Antes que campeona del mundo, España fue campeona del universo. De la Universiada. Fue en verano del año 1999, en la edición de Palma de Mallorca.
El País del día 30 de junio apuntaba que la inauguración sería en Son Moix, “un estadio sin acabar, en plenas obras de acondicionamiento”. “Los máximos responsables están intentando llegar a tiempo, pero reconocen tener los nervios a flor de piel. Todo en la Universiada, considerada el último gran evento del siglo, es provisional. Los recintos deportivos, el alojamiento, los horarios de entrenamiento y hasta la pista de atletismo, que será homologada por la federación española un día antes de que comiencen las competiciones, no están terminadas“, apuntaba la noticia. A finales de junio Última Hora, autodefinido como “el medio líder de Baleares”, contaba que más de cien soldados de acuartelamientos de Palma habían ayudado a trasladar literas a los hoteles. Dos modelos: uno de 1,90 metros, el estándar, y uno de 2,10 metros para los jugadores de baloncesto.
“Se han reforzado y pueden soportar un peso superior a los 100 kilos. El número total de literas que se van a instalar en los cuatro hoteles de Sol-Meliá en Magaluf sube a 2.400”, decía el texto: “Cada litera, según la empresa que las ha construido, se podrá instalar en 15 minutos en cuanto el último turista abandone el hotel. El futuro de estas literas está decidido, ya que luego se venderán a albergues juveniles o instalaciones similares”. Los deportistas durmieron en habitaciones de cuatro y cinco personas.
La Universiada se inauguró el 3 de julio, justo el mismo día que arrancó el que sería el primer Tour de Francia de Lance Armstrong y que Germán Burgos confirmó su fichaje por el Mallorca. La ceremonia se pudo ver por La 2 y los atletas españoles fueron los últimos en desfilar por Son Moix. Fueron 217, repartidos entre las 12 disciplinas del certamen: 45 en atletismo, 25 en natación, 24 en baloncesto y voleibol, 18 en fútbol, 16 en judo y vela, 14 en waterpolo, 12 en esgrima, once en gimnasia, siete en tenis, cinco en saltos. “A trancas y a barrancas, pero la Universiada ha podido inaugurarse”, celebró el mismo medio.
Antes que campeona del mundo, España fue campeona del universo. De la Universiada. Fue en verano del año 1999, en la edición de Palma de Mallorca
“El recinto de las dudas, la instalación que más quebraderos de cabeza ha dado y volverá a dar a partir del próximo día 13 abandonó ayer su condición de problema para albergar una ceremonia inaugural de la Universiada llena de brillo y color en el que el Mediterráneo, su cultura y su música se colaron por todas las puertas del estadio”, afirmaba la crónica. Los duques de Lugo, la infanta Elena y Jaime de Marichalar, presidieron el acto, con el presidente del COI, Juan Antonio Samaranch, como invitado de honor. “A partir de hoy si todo transcurre como la organización prevé las polémicas, tensiones y deficiencias de todo tipo que han envuelto a la Universiada dejarán paso al deporte. Once días de puro y simple deporte. No es mucho pedir después de ocho años de devaneos políticos, plantes institucionales e improvisaciones financieras que han estado a punto de dar al traste con la misma celebración del acontecimiento”, añadía el texto.
Mundo Deportivo aseguró en la víspera de la inauguración que la Universiada de Palma reuniría “a más de 6.000 deportistas de 131 países” y que había estado marcada “por los problemas financieros, que han impedido finalizar las obras de la mayoría de las instalaciones en los plazos establecidos. Uno de los principales problemas económicos de los Juegos de Palma estuvo relacionado con la recaudación de los dos sorteos de Lotería que se celebraron en beneficio del evento, en los cuales solo se ingresó un tercio de lo previsto: 1.200 millones de los 3.000 previstos”. La inauguración fue “brillante”, según Mundo Deportivo. Miquel Ángel Nadal había sido el último relevista de la antorcha de la Universiada, todavía como futbolista del Barça: semanas después volvería al Mallorca.
Las informaciones de la Universiada salían en la antepenúltima página del períodico, en la sección Lo Último. El día 6 cayó la primera medalla, un bronce para el gimnasta Jesús Carballo, y el día 7 cayó el primer oro, para la nadadora María Peláez. La edición del día 9 se hacía eco de los bronces de José Pina en esgrima y la judoka Ester San Miguel en la página 46. En la 47, la penúltima, dos noticias de fútbol: En Brasil afirman que Ronaldo tiene otra novia, “una atractiva rubia de apenas 16 años”, y El Madrid aún no tiene a Míchel ‘saldado’, porque el Madrid todavía no había pagado al Celta de Vigo los 2.000 millones de la cláusula de rescisión de Míchel Salgado.
Mientras tanto la selección de fútbol iba avanzando. La Wikipedia rusa, la única que testimonia el torneo de fútbol de principio a fin, apunta que los partidos empezaron el día 2, un día antes de la inauguración, y que en la fase de grupos España ganó a Australia (1-0), empató ante Marruecos (0-0) y ganó a Uruguay (2-0), siempre sobre césped artificial. España pasó como segunda de grupo, empatada a siete puntos con el equipo marroquí, primero, y en cuartos de final ganó a Irán por 4-0, con dobletes de Alberto Rivera (400 partidos entre Primera y Segunda con las elásticas del Real Madrid, el Real Madrid B, el Numancia, el Levante, el Betis, el Sporting de Gijón y del Elche) e Ismael López. “El cerebro de David Barrero, la velocidad de Ismael López y la inspiración de Alberto Rivera catapultaron a la selección a la antesala del podio”, retrató Última Hora.
En la antesala del podio, las semifinales, el rival sería Brasil, verdugo de México. Rivera marcó un penalti cometido sobre Gonzalo Colsa, ex del Racing de Santander, el Atlético de Madrid, el Valladolid y el Mallorca, pero la selección brasileña empató en el tramo final y el partido se tuvo que resolver en los penaltis, con el coruñés Dani Mallo bajo palos. Jordi Ferrón, canterano del Barça y después futbolista del Rayo Vallecano, el Zaragoza y el Albacete, y Daniel Amieva marraron los dos primeros, pero Barrero, Fernando Soriano, ex del Zaragoza, el Almería y Osasuna, y Colsa anotaron los tres siguientes y dieron el pase al combinado de Teodoro López Nieto, ante una Brasil “mediocre”.
Última hora narró que España alcanzó “al último escalón” después de un partido “sin gracia, con una calidad ínfima y sin excesos” y en el que “nadie mereció el triunfo, pero el combinado nacional empujó más”. El texto añadía: “Brasil ofreció la antítesis del fútbol carioca. Y es que las grandes figuras brasileñas no pasan por la escuela y mucho menos por la universidad. Los estudios están reservados a un grupo de privilegiados que apenas sí alcanzan a combinar dos pases con criterio. Ayer se limitaron a correr, ofrecer una lección de juego subterráneo y esperar un error ajeno para tomar impulso. Claro que España no va mucho más allá”.
El duelo se fue a la prórroga y se decidió con un gol de oro de Soriano: “Acertó a poner el cuero entre la maraña de piernas italianas y subió a España a lo más alto del podio. Gol, medalla y generación de oro”
La final debía jugarse en el polideportivo de Magaluf, pero la federación española realizó gestiones para que se disputara sobre césped natural y pasó al estadio Lluís Sitjar. Se jugó el 12 de julio a las 21:30, en directo por La 2 y con entrada gratuita. 5.000 o 10.000 personas en función de la crónica asistieron a un partido que fue “ramplón, sin cuerpo, tosco y excesivamente horizontal” a pesar de un inicio animado: Rivera abrió el marcador de cabeza en el minuto 8 y Alessio Bifini respondió dos minutos después. “A partir del minuto 10 el partido murió. Primero por la falta de profundidad y luego por la absurda e infantil expulsión de Bifini. Los transalpinos echaron el candado y los españoles evidenciaron falta de recursos”, relató la crónica de Última Hora. El duelo se fue a la prórroga y se decidió con un gol de oro de Soriano: “Acertó a poner el cuero entre la maraña de piernas italianas y subió a España a lo más alto del podio. Gol, medalla y generación de oro para una Universiada brillante”. El mismo día también ganó el oro el equipo de waterpolo: también en una final ante Italia definida en la prórroga. España consiguió un total de 27 medallas: siete de oro, siete de plata y 13 de bronce y cinco más que en todas sus participaciones anteriores juntas. Estados Unidos, Rusia y Cuba coparon las tres primeras posiciones del medallero, con 31, 14 y 12 oros.
El País concluyó que ni el brillo de las medallas ni el entusiasmo de los deportistas pudieron salvar “la imagen de una Universiada financiada con dinero público donde imperó el caos y la improvisación”. Finalizó “con un discreto balance y con la sensación de que este encuentro deportivo agoniza y que cada vez interesa menos a organizadores y deportistas”. Y “con una escasa relevancia y mínimo interés, incluso para la sociedad balear. En la ceremonia de clausura las gradas se quedaron semivacías en la última hora y media de espectáculo, como protesta por la baja calidad de las actuaciones y la deficiente megafonía”.
Última Hora incluso afirmó que “cualquier verbena de barriada tiene más frescura y, desde luego, se oye mejor” y habló de “una ceremonia gris y anodina: 13 martes, ni te cases ni te embarques en una ceremonia de clausura sostenida con un presupuesto de todo a cien. Los Juegos Mundiales Universitarios habrán sido todo lo buenos que la organización asegura, pero Mallorca despidió ayer su verano más universal con una ceremonia pobre y gris”.
Un cuarto de siglo después en la web todocoleccion.net se puede comprar el número de Lotería de la Universiada por solo 0,71 céntimos. Pero el recuerdo es impagable.


