El Sporting de Lisboa nunca ha existido como tal, aunque a muchos, creo, nos costó lo nuestro entenderlo. De niño, el nombre de Sporting de Portugal me parecía demasiado presuntuoso, demasiado altanero, pero hoy resulta quizás más comprensible que nunca que el conjunto del José Alvalade se llame así, al menos para los nacidos en los 90. Los números le avalan, y el equipo verde e branco reina en el fútbol luso y anda con paso firme e imparable hacia el título de la Primeira Liga, hacia su decimonoveno entorchado, según los datos oficiales. Hacia el vigesimotercero, según reivindica el club.

Enarbolando alto el esfuerzo, dedicación, devoción y gloria que pregona como lema, el intratable Sporting de Rubén Amorim, de 36 años recién cumplidos, suma 51 puntos, y a falta de 15 jornadas para el final del campeonato aventaja a sus perseguidores con una distancia que ya parece insalvable, sideral, para el Porto (41), el Sporting de Braga (40), el Benfica (38) y el Paços de Ferreira (35).

El conjunto lisboeta, casi siempre condenado al papel de secundario, a vivir a la sombra de los dos gigantes, tocó fondo en verano de 2018, con la mayor crisis de su historia y un serial de acusaciones cruzadas entre futbolistas, directiva y afición que abochornó el José Alvalade. Y que acabó provocando el adiós de Bruno Fernandes, Rui Patrício, Willian Carvalho, Bas Dost, Gelson Martins y compañía, pero el club ha sabido aprovechar el dineral recaudado con esas salidas –el United pagó 55 millones por Fernandes; el Atlético de Madrid, 22 por Gelson; el Wolverhampton, 18 por Patrício; el Betis 16, por Carvalho, por ejemplo– y ha renacido, cual ave fénix, hasta recuperar la estabilidad, después de que la pasada temporada desfilaran por el banquillo hasta tres entrenadores. Y hasta recuperar la sonrisa.

El equipo suma hoy 16 victorias en 19 jornadas de liga y tres empates. Todavía no ha perdido en la competición regular, y ha celebrado 40 goles, solo superado por el Porto (43), y solo ha encajado diez, menos de la mitad que el propio Porto (21) y muchos menos que el Paços (16), el Benfica y el Vitória de Guimarães (17), en una inequívoca prueba de su fiabilidad defensiva. El equipo se edifica desde atrás, desde la portería de Antonio Adán, bien resguardado por los veteranos zagueros Zouhair Feddal, ex del Levante, el Alavés y el Betis, Sebastián Coates, exfutbolista del Liverpool, y Luis Neto y por los jóvenes carrileros Nuno Mendes, titular por delante de Vitorino Antunes, y el extremeño Pedro Porro, que en Lisboa ha acabado de alzar el vuelo hasta convertirse en uno de los líderes del equipo, y en uno de los futbolistas más prometedores del fútbol español. El exjugador del Girona, cedido por el Manchester City con una opción de compra de 7,5 millones que ya parece irrisoria, ha sido distinguido como el mejor defensa de la Primera Liga en noviembre, diciembre y enero; cuando le dio al Sporting la Taça da Liga al anotar el gol de la victoria en la final, contra el Braga.

El Sporting se presenta, así, como una acertadísima mezcla de juventud y veteranía, en la que el hambre de ganar y las ganas de hacerse un hueco en la élite, o de mantenerse en ella, aparecen como denominador común y en la que lo colectivo prima ante lo individual, pero si un futbolista sobresale entre el resto en ascendencia es, junto a Porro y estadísticas en mano, Pedro Gonçalves, de 22 años. Jugador de las categorías inferiores del Valencia de 2015 a 2017, el ’28’ fue una de las grandes sorpresas de la gran sorpresa de la temporada pasada en el fútbol luso, el Famalicão, y este curso ha dado un segundo paso de gigante hacia adelante. Ya suma 14 goles en la liga, más de un tercio de los 40 que ha celebrado el equipo, y, a pesar de no ejercer como hombre de área, es, de lejos, el máximo artillero del campeonato, con cinco tantos de ventaja sobre el iraní Mehdi Taremi y Sérgio Oliveira, ambos del Porto, y seis sobre Haris Seferović, exfutbolista de la Real Sociedad y hoy en el Benfica.

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A las espaldas de Gonçalves, João Mário, que al regresar a su casa ha recuperado la sonrisa que perdió al cambiar la camiseta del Sporting por la del Inter tras alzar la Eurocopa de 2016, y João Palhinha tienen las llaves de la sala de máquinas del equipo. Fueron, precisamente, los autores de los dos tantos del Sporting en el triunfo de este lunes contra el Paços de Ferreira, en el duelo que cerró una decimonovena jornada en las que el cuadro verde e branco aprovechó los inesperados empates del Porto, ante el penúltimo, el Boavista, y el Benfica, ante el Moreirense, para fortificar su liderato.

Los jovencísimos Tiago Tomás y Gonçalo Inácio, los delanteros Nuno Santos, Paulinho, recién llegado del Braga, y Cabral o el mediocentro Matheus Nunes también brillan en un Sporting que esta temporada, a pesar de haber perdido piezas importantes en verano como Wendel (Zenit, a cambio de 20 millones), Marcos Acuña (Sevilla), Matheus Pereira (West Bromwich), Luciano Vietto (Al-Hilal) o el ya retirado Jérémy Mathieu, apenas ha sufrido dos derrotas: ante el LASK Linz austríaco, en la última ronda previa de la Europa League (1-4), y ante el Marítimo, en los octavos de final de la Taça de Portugal (2-0).

Ambas derrotas resultaron dolorosas, pero el Sporting ruge hoy intratable, con la ilusión de dinamitar la hegemonía del Benfica y el Porto, que acumulan 37 y 29 títulos de la Primeira Liga y que se han repartido los últimos 18, con siete para el conjunto de Da Luz y once para el de Do Dragão. Ambos equipos se han repartido, de hecho, todos los títulos del siglo excepto los tres primeros, que fueron para el Sporting, el Boavista y de nuevo el Sporting. El José Alvalade alzó su último título hasta el momento en 2002, con João Pinto, Paulo Bento y un imberbe Hugo Viana en la zona ancha, y con Mário Jardel como gran referente, y como autor de 42 de los 74 tantos del equipo, en 30 partidos de liga. Y con un joven Ricardo Quaresma como revulsivo y animador; y hoy el equipo verde e branco sueña con dejar de ser lo propio, el revulsivo y animador del fútbol luso, y proclamarse rey de Portugal, Sporting de Portugal.

 


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Fotografías de Getty Images y cedidas por el Sporting Clube de Portugal.