En los dos últimos días, ya van cinco conocidos (aficionados al fútbol de nivel medio) que me han preguntado si el partido de España contra Ucrania es amistoso. Cinco en dos días, repito. Creo que un descuido tan matizado como este demuestra que en el fútbol de hoy, aparte de que a Cristiano le es imposible no llevarse una mano a los cataplines, hay otra verdad universal: las fases de clasificación no interesan a nadie. A no ser que hayas nacido en un país de Europa que no esté entre las cinco grandes potencias futbolísticas, los trámites clasificatorios de la Euro ’16 te resbalan notablemente. A mis encuestadores me remito. Pero la pregunta es, ¿de dónde sale tal relajación ante los acontecimientos? Difícil saberlo, sobre todo si le echamos una ojeada a los precedentes. Para los que van justos de memoria, aquí van los varapalos más sonados que han tenido que encajar las selecciones más potentes del viejo continente. Tan sonados que se quedaron sin disputar la fase final de la Eurocopa. No es que queramos llamar al mal tiempo, pero, por si las moscas, es nuestro deber añadirle al “fácil” un “supuestamente”. De eso va el periodismo, creemos.

CASTIGADA POR REMOLONA

Alemania Federal. Eurocopa de 1968. Los alemanes occidentales se preparaban para debutar en el torneo tras haberse bajado del burro. Se habían negado a participar en las dos primeras ediciones de la Eurocopa, pues creían que su único sitio estaba en la Copa del Mundo. No fueron los únicos. Otros combinados como el italiano o el inglés tampoco se animaron de buenas a primeras. Sin embargo, y tras haber limado asperezas con la organización, en todas partes había una gran expectación para ver cómo respondería en el torneo una selección que ya presumía de tener una insignia mundial en la estantería, con milagro en Berna incluido. Alemania era Alemania, y aunque partiese como debutante, no era una opción remota imaginarla sentada en el trono. Además, en su plantel figuraba un tal Gerd Müller, dispuesto a torpedear todas las redes que hiciese falta. Pero como si el destino quisiese cobrarle sus plantones de antaño, la República Federal Alemana se quedó a un punto de poder participar en la fase final del cuadro (por aquel entonces la componían sólo ocho equipos). Yugoslavia se hizo con la primera posición del grupo clasificatorio y saltó la sorpresa. A la favorita no le quedó más remedio que coger tanda, pero se la esperaba de vuelta. Y vaya si se hizo notar en su regreso: cuatro años después levantaría su primera Eurocopa en Bélgica.

CON EL MUNDO ME ATREVO, CON EUROPA NO

1213320 (1)Italia. Eurocopa de 1984. El grupo 5 de las rondas preliminares del torneo estaba compuesto por Suecia, Rumania, Chipre, Checoslovaquia e Italia. Ocho partidos después, la ‘azzurra’ solo superaba a los chipriotas en la tabla. Así de decepcionante se clausuró la fase de clasificación del campeonato de Francia para los del país de la bota. Estruendoso fracaso para un conjunto que aún podía verse por el retrovisor dos veranos antes levantando el Mundial en el Bernabéu. Esta vez el pragmatismo se pagó caro. Italia marcó seis goles pero encajó el doble, y claro, las cuentas no salieron. Los Dino Zoff, Claudio Gentile o Paolo Rossi no pudieron quitarse la espina de encumbrarse con su combinado nacional en una gran noche europea. De hecho, ni lo consiguieron ellos ni los que han venido después. La sequía de los italianos en la Eurocopa te obliga a escurrir la memoria: su último título data de 1968. La misma coordenada temporal en la que resbalaron los alemanes, por cierto.

ABORTO FUTBOLÍSTICO

136683723Francia. Eurocopa de 1988. Aquel fue un año de vuelcos para los franceses: su país se convirtió en el primer estado occidental que aprobaba la píldora abortiva casi al mismo tiempo que se jugaba una Euro en la República Federal de Alemania en la que la gran ausente era la propia selección del gallo, vigente campeona. Se venían unas vacaciones ‘calentitas’ para Francia, pero viendo el fútbol por la tele, eso sí. Durante la fase de clasificación, les ‘bleus’ no pudieron con el bloque comunista: soviéticos y alemanes orientales les adelantaron en el grupo y los relegaron a una tercera plaza que no tenía premio. Empezaba a tomar forma ese déficit tan típico de los franceses, que los hace naufragar justo después de alcanzar el limbo (algo parecido les pasaría en Corea y Japón después de coronarse en la Eurocopa del 2000). Por una vez, ni Eric Cantona fue suficiente.

HIPOTERMIA EN ISLANDIA

España. Eurocopa de 1992. ¡Ups! Parecía que de ésta nos salvábamos. Pero no, también hay cera para los españoles. La ‘roja’ llegó a encadenar tres ediciones consecutivas en las que no pudo sacarse un billete para la fase final de la Euro (Italia ’68, Bélgica ’72, Yugoslavia ’76). Aunque seguramente la más dolorosa fue la caída de 1992. Teniendo en la nevera a un grupo de jóvenes que poco después se daría a conocer al mundo ganado la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona, la selección fue incapaz de asegurarse una plaza para el campeonato que iba a acoger Suecia por primera vez en su historia. Para que quede claro que lo de los fines de ciclo no es una moda reciente que nos han traído las tertulias futboleras: las crónicas de aquel tropiezo ya hablaban entonces del principio del fin de la ‘Quinta del Buitre’. A los niños del Castilla, estériles con el combinado nacional y desconcertados en Madrid con lo bien que estaba funcionando el experimento de Cruyff en Barcelona, se les empezaba a apagar la vela. Luis Suarez fue destituido como entrenador en mitad de las fases clasificatorias por los malos resultados. Llegaría entonces Vicente Miera, que sin embargo tampoco conseguiría salvar el matchball final: a España se le acabó de congelar el proyecto en Islandia (2-0) en el duelo decisivo.

NOCHES ‘SHAKESPEARIANAS’

Inglaterra. Eurocopa de 2008. A los ingleses, cuando se enfundan su casaca nacional, les da por rendir tributo a ‘su’ Shakespeare: las desgracias que acumulan son tan visibles que uno ya no sabe si llorar o reír con ellas. En 2008, su verdugo vestía a cuadros. Croacia desencadenó la tragedia en el seno de la selección de Inglaterra, donde no se perdían una Eurocopa desde 1984. El partido se vivió como una pesadilla en las Islas: un error del novato guardameta Carson permitió a Kranjcar inaugurar el electrónico y meter el miedo en el cuerpo de los espectadores del nuevo Wembley. Se temía lo peor, y de tanto imaginarlo, se acabó cumpliendo. El 2-3 final dictó sentencia. Lo más desgarrador, si cabe, era que a los locales les bastaba con un empate para clasificarse. Pero ni eso. Rusia se permitió el lujo de ganarle por la mínima a la débil Andorra y el billete de clasificación se fue volando hacia el este. Los dardos de la prensa no se hicieron esperar y catalogaron el momento como “la peor crisis de la historia futbolística de Inglaterra”. Ya sabemos que los medios de comunicación británicos tienen tendencia a magnificar las catástrofes. Pero en esa ocasión quemarlo todo estaba justificado. El palo fue antológico.

Ausencias de las cinco grandes en las fases finales de una Eurocopa:

Alemania: Francia ’60 (no participó), España ’64 (no participó), Italia ’68
Italia: Francia ’60 (no participó), España ’64, Bélgica ’72, Yugoslavia ’76, Francia ’84, Suecia ’92
Francia: España ’64, Italia ’88, Bélgica ’72, Yugoslavia ’76, Italia ’80’, Alemania Federal ’88
España: Italia ’88, Bélgica ’72, Yugoslavia ’76, Suecia ’92
Inglaterra: Francia ’60 (no participó), España ’64, Bélgica ’72, Yugoslavia  ’76, Francia ’84, Austria y Suiza ’08