Frank fue a la música lo que Alfredo al fútbol. El talento natural, la atracción irresistible de la cámara, la ambición de creer que no hay más número que el uno.
Un joven de 17 años apareció de repente en la alineación del Madrid. Era el 29 de octubre de 1994. No marcó ningún gol pero dejó claro que había llegado para quedarse.
La Quinta fue una bocanada de aire fresco. Su llegada fue otra manera de encender los colores de una ciudad que se quitaba las ligaduras del miedo y del silencio. Así nos lo explicó el periodista Ramón Lobo.
Si preguntan qué es lo mejor que puedes hacer con un balón, nadie contestaría lo que Kroos lleva contestando los últimos 15 años: lo mejor que puedes hacer es pasárselo a otro.