Había decidido cambiar de aires. Dejar Bilbao y llegar a Barcelona, agrandar su trayectoria profesional, jugar una Champions, ganar una Liga. Había dado un paso importante para seguir aprendiendo como futbolista, seguir creciendo como persona, lejos de casa, en el mejor equipo de la Superliga. Estaba dispuesta a poner punto y final a su experiencia como jugadora del Athletic, un club ejemplar e imponente, y estaba preparada para todo lo que le esperaba. Pero antes de que todo esto pudiera llevarse a cabo, justo antes de enfundarse la camisa azulgrana, la irundararra debía jugar un último partido con el Athletic. Era la final de la Copa de la Reina y precisamente el rival era un Barcelona campeón de Liga. Ese día saltó al césped y de repente su futuro más inmediato se nubló. Los ligamentos de Leire Landa se rompieron.

Pese al infortunio, el Barça siguió apostando por Landa y ella aceptó sumarse de igual forma a la plantilla azulgrana. Así, desde el primer día que la jugadora pisó la Ciutat Esportiva empezó una intensa y luchada recuperación. Su equipo comenzó en septiembre un campeonato liguero en el que pronto empezó a gobernar y mientras, ella, sufría en la sombra para sobreponerse a la larga recuperación de la rodilla. Su debut con el FC Barcelona se retrasaba con exceso y a ello se le sumaban las convocatorias con la selección para preparar el Mundial de Canadá del próximo verano. El calvario duró hasta el pasado 2 de febrero, cuando Leire, recuperada, saltó al césped vestida de azulgrana y con el alta definitiva bajo el brazo. “Alta”, esa palabra que tanto significa para Leire.

“Si De la Peña puede, yo también”

Tenía 9 años y le diagnosticaron un cáncer en el sistema linfático. Siendo solo una niña con una pasión extraordinaria por el fútbol tuvo que afrontar un duro tratamiento que duró meses y meses. Aun así, recuperarse rápido para poder seguir soñando con ser futbolista siempre estuvo en la mente de la pequeña Leire. Tantas eran las ganas de abatir la enfermedad que encontró precisamente en este deporte un gran alivio y una razón para creer. Resulta que en una de esas tardes que pasó en el hospital luchando junto a su familia vio a través de la televisión como un hombre menudo y sin pelo –como se encontraba ella en ese momento– debutaba con el FC Barcelona. Llevaba el número 23 y desprendía una luz especial. Cuando Leire vio a Iván de la Peña no dudó en quitarse la gorra que cubría su cabeza. Si ese joven podía jugar tan bien al fútbol, ¿qué podía impedírselo a Leire?

Tenía 9 años y le diagnosticaron un cáncer en el sistema linfático. Tuvo que afrontar un duro tratamiento que duró meses y meses

20 años después la irundarra ya ha paseado el número 23 en la espalda en la Real Sociedad, el Atlético de Madrid, el Athletic de Bilbao, el FC Barcelona y la selección española. Como hizo con 9 años afronta cada obstáculo que se encuentra con empuje, paciencia y esperanza. Romperse el ligamento antes de fichar por el Barça e iniciando la fase de clasificación para el Mundial de Canadá fue el último de ellos. Y éste, como todos, se superó con pasión por el fútbol. A dos meses para la mayor cita internacional en la que España haya participado nunca, Leire Landa cuenta con la confianza del seleccionador Nacho Quereda para culminar en tierras canadienses una carrera por la que la futbolista lleva toda la vida peleando. Luciendo ahora su característica melena rubia, Leire seguirá pensando en ‘Lo Pelat’ cuando las cosas vuelvan a nublarse.