París tiene al Louvre, los Campos Elíseos, la Torre Eiffel y demás decorado hecho a medida para cualquier película. Pero ante tanta maravilla, no posee un equipo de fútbol a la altura de su ciudad. Sí, es cierto que últimamente han ganado cuatro Ligue 1 de forma consecutiva, pero todavía está muy lejos de ser el club más laureado del país. Durante los años que lleva al frente del club Nasser Al-Khelaifi, el PSG se ha mostrado tiránico en el ámbito local. No perdona una. Ganan como quieren y cada vez sellan antes su triunfo liguero. Además, no se percibe ningún rival serio de cara a próximas temporadas.

Por lo tanto, el equipo parisino solo tiene ojos para la Champions. Un transatlántico en busca del mayor de los trofeos, la guinda a un proyecto que aún está lejos de su destino. Laurent Blanc no lo ha hecho mal durante estas tres últimas campañas. Si miramos las estadísticas que deja, han sido maravillosas. Se ha mostrado pletórico dentro de las fronteras francesas, pero se ha despedido de París con la sensación de haber podido hacer más en Europa. Es entonces cuando Al-Khelaifi se pregunta qué técnico podría culminar ese paso final, y ahí emerge la figura de Unai Emery.

¿Qué otro técnico, con esa experiencia y palmarés, podría ser mejor opción? El PSG esta temporada ha caído en cuartos ante el Manchester City, el otro transatlántico, dando una sensación pobre. Como si sus jugadores carecieran de unas órdenes precisas para llegar lejos en la Champions League, necesitan responder de forma automática en noches así. Evidentemente, no tienen el espíritu ni la costumbre de los Real Madrid, Barcelona, Juventus o Bayern de Múnich en citas en las que el escudo aprieta hasta casi asfixiar. No tienen esa historia, la están comprando y han llamado a Emery para que agilice el proceso.

París suena demasiado bien

De primeras, Emery se topa con un equipo ya hecho. No le falta de nada al PSG, tiene de todo y además bueno. Será un verano diferente, ya que la salida de Zlatan Ibrahimovic supone la fuga del jugador más importante de su historia. El técnico vasco tendrá a su disposición todo el potencial económico para hacer y deshacer a su gusto. La única incertidumbre es ver cómo se adaptará a una cultura diferente. El experimento en Rusia, en el Spartak de Moscú, no le salió bien. De todas formas, viajar al Loira no le supondrá lo mismo que ir a Tartaristán.

 

No tienen el espíritu de los Real Madrid, Barcelona, Juventus o Bayern en citas en las que el escudo aprieta hasta casi asfixiar. No tienen esa historia, la están comprando y han llamado a Emery para que agilice el proceso

 

Emery es un entrenador que siente la necesidad de estar en constante contacto con sus jugadores, poder comunicarse con ellos lo mejor posible. Si bien es cierto que parte de la plantilla comprende el castellano, ahí tendrá una de sus dificultades. Lo que está claro es que la afición del PSG recitará de memoria su ya clásico 4-2-3-1. Blanc apostaba más por el 4-3-3, pero el estilo de Emery es diferente. En la portería tiene dos buenos porteros, con Trapp, en teoría, partiendo con ventaja para ser el titular. En el centro de zaga contará con la polivalencia de Marquinhos, las locuras de David Luiz y la sobriedad de Thiago Silva. En cambio es en los laterales donde mayores problemas se puede encontrar. Posiblemente será uno de los puntos donde habrá cambios.

El centro del campo es otra posición que lo puede hacer acudir al mercado. De hecho ya se está hablando del sevillista Krychowiak como posible refuerzo. De todas maneras, Motta, Verratti, Matuidi o Rabiot son razones suficientes como para estar contento. Emery es un entrenador que le da especial relevancia a las bandas, pero sobre todo a un perfil de jugador que ayude en defensa al lateral. Quizá por eso mismo le ha costado tanto a Konoplyanka tener minutos en su Sevilla. Di María y Lucas son dos puñales. El de Hondarribia no podrá contar con su talismán, el futbolista del cual es capaz de sacar el máximo rendimiento: Ever Banega. Pero a cambio dispondrá de un perfil idéntico, como es Pastore. Conociendo a Emery, es posible que estemos ante el entrenador idóneo para un tipo como el argentino, que brilla con cuentagotas. En punta, pese a la baja de Ibrahimovic, se encuentra con Cavani. Otro más para la causa, un jugador muy sacrificado que necesita salir de la banda para volver a su hábitat.

El PSG no ha llamado a Emery para que tan solo exprima el potencial a sus jugadores, esa tarea le correspondía más en el Sevilla. Le han fichado para llevarlos a ganar la Champions, para ser competitivo ante los cuatro o cinco mejores clubes de Europa. Ese es su reto, hacer que un club sin demasiada historia europea comience a tener noches para el recuerdo.