Este texto está extraído del #Panenka115, un número que todavía puedes conseguir aquí.


 

Comprarse una BlackBerry. Llevar unas Stan Smith. Lucir una sudadera Rams 23. Vestir ropa de El Niño. En los pies, unas Converse. El peinado de Beckham con cresta de 2002. Ponerse pantalones de campana. Comprarse unos de pitillo. Escuchar a los Back Street Boys. Empezar a fumar a los 16. Pedirse un Malibú con piña. Pasarse al vodka con naranja. Desmadrarse con el ron cola.

Todos. Sí, todos, en algún momento u otro de nuestra existencia hemos pasado por alguno de estos episodios. De hecho, seguro que más de uno los habrá coleccionado todos. Miedo me daría. Imposible no haber vivido ninguno de ellos. A no ser que tu DNI confirme que lo de ser boomer te resulte moderno o, todo lo contrario, que para ti un boomer sea alguien que se acerca dramáticamente a la tercera edad. Durísimas declaraciones, por otra parte.

 

Las modas pueden ir y venir, pero el estilo de la camiseta del Girondins de Burdeos es eterno

 

La cuestión es que todo eso vino y se fue. Duró más o duró menos. Pasaron por delante de nuestros ojos hasta que se perdieron por el camino. Moda, lo llaman. Y estar de moda significa que acabarás muriendo, que serás pasajero, que en algún lugar de tu etiqueta hay una frase que pone ‘fecha de caducidad’. No podrás hacer nada. Habrá un día que ya no existirás. Cuando te recuerden, al menos esbozarán una sonrisa. Pero siempre hablarán de ti en pretérito. Una lástima, pero así será siempre y cuando solo seas una moda. Supongo que, sin embargo, hay una vía de escape y es precisamente dejar de ser una moda cuando estás de moda. Que tu moda, tu momento, sea tan legendario, tan perfecto, que quede para la posteridad y se acabe convirtiendo en un estilo duradero.

Quizá os preguntéis por qué todo esto de la moda y el estilo. La explicación la tiene el equipo que luce la camiseta que veis encima de estas líneas, el Girondins de Burdeos, creado en 1881 como una sociedad gimnástica y polideportiva. 38 años después, en 1919, decidieron dar paso al fútbol dentro de su entidad. ¿Porque era el deporte de moda? Puede que sí. Aunque está claro que aquella moda mutó en estilo de vida para gran parte del planeta. Así que de moda, nada. Ese mismo año el Girondins se fusionó con el Argus Sport, por culpa del cual hoy viste de azul marino y blanco. El retoque definitivo del uniforme llegaría en 1938. Por aquella época estaba de moda lucir como detalle estético un escapulario, una especie de V que cruza el torso de hombro a hombro. Y como les gustó, pues lo añadieron a la camiseta y al escudo.

Ahí sigue todavía hoy, impasible al paso del tiempo -a excepción de la década de los 80, en la que lo borraron del mapa unos años-. Porque las modas pueden ir y venir, pero el estilo de la camiseta del Girondins de Burdeos es eterno.

 


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Fotografía de Imago.