“La Tierra giró para acercarnos el uno al otro. Giró sobre sí misma y adentro de nosotros, hasta que por fin nos juntó en este sueño”. Poema de Eugenio Montejo que aparece en la película 21 gramos.

 

Domingo 18 de septiembre. Villarreal-Real Sociedad. Minuto 22. Roberto Soriano recibe en tres cuartos, amaga con el disparo y asiste a Sansone. El delantero controla el balón dentro del área y define por debajo de las piernas de Rulli, que pone cara de dolor. El gol de la dupla italo-germana representa en una acción la unión de dos trayectorias similares pero distintas, dos vidas paralelas pero cruzadas.

Ambos nacieron en 1991, en Alemania. Criados en el país germano aunque con ascendencia italiana, empezaron juntos su carrera deportiva en la cantera del Bayern de Múnich. La relación que forjaron les dejó marcados para sus enfrentamientos posteriores en Serie A, siempre atentos el uno del otro en las previas, como cuando Sansone dijo que Soriano, Alaba y Contento eran los futbolistas más fuertes con los que había jugado, antes de un Parma-Sampdoria que enfrentaría a los dos amigos. Su amistad se consolidó en las categorías inferiores de Italia, donde podían contarse en alemán lo italianos que se sentían. Al poco tiempo de debutar con la absoluta, Sansone explicaba entre risas que después de la semifinal del Mundial de 2006, en la que Italia ganó a Alemania, el menudo delantero llevó la bandera italiana a la escuela para restregarla ante sus compañeros alemanes.

 

Ambos nacieron en 1991, en Alemania. Criados en el país germano aunque con ascendencia italiana, empezaron juntos su carrera deportiva en la cantera del Bayern

 

El sendero de Sansone y Soriano bifurcó curiosamente cuando aterrizaron en Italia. Sansone llegó a debutar en el equipo filial del Bayern de Múnich cuando Soriano decidió probar suerte en el país de origen de sus padres. Primero en el Empoli y luego en la Sampdoria, Soriano se convirtió en uno de los centrocampistas más fiables del Calcio. Sansone jugó un año en el Crotone, dos en el Parma y los dos últimos en el Sassuolo, donde ha demostrado su gran nivel. Ellos aún no lo sabían, pero las buenas actuaciones de ambos estaban a punto de propiciar que sus caminos se juntasen de nuevo. Coincidían de vez en cuando en la selección italiana, pero esos encuentros a cuentagotas iban a ser el preludio de lo que se vería en el Madrigal.

De lo primero que se vio en el Madrigal fue el gol de Soriano a pase de Sansone. Ese tanto supuso el estreno de ambos en la participación directa de un gol con el Villarreal, equipo al que llegaron separados por tan solo cinco días. Desde entonces, Sansonse ha marcado cuatro goles y ha asistido en una ocasión, mientras que Soriano hizo un doblete ante el Celta, además de la asistencia a su compañero de aventuras. El 18 de septiembre empezó un nuevo capítulo en las vidas colindantes de Sansone y Soriano. Ahora empieza una historia que todavía está por escribir. Veremos qué final le tiene reservado el bueno de Iñárritu.