Ver a un operario llegando una hora antes a su oficina, ver a toda una clase sentada en el aula antes de que aparezca el profesor, no entrar en llamada de espera cuando telefoneas al servicio técnico o descubrir a James Milner con sus 32 años en el campo tienen un nexo en común: forman una lista de las pequeñas cosas que al ser humano le devuelven la fe sobre el trabajo duro y constante.

Era junio de 2015 y el Liverpool buscaba a precio de saldo un centrocampista polivalente y con experiencia para dotar de más opciones al equipo dirigido por aquel entonces por Brendan Rodgers. Los Reds contrataron libre de contrato a James Milner y con él se hicieron con un reputado centrocampista con unas ganas insaciables de trabajar. Tres años después, el jugador nacido en Leeds es una pieza clave en el sistema de Jürgen Klopp pese a las llegadas de tantos fichajes mucho más caros.

Quizá no lo sepas, pero cada vez que Milner corre a por un balón, un cometa, situado a billones de kilómetros en la galaxia, ve su trayectoria variada cinco grados. También descubrió la fuente de la juventud y dejó pasmado a Neymar después de que el brasileño intentara humillarlo ante su afición. Milner es, de hecho, un tío al que te llevabas a la guerra. Un tío que llevaba años jugando en la banda derecha, vino a Anfield para ser centrocampista puro y jugó todo un año como lateral izquierdo a petición del entrenador. Y no se quejó. Porque él es así. Porque lo da todo.

Desafía las expectativas

Con las llegadas de Fabinho y Keita por un total de más de cien millones de euros, muchos hubieran esperado que el papel de Milner en el equipo esta temporada se hubiera reducido significativamente, apareciendo más como un útil recambio que jornada tras jornada como titular. Aun con eso, el inglés se las ha apañado para empezar como indiscutible.

Es una evidencia más del profesionalismo y la dedicación que lleva brindando al equipo. En la victoria por 2-1 de esta curso ante el Tottenham en la Premier League, corrió 12,9km -más que cualquier otro jugador en el campo- mientras que contra el PSG en Champions su buen tempo le permitió ganar más tackles que nadie.

No destacar en nada pero destacar en todo

Puede que Milner no tenga un solo atributo que le haga ser un jugador excepcional. No tiene el posicionamiento de Firmino ni la lectura del juego de Van Dijk, pero es extremadamente raro encontrar a alguien tan completo como él en el fútbol actual.

Hace dos temporadas, se le pidió ser el lateral izquierdo auxiliar ante la incapacidad de encontrar en el mercado de verano a alguien de garantías para sustituir a Alberto Moreno. El de Leeds se ajustó a su nueva posición y pasó la prueba de adaptación e inteligencia con nota. Quedó demostrado, pues, que su concepción del espacio es tan buena que podría jugar donde fuera. Y no lo haría mal.

Le queda un año de contrato y tarde o temprano marchará de Anfield. Siempre será recordado por ser un jugador sobresaliente en el campo, pero también por ser el que ha dado desde el primer día el 110%. Dijo Sir Alex Ferguson hace un tiempo que con Zinedine Zidane y diez troncos de madera ganaría la Copa de Europa. Bien, pues yo digo que con James Milner y otros diez troncos de madera podría clasificarme para la misma competición.