuentan con los mejores jugadores, los mejores estadios y los mejores medios para trabajar.  La lógica hace pensar que estos clubes tradicionales tendrán que adaptarse a esta nueva situación. La selección india está totalmente formada por jugadores de nuestra liga. Nosotros cuando firmamos por el Bengaluru tuvimos que jugar la I-League y la conocemos a la perfección. El futuro creciente es la Super League, y lo que hace falta es que las entidades de toda la vida como el Mohun Bagan AC o el East Bengal Club -clubes de la I-League-, que arrastran mucha afición y que tienen más de cien años de historia, poco a poco se vayan incorporando a este torneo.

¿Crees que la Superliga India está pensada para la promoción y el negocio de sus grandes franquicias? ¿O es una oportunidad para futbolistas que no podrían contar con minutos en clubes europeos?

Está claro que el fútbol europeo está muy copado de profesionales. Hay jugadores que no pueden consolidarse en Primera o Segunda división españolas y tienen que emigrar. La liga india es muy interesante, con mucha progresión y con buenos números económicos, así que se convierte en un buen plan para jugadores. Por ejemplo, tenemos a Coro (Ferran Corominas), que es un gran jugador que ha sido pichichi las dos ultimas ligas con el Goa. Podría jugar en otro equipo más grande pero aquí está a gusto, se siente importante, consigue éxitos y ha encontrado otra manera de vivir el fútbol. También esta ‘Piti’ (Francisco Medina), jugador que ha estado en primera y que con 37 años está ofreciendo un buen rendimiento en el Jamshedpur. Es un gran plan por parte de los inversores, que lo que quieren también es que el dinero puesto sea retornado en forma de entradas de partidos, televisiones y marcas publicitarias que saquen negocio para ellos. El quid de la cuestión está en que todo esto se pueda mantener con el tiempo.

Ya que lo has mencionado, hablemos un poco sobre el FC Goa, entrenado por otro español: Sergio Lobera. ¿Cómo es tu relación con él? ¿Hay mucho pique? Fue el equipo al que eliminasteis para ser campeones de la Superliga, y ellos se hicieron con la Supercopa India. Además, venís de empatar 1-1 hace un par de jornadas. No es un derbi, pero casi, estáis muy cerquita.

[Risas]. No se considera derbi por zona, pero se está empezando a llamar por las calles como el ‘Clásico’, porque somos los equipos que ofrecemos mejor fútbol. La verdad es que es una relación muy sana. Sergio es un chaval estupendo, los dos coincidimos en la cantera del Barça y siempre nos hemos tenido cariño y respeto. No hay ningún truco sucio ni trampas [risas], nos empataron el último partido por un penalti en el minuto 93 que fue clarísimo, por tanto, nada que objetar. Siempre son partidos muy bonitos donde la afición disfruta. Así que esto también es bueno para el fútbol español, ver como somos referentes en otro país.

 

«De las cinco Superligas que se han jugado aquí, tres campeones tenían técnicos españoles»

 

De hecho, la liga india es la competición internacional con más presencia de profesionales españoles.

Y no me extrañaría que fuéramos más. Algún fisioterapeuta que no consta o algo, porque solo en mi equipo ya somos nueve. Sé que en Jamshedpur también hay un montón igual que en el Odisha FC. Realmente cuando el español sale de casa, trabaja muy bien y da resultados. Solo tienes que ver la de competiciones que se han ganado gracias, en parte, a miembros españoles. También en ligas no tan grandes hay una cuota española de éxito muy grande. Recuerdo que Guillermo Amor ganó en Australia o que Josep Gombau, el entrenador del Odisha, ganó en Hong Kong, y creo que es gracias a la formación que recibimos en el fútbol español, tanto a nivel de jugadores como de entrenadores. De las cinco Superligas que se han jugado aquí, tres campeones tenían técnicos españoles (Antonio Habas en 2014, José Francisco Molina en 2016, y el mismo Cuadrat en 2019). Y Coro es el máximo anotador histórico en sólo dos años allí.

¿Cómo fue tu adaptación en un país como la India?

Aquí nos comunicamos en inglés porque el idioma es muy complicado. Entre ellos tienen muchísimas lenguas oficiales -18 para ser exactas, sin contar el hindi y el inglés- y que además vienen de distintos alfabetos. No se entienden ni entre ellos [risas]. A nivel de país, es complicado en cuanto a ocio: los problemas de tráfico, por ejemplo, son horribles. Para ir al centro comercial tardas tres horas. Al final, tienes que hacer vida en un espacio muy pequeño, y eso no ayuda si vienes con la familia. Cuesta encontrar escuelas u hospitales en condiciones. Es complicado el día a día.

¿Qué objetivos deparan a Carles Cuadrat en los próximos 5 años?

Me está gustando esto de ser entrenador y creo que quiero seguir. Cuando he estado en casa siempre he sido un hombre de estar mucho tiempo en un club. Ahora bien, cuando estás dando vueltas por el mundo, el hecho de trabajar en tantos países distintos te abre la puerta a disfrutar de diferentes culturas. Turquía, Arabia, El Salvador y la India son destinos muy bonitos para estar un tiempo, pero no para instalarte. Prefiero vivir una nueva experiencia en otro lugar, así que va a variar mucho de dónde me toque entrenar. Por Europa es más fácil estabilizarse, pero si no voy al viejo continente, creo que seguiré probando nuevas experiencias en otros países.

¿Qué equipo aspiras algún día a entrenar o cuál tienes más idealizado?

La verdad es que nunca lo he pensado de esta manera. Yo soy culé desde pequeño, pero no veo posibilidades reales de llegar algún día a entrenar al Barça [risas]. Siendo realista, creo es muy difícil que se fijen en entrenadores de ligas más exóticas para equipos de Primera o Segunda. Pero nunca se sabe. A nivel de otros países, no me he planteado ningún equipo en concreto. Se trata de estar en el mercado, de escuchar lo que pueda venir y de entender que esa experiencia puede ser interesante.