El perfil oficial de Twitter de la mítica Unión Deportiva Salamanca enmudeció para siempre en la mañana del 3 de septiembre del 2013. Un “Ya disponible en la Boutique del Pasaje Coliseum una edición especial de camisetas de campañas anteriores”, ilustrado con el ’11’ de Quique Martín, es el último tuit publicado desde un perfil que, más de seis años después del triste adiós del cuadro salmantino, aún permanece abierto; de la misma manera que aún continúa sangrando la herida, incurable, que su desaparición dejó en el alma de la hinchada del Helmántico, huérfana.

El perfil oficial de Twitter de la mítica Unión Deportiva Salamanca es, precisamente, el único al que sigue el del Unionistas de Salamanca Club de Fútbol; que se presentó ante el mundo con un inequívoco mensaje: “Nacemos para devolverte una mínima parte de lo muchísimo que te debemos. Siempre te llevaremos en el corazón. Hasta la muerte”. Dignificar la memoria, honrar el recuerdo, del viejo Salamanca, desaparecido a los 90 años a causa de las deudas, es el gran objetivo de un club que en sus estatutos “jura fidelidad eterna a la UDS y no trata, ni jamás lo hará, de suplantar o de hacerse pasar por él ni se considera su representante ni su heredero”. La memoria del Salamanca, de aquel equipo que llegó a competir 12 campañas en la élite del balompié español, sigue viva gracias a Unionistas. Gracias a unos futbolistas que celebran el primer tanto de cada curso alzando los brazos hacia el cielo “para remarcar que la UDS ya no existe, desgraciadamente”. Gracias a unos aficionados que, desde el primer duelo de la historia de la entidad, en el minuto 23 de cada encuentro entonan el himno del Salamanca, nacido en el 1923. “Solo hubo una. Unión solo hubo una”, proclaman, siempre, justo después.

 

“Dignificar la memoria, honrar el recuerdo, de la mítica Unión Deportiva Salamanca es la gran razón de ser de Unionistas”

 

El In memoriam UDS. 1923-2013 que pregona su escudo evidencia, también, que, rendir honores al extinto Salamanca, al equipo de la encina y el balón, es la principal razón de ser de Unionistas; un club, “de y para Salamanca”, según acentúa en su página web, que “cree firmemente en la idea del balompié/fútbol popular y es uno de los, cada vez, más numerosos clubes españoles en los que la propiedad no es de una sola persona con una enorme capacidad económica; sino de cientos de ellas que son partícipes de las decisiones que se toman”. En tan solo seis años de historia, la entidad, que, en la actualidad, cuenta con 3.000 socios, de más de 40 países distintos; ha crecido a pasos de gigante, tanto en el aspecto social como en el deportivo; pasando de jugar en campos de tierra, de barro, en una liga provincial de aficionados, a competir en la categoría de bronce del balompié español.

Con el objetivo de seguir haciendo historia, con la ambición de levantarse contra la lógica, de dar la sorpresa, de conquistar la gloria; el modesto equipo castellanoleonés, siempre arropado por su fiel afición, disputará este miércoles (21:00) uno de los partidos más importantes de su, aún, corta historia al recibir al Real Madrid en un encuentro, inimaginable hace apenas unas semanas, en un brutal choque de filosofías antagónicas, opuestas, correspondiente a los dieciseisavos de final de la Copa. “No es un partido más. Es ‘el partido’. El encuentro más importante, con un mayor escaparate y de mayor trascendencia que ha jugado Unionistas hasta la momento”, asiente, en la previa del duelo frente al Real Madrid, el propio equipo castellanoleonés; que ha llegado a la tercera ronda del torneo tras batir al Atlético Baleares (1-0) y al Deportivo de La Coruña (1-1, 8-7 en la tanda de penaltis).

 

“Con la ambición de rebelarse contra la historia, el cuadro salmantino recibirá este miércoles al Real Madrid en un encuentro inimaginable hace tan solo unos meses”

 

Reivindicando, con el emblema de la categoría de bronce cosido al brazo, el fútbol más modesto, el fútbol popular que defiende junto al SD Logroñés, al Ciudad de Murcia, al Orihuela Deportiva, al Atlético Club de Socios, al Xerez Deportivo, al UC Ceares, al Avilés Stadium, al FC Tarraco, al Aspense, al Rosal, al UP Palencia y al Independiente de Vallecas, por mencionar algunos casos, reescribiendo la historia de David y Goliat; Unionistas, uno de los ocho conjuntos de la Segunda División B que han alcanzado los dieciseisavos de final, recibirá al mejor equipo del siglo XX, al flamante campeón de la renovada e incomprensible Supercopa de España, en el campo de Las Pistas; en el estadio, ubicado a solo unos 50 metros del Helmántico, en el que ha jugado desde su nacimiento. “El choque irá mucho más allá de lo puramente deportivo. La simple disputa de este partido en Las Pistas, con su habitual aforo de 4.000 espectadores, sus calles para la práctica del atletismo, su césped y sus modestos vestuarios, supone un triunfo absoluto de la filosofía del fútbol popular y una lección de cómo sobreponerse a los obstáculos que pueden aparecer en el camino de cualquiera”, acentúa la entidad salmantina; que, a pesar de las presiones para trasladar el partido al Helmántico, o al Santiago Bernabéu, “ha priorizado en todo momento el hecho de que se jugara en el lugar donde ha conseguido todos sus éxitos deportivos para que sus socios y aficionados pudieran disfrutar en casa del encuentro más importante de la historia del club”; manteniéndose una vez más fiel a sus principios, a su gente.

La incomprensión con la que se ha recibido la postura, inamovible, de Unionistas dibuja la triste realidad de un fútbol desnudo de valores, de sentimientos, desvirtuado, incapaz de comprender que las personas puedan anteponer sus ideas al dinero. Contra este fútbol pervertido, prostituido, pelea el humilde cuadro castellanoleonés; que este miércoles saltará al terreno de juego de Las Pistas, donde el atleta cubano Javier Sotomayor estableció hace más de dos décadas el récord mundial de salto de altura elevándose hasta los 2,45 metros, tan convencido de que la gesta es extremadamente difícil como de que, en el fútbol, no existen los imposibles; sin nada que perder, sin miedo, con la ilusión de prolongar el sueño en la Copa del Rey por bandera. Pero pase lo que pase, Unionistas, que en su exitoso intento por mantener vivo el recuerdo del viejo Salamanca ya ha logrado que el fútbol de élite vuelva a la ciudad, será uno de los grandes vencedores de esta noche. Porque quizás, tal y como proclama el lema latino que aparece en su escudo (Per aspera ad astra), el camino que ha elegido para alcanzar las estrellas, es el más difícil; pero es, también, el más bonito. Y, sobre todo, el más digno.