Wu Lei ya resuelve algunas dudas ligadas a su procedencia. También comienza a borrar los prejuicios del poco valorado futbolista chino. Y es que cada vez estamos más cerca de ver con normalidad a futbolistas de este país en la élite europea. Sin embargo, para llegar hasta este punto del camino, el delantero del RCD Espanyol ha tenido que demostrar su valía en el pasado.

Sus padres lo tenían claro. Querían que su hijo fuera una persona honesta y le pusieron de nombre ‘Lei’ (en China el nombre va detrás del apellido), que vendría significar ‘honestidad’, ‘transparencia’ y ‘sinceridad’. La jugada les salió como habían deseado. Con apenas 12 años, en una entrevista en la televisión china, le preguntaron a Wu Lei cuánto valdría en el futuro. “Valdré 70 millones de dólares”, respondió con la sinceridad de un niño. Cifra que superaba ampliamente el fichaje más caro del momento: el traspaso de Ronaldo del Inter al Real Madrid (46 millones de euros). La presentadora, estupefacta ante la respuesta, volvió a insistir en si era consciente de la cantidad de billetes que suponía.“No sé… Pero cuánto más mejor”, contestó con naturalidad. La ambición no se enseña, se nace con ella.

Sin Xu Genbao, un entrenador casi legendario en el país, Wu Lei seguramente no hubiera llegado tan lejos. “Xu Genbao, un técnico con mucho peso en el país, estableció una academia de entrenamiento de infantiles en Shanghai. Su intención era imitar al Manchester United, el equipo que había estudiado. Así pues, desde el 2000, tuvo el objetivo de formar estrellas para establecer algún día sus ‘diablos rojos chinos’”, explica Eduardo Wu, periodista experto de fútbol chino en Tencent Sports. El ‘maestro’ no paró de buscar posibles futbolistas con potencial y se encontró con Wu Lei. “Era claramente distinto. En un ejercicio de control del balón, la mayoría de chicos apenas podían hacer unos pocos toques, mientras que Wu Lei contaba en decenas los controles en el aire que hacía con la pelota. Pero lo que más me impresionaba era su talento para saber llegar en el momento justo y en el lugar correcto para marcar”, contó Xu Genbao en una entrevista al finalizar la temporada pasada. El entrenador conoce tan bien la personalidad del jugador que en esa misma entrevista compartió lo siguiente: “Wu Lei siempre fue un chico muy simpático, casi nada travieso, solo quizás algunas veces cuando se sentía frustrado. Luego hablaba conmigo y se calmaba. Después de todos los esfuerzos por los que ha tenido que pasar, es su momento para disfrutar”.

Para el joven delantero, entrenar en la mejor academia de fútbol en China implicaba una cierta inversión. Xu Genbao vio que la familia de Wu Lei no tenía una situación económica lo suficientemente buena para abordar los costes. Y como ese era el único problema, se implicó en buscarle un padrino para financiarlo. Encontró a Cheng Shifa, un respetado artista del país, que accedió a asumir los gastos de la joven perla. Al final, como es lógico, Wu Lei acabó entablando una buena relación con el mecenas, hasta el punto de llamarle ‘abuelo’. En el 2007 Cheng Shifa falleció, y Wu Lei, que tenía un vínculo emocional con él, se desplazó hasta la casa de la familia del pintor para presentar su pésame.

El proyecto del entrenador tenía como objetivo hacer crecer el fútbol chino. Con intenciones de encontrar financiación, Xu Genbao fomentaba que los chicos dieran entrevistas y, de esta forma, conseguir más visibilidad y atraer a más sponsors. Por esa razón, a muy temprana edad, Wu Lei ya aparecía en la televisión estatal. Por si os lo preguntabais.

En esa misma entrevista televisiva, le preguntaron si Cheng Shifa le había enseñado algo de arte y, llegado el momento, qué escogería ser, si artista o futbolista. “Ser una estrella de fútbol”, aclaró sincero. Pero el delantero no pecaba de prepotencia o arrogancia, a pesar de ser el mejor de la academia. En él, la humildad y la ambición siempre van cogidas de la mano. “Bueno, depende, soy más o menos igual de ágil que los demás”, relativizaba algo ruborizado al contestar la pregunta de si era el mejor de la institución de Xu Genbao. Para el periodista Eduardo Wu no hay dudas: “De entre los numerosos chicos que entrenaban en la academia, Wu Lei es el jugador que ha generado más orgullo y prestigio a la escuela y al fútbol chino”.

*El texto del tuit contiene un error: las imágenes son de 2004, no de 2014.

 

Cheng Shifa y Xu Genbao  no se equivocaron. A los 14 años de edad Wu Lei jugó su primer partido como profesional con el Shangai SIPG, siendo el jugador más joven de la historia en debutar en el fútbol chino. A pesar de competir en una liga que se ha caracterizado por invertir en delanteros extranjeros más reconocidos, Wu Lei siempre ha destacado por tener gol. De hecho, en su última temporada fue el máximo goleador de la competición con 27 goles, por delante de jugadores con pasado en Europa como Cedric Bakambu, Hulk, Graziano Pelle y Alexandre Pato.

El crecimiento y la supremacía nacional de Wu Lei no han parado en ningún momento. Desde que el Shanghai SIPG ascendió a la Superliga China, en el 2013, ha sido el máximo goleador nacional año tras año hasta su fichaje por el Espanyol. Siempre superando la cifra mínima de 12 goles marcados por temporada. De hecho, tiene el récord de ser el jugador más joven en llegar a los 100 tantos. Por lo tanto, Wu Lei vendría a ser un especie de héroe nacional. Un héroe que ha tejido su capa a base de goles y trabajo.

Sin embargo, a Wu Lei los reconocimientos le han llegado un poco más tarde. En el 2017, en el que se otorgaba el primer Balón de Oro chino, quedó en segundo lugar, por detrás de Feng Xiateng, defensa central del Guangzhou Evergrande. A pesar de la posible decepción, utilizó el revés como motivación para, en la temporada siguiente, tomarse la revancha ganándolo. Pero su verdadero sueño seguía siendo triunfar en Europa.

 

“No presumas cuando inicies tu camino, presume cuando regreses”

Proverbio chino

 

El delantero de 27 años del Espanyol ha iniciado su camino europeo con humildad. “Este el lugar donde empieza mi sueño fuera de China”, dijo en su llegada a Europa. Para Wu Lei, seguir compitiendo en su país hubiera sido escoger una vida fácil y cómoda con éxito. Sin embargo, se ha decantado por retarse a sí mismo, que es el reto más difícil que alguien se puede proponer.

“Se puede decir que Wu Lei la está rompiendo en China en cuanto a seguimiento”, afirma Eduardo Wu. Y es que los números siempre hablan por sí solos. “Viendo el primer partidos de Wu Lei se superaron los 20 millones de espectadores. Se han vendido más de 10.000 camisetas del RCD Espanyol con su nombre y dorsal. Y en Tencent Sports, el medio de comunicación en el que trabajo, con cualquier noticia que publicamos acerca de Wu Lei, las visitas del artículo oscilan entre las 100.000 y un millón de entradas”, cuenta el periodista. Sin duda, estamos ante un momento en el que puede cambiar la historia futbolística del país más poblado del mundo. “Wu Lei es la gran ilusión para los aficionados en China, y seguramente, la única esperanza de todo el fútbol chino”, concluye Eduardo Wu. Y es que, si el delantero ‘periquito’ consigue bordarlo en el fútbol europeo de primer nivel, no sería de extrañar que se empezara a confiar más en el futbolista chino.

“Este ha sido mi sueño durante años”, confesó el delantero al aterrizar en Barcelona. Wu Lei no ha tenido un camino fácil para llegar hasta este momento. Ha tenido que demostrar desde pequeño su valía para que le financiaran sus ‘estudios futbolísticos’. Se ha visto obligado a esforzarse año a año, sin fallar a la cita de ser el máximo anotador nacional de la liga. Para al final golear a unos prejuicios que durante mucho tiempo han limitado al futbolista chino para llegar a Europa.

Xu Genbao posando junto a su gran descubrimiento: Wu Lei.