Recordamos lo que opinaban tres porteros de la Liga, Andoni Zubizarreta, José Manuel Otxotorena y José Manuel Sempere, sobre la regla de no poder coger el balón con las manos tras una cesión que se aplicó en 1992. 30 años después, esto es lo que piensan.

Andoni Zubizarreta (Barcelona)

1992: “En el Barça el pase al portero no es para perder tiempo. La norma nos limitará”

2022: Aquella norma cambió uno de los paradigmas del portero y que lo diferenciaba del resto: la posibilidad de usar las manos para jugar en todas las circunstancias, no solo para parar, también para pasar. Cuando puedes jugar con las manos, es muy difícil que quieras hacerlo con los pies. El desplazamiento a 50 metros, por ejemplo, se ejecutaba con la pelota en mano. Iniciar el juego con las manos también era mucho más preciso. Es verdad que la cesión al portero muchas veces se hacía para invitar al delantero a la presión, y crear alguna superioridad en el campo. O para perder tiempo. Por eso a los que nos pilló mayores, como a mí, con el cerebro menos elástico, como se suele decir, nos costó más la adaptación. La rutina de responder ante una situación de forma intuitiva, que es lo que había hecho toda mi vida, se veía truncada. En Italia se dijo que aquello supondría el final de una generación de porteros y en mi caso tuve algo de suerte porque Johan hacía cuatro años que nos hacía participar en los rondos y nos presentaba situaciones para que tuviéramos que intervenir con los pies. Desde ese punto de vista tuvimos una pequeña ventaja. Han pasado 30 años y de lo que no hay duda es que la posición más específica de siempre, la más singular, ha dejado de serlo. Asistimos, de alguna forma, a la vulgarización del portero.

José M. Otxotorena (Tenerife)

1992: “La medida provocará más antifútbol y nos obligará al patadón”

2022: Menuda frase lapidaria, ¿verdad? Pero no me faltaba razón. En aquella época, cuando se implantó, muchos porteros nos vimos obligados a recurrir al patadón. Claro que las pérdidas de tiempo eran exageradas: el portero se tiraba al suelo con el balón, lo ponía al césped, lo volvía a coger, esperaba la presión, volvía a tirarse al suelo… Pero la solución a eso fue muy traumática para nosotros, imposible contemplarla entonces como el avance que sí ha supuesto con el tiempo. Porque aquella norma cambió por completo la figura del portero; también su forma de entrenar. Era una modificación que no entraba en nuestra mentalidad, de golpe nos sentimos desprotegidos. En los últimos 30 años el fútbol ha cambiado muchísimo: métodos de entrenamiento, preparación, sistemas… Pero aquello fue realmente radical. Muchos, de hecho, no nos adaptamos. Hoy el fútbol es más dinámico, y busca funciones que antes no se demandaban. Hoy el guardameta debe ser más completo. Antes con reunir atributos defensivos ya era suficiente: se le valoraba por sus reflejos, sus paradas… Pero ahora el apartado ofensivo es igual de importante, de ahí que haya técnicos que busquen perfiles específicos con los que obtener ventajas en ataque, ya sea tocando en corto o con desplazamientos en largo.

José M. Sempere (Valencia)

1992: “Esta norma será un lío. Somos porteros, no jugadores”

2022: Aquella norma fue el principio de una transformación del portero. De golpe, pasaba a ser un jugador más. La excusa para aplicarla era que perdíamos mucho tiempo, pero ya entonces estaban limitados los segundos para sacar y los pasos que podíamos dar. Ha pasado mucho tiempo y la sensación que yo tengo ahora es que, cuando preguntas por un portero, la respuesta que muchos esperan encontrar es si juega bien con los pies. Parece prioritario, indispensable. Antes el guardameta era muy justito con los pies, pero ahora desde la escuela se estimula a los jóvenes a tocar y tocar. Además del entrenamiento específico del portero, este participa en los rondos y en las dinámicas grupales con balón. El portero ahora es otra cosa, un jugador más que si no tiene técnica no tiene cabida. Por no hablar de la estatura. Yo, con 1,76 m, no tendría cabida en el fútbol actual. Por otro lado, el hecho de jugar con el portero me lleva a la siguiente reflexión: antes un pase atrás era para reiniciar la jugada, hoy la jugada se mantiene justo ahí detrás, con el objetivo muchas veces de no perder el balón y obligar al rival a presionar. Por lo que, ¿acaso no se pierde más tiempo ahora? Claro que el tiempo corre, pero a veces el recurso de tocar y tocar con el portero convierte el fútbol en un deporte más especulativo. Antes el fútbol era más alegre.

 


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Fotografía de Getty Images.